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Julio 5, 2008

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Julio 1, 2008

mientrastanto.e – nº 060 – julio-agosto de 2008

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Documento PDF: mientrastanto.e – nº 060 – julio 2008

 

 

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Europa, Europa

Por José A. Estévez

¿Crisis? ¿Qué crisis?
Por Albert Recio Andreu

La reacción judicial a la política antigarantista del
ejecutivo norteamericano: la sentencia del tribunal supremo de los
estados unidos en el caso Boumediene et alt. versus Bush

Por
Ramón Campderrich Bravo 

 

 


Tráfico  de
armas, especulación financiera y servicios ITV

Por Joaquín María Dodero Curtani 



El sentido de la vergüenza

Por Antonio Madrid 

La biblioteca
de Babel

· Rossana Rossanda,
La muchacha del siglo p
asado

 

 

 

 

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Centre de Treball
i Documentació (CTD)
· Nómadas. Revista Crítica de
Ciencias Sociales y Jurídicas

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· Sin permiso


Número
60
Julio de 2008

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mt.e mientras tanto mt.e bitartean mt.e mientras tanto mt.e mentrestant 

 
 


Europa, Europa


José A. Estévez

Referendum irlandés y ratificación española

El enviado especial de El País a Dublín, Andrea Rizzi, en su crónica del 12 de junio, previa a la celebración del referendum sobre el Tratado de Lisboa en Irlanda, decía que “oyendo a los activistas, todas las críticas
tienen un denominador común: el sueño de una Europa mejor. Pero
excavando en las bases, la impresión es que en el rechazo pesan más los
miedos que los sueños. Fundamentalmente, perder bienestar y los
privilegios conquistados en estos años”. 

Es decir que para ese periodista resulta impensable que las razones del “no” puedan ser realmente “idealistas”. No cree que el fundamento de la
postura crítica sea el ideal de una Europa mejor o una comprensión cabal
de las consecuencias de la regulación contenida en el tratado. Los
motivos reales tienen que ser reducidos a mezquinos intereses para
mostrar que la oposición al tratado de los irlandeses carece de
fundamentación racional. 

Sin embargo, uno podría preguntar al tal Rizzi si conoce realmente el contenido de la normativa europea. Quizá el desconocimiento esté más de su lado que del de los activistas irlandeses contra la ratificación. Pues, por ejemplo ¿hay algún argumento para seguir defendiendo la falta de responsabilidad política del Banco Central Europeo ante los ciudadanos? ¿Es posible seguir manteniendo que el banco pueda adoptar medidas que afectan gravemente a las economías domésticas y que detraen recursos públicos para inyectarlos en el sistema financiero privado sin tener que
responder por ello ante nadie? 

En cualquier caso, los congresistas españoles deben pensar que sí existen esos argumentos, pues el 26 de junio aprobaron, de forma casi unánime, por 322 votos a favor, seis en contra y dos abstenciones, a favor de la ratificación del Tratado Lisboa. IU votó en contra, pero ICV se abstuvo: quizá tendría que explicar el por qué de esta ambigüedad a quienes votaron por esa formación. Puede que ICV considere que no hay suficientes razones de peso para oponerse clara y rotundamente a un tratado que prosigue en la línea de la imposición de las políticas neoliberales por la vía de la integración europea. 


La jornada laboral de 60 horas 

Para muestra, un botón. En su reunión de 9 de junio el Consejo de empleo, política social, sanidad y consumidores aprobó una modificación de la directiva 2003/88/CE del Parlamento Europeo y del Consejo relativa a determinados aspectos de la ordenación del tiempo de trabajo. En su Artículo 6, esa norma prevé que la duración media del trabajo no exceda de 48 horas, incluidas las horas extraordinarias, por cada período de siete días. La nueva propuesta, como es sabido, permite que contando con el
consentimiento “libre e informado” del trabajador, los estados puedan introducir una excepción que permita prolongar la jornada hasta 60 horas
semanales. 

Una de las disposiciones en las que se funda la competencia del Consejo para adoptar este tipo de normas es el artículo 136 del Tratado CE
que señala que “La Comunidad y los Estados
miembros, teniendo presentes derechos sociales fundamentales como los
que se indican en la Carta Social Europea, firmada en Turín el 18 de
octubre de 1961, y en la Carta comunitaria de los derechos sociales
fundamentales de los trabajadores, de 1989, tendrán como objetivo (…) la
mejora de las condiciones de vida y de trabajo”
 

Desde
luego, no deja de ser un sarcasmo que la finalidad de mejorar las
condiciones de vida y de trabajo sirva de fundamento para prolongar la
jornada laboral hasta las 60 horas. La retórica jurídica progresista del
tratado sirve de base para la adopción de medidas netamente regresivas. 


Est
e
proyecto de directiva supone un cambio muy importante.

Las
políticas europeas habían constituido hasta ahora un obstáculo para el
mantenimiento de los derechos sociales. La
defensa de esos derechos quedaba en manos de cada uno de los estados por
separado y las políticas económicas que los socavaban tenían toda la
fuerza conjunta de la UE. Sin embargo, ahora
las políticas europeas se orientan directamente al desmantelar
los derechos y conquistas sociales. No
se trata, pues, sólo de que no haya una Europa social, sino de que
estamos ante el nacimiento de una Europa antisocial.
 


La
Directiva de retorno
 

La

llamada

“directiva de retorno”, constituye otro buen botón de muestra. Fue
aprobada por el Parlamento Europeo en primera lectura el 17 de junio.
Esta norma prevé que el internamiento de los extranjeros indocumentados
se pueda mantener durante un período de seis meses, que podrá
prorrogarse otros doce más si los estados lo consideran necesario. 

De
esta
norma se ha dicho que es “progresista”, porque impone límites temporales
al internamiento de los extranjeros en situación irregular en los países
donde esos límites no existían. Dejando de lado que 18 meses para
tramitar una expulsión parece un periodo desmesuradamente dilatado, la
afirmación sólo es parcialmente cierta. Pues tres de
esos países, Irlanda, Dinamarca y Reino Unido
“no participan en la
adopción de la Directiva y, por tanto, no están vinculados en su
totalidad ni sujetos a su aplicación”. 

También
se ha dicho que, en el caso de España, la directiva no tendrá efectos
negativos para los inmigrantes, pues en nuestro país en plazo máximo de
detención es de 40 días. Sin embargo, el informe elaborado en diciembre
de 2007 por la consultora STEPS para el Parlamento Europeo sobre las
condiciones de las personas detenidas a la espera de expulsión habla de
una realidad diferente. Así, en el apartado dedicado a España se dice
que la duración máxima de la detención en los Centros de Internamiento
de Extranjeros es efectivamente de cuarenta días. Pero que, en la
práctica, los extranjeros pueden ser detenidos de nuevo a su salida del
centro y acumular, así, múltiples periodos de detención de 40 días
. 

La

directiva

de retorno es la primera que se aprueba en materia de inmigración. Eso
pone de manifiesto la hipocresía europea frente a los inmigrantes
irregulares. Mientras las cosas van bien, se tolera su presencia. Pero
cuando empieza la crisis ellos son las víctimas propicias para sufrir
sus consecuencias en primer lugar. Los acontecimientos que se han
concentrado durante este mes de junio han puesto de manifiesto con
claridad cuál es el camino que sigue la actual Unión Europea. Es hora ya
de intentar impulsar proyectos alternativos, antes de que la integración
los lamine definitivamente.

 

 

¿Crisis?
¿Qué crisis?



Albert Recio Andreu


I
 

Cada
vez
más,  los analistas económicos se parecen a los comentaristas
deportivos. Con sus euforias y depresiones ciclotímicas, con su abuso de
los lugares comunes y los tópicos. Con sus propuestas simplistas para
salir del atolladero. Y los líderes políticos se comportan de forma
parecida a los dirigentes deportivos, negando problemas cuando empiezan
a ser evidentes y lanzado propuestas de humo cuando ya se están
quemando. Solo hay una diferencia substancial: mientras el mundo del
deporte es un mero juego relativamente impredecible (aunque a su
alrededor se articule un gran tinglado financiero y político), la
economía afecta a aspectos básicos de la vida social. Y los políticos y
comentaristas económicos se apoyan en unos saberes que se presentan a sí
mismos como conocimientos científicos,  producidos por una ingente
infraestructura académica. Algo que hace aún más intrigantes los cambios
de ánimo y la ausencia de propuestas sólidas cuando las cosas se
complican. Unas propuestas que, al menos en los últimos treinta años,
son siempre del mismo tipo, sea cual sea el diagnóstico. O que obligan a
forzar el diagnóstico para que cuadre con la única propuesta conocida:
más mercado, más flexibilidad, menos impuestos, más contención
salarial…. 


II
 

La
recesión
(o crisis, el nombre es secundario) actual tiene elementos planetarios y
otros que afectan de forma desigual a países concretos. Tiene aspectos
conocidos de otras crisis y aspectos nuevos, también conocidos pero
menos asimilables a los modelos económicos de referencia. Entre los
efectos generales destaca sin duda la crisis financiera internacional.
Ésta ha sido un fenómeno recurrente en los últimos veinte años en los
que periódicamente se han sucedido la explosión de las diversas
“burbujas especulativas”. La diferencia fundamental es que mientras que
muchas de las situaciones anteriores se caracterizaron por crisis
bursátiles o recesiones que afectaron especialmente a la periferia del
sistema (México, Rusia, Este de Asia) ahora el cataclismo se ha
producido en el centro y ha impactado directamente en varios de los
mayores grupos financieros mundiales. Quizás por ello las respuestas
políticas han sido diferentes y en lugar de propugnarse políticas de
ajuste las primeras maniobras se han orientado a salvar el sistema
bancario mediante una provisión masiva de fondos por parte de los
organismos reguladores públicos (Reserva Federal estadounidense, Banco
de Inglaterra, Banco Central Europeo) para evitar la quiebra de las
instituciones más afectadas (Bear Stearns, Northern Rock) y con ello la
generación de un efecto dominó que hubiera afectado al conjunto del
sistema financiero.  

Una
política
de intervención pública de cortafuegos que si bien evita la generación
de una catástrofe a corto plazo corre el peligro de dejar intactas las
condiciones para que la situación se vuelva a repetir. Esta sucesión de
recesiones financieras es consustancial a la historia del capitalismo.
Pero en las últimas décadas se ha reforzado a medida que ha avanzado la
financiarización de la economía, la liberalización de los movimientos
internacionales de capitales, la creación de una ingente cantidad de
instrumentos financieros, la reducción de controles y el levantamiento
de restricciones al comportamiento de las entidades financieras. No está
claro hasta que punto las medidas actuales han tenido éxito en contener
la crisis actual. Pero lo que es seguro es que sin una regulación
estricta del sistema financiero estas crisis reaparecerán. Y se
mantendrán intactos el poder y el condicionamiento de la esfera
financiera sobre el funcionamiento global de la actividad económica. 


III
 

La
crisis
actual tiene también sus aspectos particulares. Los países donde el
frenazo ha sido más desestabilizador (España, Irlanda, Reino Unido,
EE.UU….) se han caracterizado por la eclosión de una crisis
inmobiliaria tras un largo período de crecimiento del sector. Es en gran
medida una crisis clásica de desproporción: la inversión crece
desproporcionadamente en un sector y su producción acaba por no
encontrar compradores. Al detenerse las ventas su caída arrastra en
cadena a los demás sectores con los que este sector se relaciona. 

Este
esquema simple lo podemos complicar con otros elementos. Especialmente
preguntarnos por qué se ha producido esta sobreacumulación inmobiliaria.
Una de las posibles respuestas nos vuelve a situar en la senda del
capital financiero: el impulso, vía crédito, del “boom” inmobiliario y
del desaforado despegue de los precios (en gran medida explicable por
las propias características del crédito hipotecario, avalado en teoría
con un activo real y por tanto el que más fácilmente puede concederse a
sectores de rentas bajas). Es asimismo un sector donde se pueden obtener
grandes márgenes en un corto espacio de tiempo. Y cuya producción no es
deslocalizable. No deja de ser sintomático que muchos de los países que
hoy se enfrentan a una depresión inmobiliaria son los mismos que hace
tiempo mantienen una balanza comercial deficitaria. Aunque no está claro
en qué medida esta opción por el “ladrillo” ha sido debida a su
incapacidad para desarrollar otro tipo de actividades, o han sido
precisamente las ganancias fáciles las que han acelerado su
desindustrialización relativa (posiblemente de todo haya un poco).  


IV
 

Para
complicar la situación lo que podría ser una crisis tradicional de
demanda, que admitiría la receta clásica de una reactivación vía gasto
público, se complica con el rebrote de los precios de alimentos básicos
y petróleo. Hay una respuesta sencilla: la especulación se ha desplazado
del financiero-inmobiliario a las materias primas. Y por tanto la
respuesta debería ser en este caso del mismo tipo que la ya comentada:
la vuelta a una regulación estricta de los mercados, las limitaciones a
los movimientos especulativos.  

Pero
la realidad apunta a una cuestión más estructural y que afecta al
conjunto de los modelos de desarrollo. La que indica que estos
crecimientos son el resultado inevitable de combinar una oferta de
alimentos y petróleo difícil de aumentar a corto plazo con un aumento de
la demanda por parte de las nuevas capas medias de los países en
crecimiento. En el caso del petróleo la restricción de oferta es
inevitable, provocada por el agotamiento paulatino de los yacimientos
más ricos, el aumento de costes de los nuevos y la caída a largo plazo
de la capacidad total de extracción (la especulación estaría anticipando
en parte este crecimiento de los precios a largo plazo). En el caso de
los alimentos coinciden más cosas: tanto las restricciones de la
producción generada por diversas dinámicas

las
políticas de ajuste agrario (como la PAC europea), la urbanización de
espacios agrícolas y la sustitución de producciones básicas para el
autoconsumo por la producción masiva de productos de lujo para el
mercado mundial


como el nacimiento de una nueva demanda de biocombustibles nacida en
parte como respuesta al encarecimiento del petróleo internacional. Ya se
sabe que el mercado es un sistema de voto censitario en el que los ricos
tienen más papeletas, por lo que consiguen trastocar los usos y destinos
de la producción mundial. En suma, las alzas de materias primas, más
allá de las turbulencias especulativas, mostrarían el impacto de la
crisis ecológica (la imposibilidad de generalizar el despilfarro de
recursos naturales) en el funcionamiento de la economía global. 

No
es
tampoco algo nuevo. Ya ocurrió en la década de los setenta. Pero como
entonces sólo una minoría de economistas entendió la interrelación entre
la economía y la naturaleza, la solución fue una salida hacia delante
que nos ha conducido a la situación actual. Y, como entonces, en lugar
de reconocer el problema se opta por respuestas que combinan los
intereses de los grandes grupos del capital con la irresponsabilidad y
la ceguera más extremas. 

Para
muestra la lectura del Banco Central Europeo, para quien el problema se
reduce a controlar la inflación, a contener la demanda y a hacer que el
mercado funcione. Subiendo los tipos de interés sin duda se acabará por
frenar la economía, pero a un coste social que puede ser intolerable.
Eliminando los mecanismos de indiciación de rentas (básicamente salarios
y pensiones públicas) simplemente se hace aumentar la parte de renta que
va al capital, pero difícilmente se contiene una inflación importada.
Ninguna de estas medidas va a resultar eficaz para promover la necesaria
reordenación económica que exige la crisis ambiental. Pero éste es el
único tipo de respuestas que han aprendido unos tecnócratas formados en
los manuales de economía al uso. Y es el único tipo de respuestas que,
al menos a corto plazo, están dispuestos a escuchar los poderes que
manejan el núcleo de la actividad económica mundial 


V
 

Por

alguna de las razones ya comentadas, la crisis en España tiene
caracteres aún más preocupantes. En los últimos años se ha deteriorado
la posición industrial del país y la economía se ha escorado aún más
hacia el modelo constructor-turismo. Sin olvidar el desaforado aumento
del consumo de recursos básicos que sustenta nuestro “modelo de
crecimiento”. Desde hace muchos años se repite el “mantra” de la
necesidad de desarrollar el capital humano y la tecnología sofisticada
sin que se aprecie ningún cambio sustancial. 

Y
no
se trata sólo de una trayectoria errónea, sino de la ausencia de
mecanismos efectivos para cambiar el rumbo. Hasta hoy la historia de
todos los países que han alcanzado un despegue tecnológico se ha
fundamentado en la combinación de diversos mecanismos básicos: una
moneda devaluada (para favorecer exportaciones), una política industrial
agresiva en apoyo de los sectores de despegue, un esfuerzo del sector
público a favor del mismo. Y casi siempre se ha caracterizado por un
esfuerzo a largo plazo, puesto que las innovaciones no son una mera
respuesta a las inyecciones monetarias sino que suelen ser el resultado
de procesos de esfuerzo sostenido. 

Muchos
de estos mecanismos no están hoy al alcance de lo que pueden hacer
nuestras autoridades. Ni la política de tipo de cambio, ni gran parte de
la política industrial están en las manos del gobierno Zapatero en el
supuesto hipotético que tuviera la voluntad de aplicarlas. Ni tampoco se
tiene una influencia directa sobre sectores productivos claves que están
en manos de multinacionales extranjeras que aplican estrategias globales
y sitúan sus centros más sofisticados en aquellas localizaciones que
consideran mejores para sus intereses.   

A
corto
plazo parece que lo único que puede hacer el Gobierno es intervenir en
aquello que le pide la patronal: reducir impuestos, aplicar la enésima
reforma del mercado laboral, construir más infraestructuras para
mantener los ingresos de las grandes constructoras… No hay ninguna
garantía de que con ello vaya a mejorar el clima económico, pero con
ello se saciarán una vez más los intereses de los sectores dominantes. 


VI 

¿Qué
deberíamos pedirle al Gobierno en este contexto? 

En
primer
lugar una información realista de la situación. Que evaluara de verdad
los costes sociales y ambientales del modelo de crecimiento que ahora
esta en cuestión. Que explicara de forma realista qué medidas puede
tomar y cuáles no. Cuáles son los condicionantes que le impone el actual
modelo institucional europeo. Y cuales son las presiones inaceptables de
los grandes grupos de interés. Seguramente este Gobierno no tiene ni los
conocimientos, ni la voluntad ni aún menos el poder para cambiar el
curso de las cosas. Pero como mínimo le deberíamos hacer responsable de
llevar a cabo un trabajo sostenido para cambiar la actual balanza de
poder, para introducir en el debate político puntos de vista diferentes
y de realizar evaluaciones honestas de los efectos de cada política.
Para ser un agente activo en campos como la necesaria regulación de los
mercados financieros o las políticas ambientales y sociales globales. 

En

segundo lugar la ampliación de los servicios públicos. Tanto para
satisfacer demandas sociales perentorias, como para generar de verdad
empleo en un momento en que el capital privado se muestra incapaz de
garantizar aquello que le da más hegemonía social: la creación de
puestos de trabajo. Es absolutamente irresponsable reducir la oferta
pública de empleo en el momento actual. Y es asimismo evidente  que son
los países con más peso en el empleo público los que aparecen como los
mejores en términos de bienestar social. El pagar pocos impuestos y
bajos salarios no ha servido en cambio en España ni para garantizar
empleo estable ni para generar una economía privada competitiva. 

En
tercer lugar empezar a plantear la necesidad de una reconversión
ecológica de nuestra economía. Capaz de hacer frente al agotamiento (y
encarecimiento) de recursos como el petróleo, de eludir una crisis
alimentaria, de frenar la desertización… Capaz de garantizar a todo el
mundo la satisfacción de necesidades básicas. Una reconversión de tal
calibre que requiere un ambicioso programa a largo plazo de
intervenciones diversas: tecnológicas, organizativas, sociales,
culturales. Y que presupone generar nuevas fórmulas de cooperación
social, pero también cambios en la modalidad y el funcionamiento de la
esfera económica. 

Y
todo
ello combinándolo con políticas de sostenimiento de rentas básicas. De
apoyo a los procesos de reorientación productiva. De mantenimiento de la
indexación de pensiones y salarios. Políticas que si por una parte
impiden el deterioro de las condiciones de vida de la población por otra
actúan como potentes mecanismos anticíclicos. Algo que suele ser omitido
por los que siempre son partidarios de los recortes sociales en época de
crisis (lo que no les impide ser demandantes de todo tipo de
subvenciones y rebajas fiscales). 

La
crisis actual ha puesto en cuestión, una vez más, los dogmas de la
escolástica del libre mercado y del crecimiento sin fin. Ha liquidado la
confianza panglossiana a la que estaba limitado el debate económico.
Pero si no empezamos por desmontar con firmeza sus dogmas, y no
propugnamos cambios de enfoque general, corremos el riesgo de quedar
soterrados por la aplicación de medidas que van a dejar incólumes las
bases del modelo que nos ha llevado a la situación actual.

 


La
reacción judicial a la política antigarantista del ejecutivo
norteamericano: la sentencia del tribunal supremo de los estados unidos
en el caso Boumediene et alt. versus Bush


Ramón
Campderrich Bravo
 

El
Tribunal Supremo de los Estados Unidos ha desautorizado recientemente en
su sentencia en el caso Boumediene et alt. versus Bush  uno de
los mayores excesos de la política antigarantista impulsada por la
Administración Bush: la negación del derecho de habeas corpus a
aquellos detenidos etiquetados por la Administración Bush misma como
“combatientes ilegales” o “enemigos combatientes”. Sin duda alguna, es
ésta una buena noticia, pero el optimismo suscitado en numerosos medios
de comunicación por esta sentencia debe ser moderado a la vista de los
límites de su alcance, a los cuales no se ha prestado debida atención. 

El

poder ejecutivo norteamericano ha esgrimido desde la adopción de la
Orden Ejecutiva del 13 de noviembre de 2001 un nuevo motivo justificante
de la detención de una persona y la consiguiente privación de su
libertad: ser declarada esa persona “combatiente ilegal” o “combatiente
enemigo” por el propio presidente de los EEUU o por una autoridad
delegada por éste a esos efectos. Junto a las categorías jurídicas más o
menos tradicionales de sospechoso de haber cometido un delito y de
prisionero de guerra conforme a las Convenciones de Ginebra, la
Administración Bush ha invocado una tercera categoría, la de
“combatiente enemigo” o “ilegal”, la cual sólo cuenta con unos pocos
precedentes provenientes de la Guerra de Secesión y de la Segunda Guerra
Mundial. Según la Orden Ejecutiva del 13 de noviembre del 2001, el
presidente Bush podía incluir en esta tercera categoría a quienes
discrecionalmente considerase relacionados de algún modo con la
organización guerrillero-terrorista Al-Qaeda y sus actividades, en el
contexto de la denominada “guerra contra el terrorismo”. Las personas
así catalogadas no debían ser tratadas ni como prisioneros de guerra
ex
Convenciones de Ginebra propiamente dichos, ni como presuntos
delincuentes, y, por consiguiente, no tenían reconocidos los derechos
atribuidos a los prisioneros de guerra en sentido estricto o a los
acusados de la comisión de delitos. Entre los derechos negados a los
“combatientes enemigos” por la Orden Ejecutiva del 13 de noviembre de
2001 estaba el derecho a un juicio justo ante un tribunal independiente,
civil o militar, y el derecho de habeas corpus, esto es, el
derecho a un control judicial de la detención, puesto que, por un lado,
la Orden Ejecutiva del 13 de noviembre de 2001 preveía la creación de
unas comisiones militares dependientes del poder ejecutivo encargadas de
juzgar  y, en su caso, condenar, incluso a la pena de muerte, a los
sujetos calificados de “combatientes enemigos” y, por otro lado,
ordenaba a las autoridades judiciales estatales y federales no tomar en
consideración todo recurso o acción legal que versara sobre las
decisiones del presidente y demás autoridades del poder ejecutivo y de
las comisiones militares respecto a los “combatientes enemigos”.  

Las
críticas formuladas en sus sentencias por varias instancias judiciales
federales y, en especial, por el Tribunal Supremo a la Orden del 13 de
noviembre de 2001 a partir del año 2003 obligaron a la Administración
Bush a intentar blindar legalmente la categoría de “combatiente ilegal”
o “enemigo” y a reducir o suavizar el radicalismo antigarantista de la
Orden del 13 de noviembre de 2001. Fruto de ello fue la aprobación por
el Congreso de la Detainee Treatment Act (2005) y de la
Military Commissions Act
(2006). Estas leyes introdujeron desde un
punto de vista jurídico un cierto control judicial de la aplicación por
el ejecutivo de la categoría “combatiente enemigo” y, por consiguiente,
de la detención de las personas así catalogadas por la administración
norteamericana. Pero su verdadera función fue consagrar el núcleo básico
de la Orden del 13 de noviembre de 2001. En efecto, la Detainee
Treatment Act
(en siglas, DTA) atribuye a un órgano del poder
judicial de los EEUU, el Tribunal de Apelaciones del Distrito de
Columbia, la competencia para revisar la decisión de la Administración
en virtud de la cual se califica a una persona de “combatiente enemigo”,
con el resultado de poder ordenar la liberación de una persona privada
de libertad con base en dicha calificación si el Tribunal de Apelaciones
del Distrito de Columbia revoca la decisión de la Administración; y, por
su parte, la Military Commissions Act (en siglas, MCA) reconoce
algunas garantías procesales a favor del “combatiente ilegal” en el
ámbito de los juicios ante las comisiones militares. Pero lo esencial,
el “núcleo duro” de la Orden Ejecutiva del 13 de noviembre de 2001,
punto culminante de la política antigarantista de George W. Bush, queda
salvaguardado: la categoría “combatiente ilegal” o “enemigo combatiente”
es elevada a rango legal al ser expresamente recogida en la DTA y la MCA
convirtiéndose así en un nuevo fundamento legal para justificar la
detención y la privación de libertad por tiempo indefinido de los
detenidos; la facultad para catalogar a una persona como “combatiente
ilegal” corresponde a la Administración, aunque el ejercicio de esta
facultad pueda ser controlado a posteriori por un órgano
judicial; el sistema de las comisiones militares dependientes del
ejecutivo se mantiene y se legaliza, a cambio de pequeños avances en
sentido garantista en la regulación del procedimiento ante las
comisiones militares (estos avances no llegan a suprimir el privilegio
conferido a la Administración en el marco de los juicios ante las
comisiones militares de vetar a los “combatientes enemigos” enjuiciados
y a sus representantes legales el acceso a información clasificada como
de interés para la seguridad nacional, información sobre la cual pueden
fundamentar perfectamente sus resoluciones condenatorias las comisiones
militares). La impresión antigarantista, en la línea de la Orden de 13
de noviembre de 2001, que dan la DTA y la MCA queda reforzada con
algunos otros datos de relieve: el “combatiente enemigo” sólo puede
acudir al Tribunal de Apelaciones del Distrito de Columbia para revisar
su status tras haber pedido infructuosamente la revisión del
mismo ante un organismo dependiente del ejecutivo denominado Tribunal de
Revisión del Estatuto de Combatiente (en siglas, CSRT); el Tribunal de
Apelaciones del Distrito de Columbia, con sede en Washington, es
considerado un tribunal particularmente receptivo a los planteamientos
del poder ejecutivo, de quien depende, recuérdese, la catalogación de
una persona como “combatiente enemigo”; el parágrafo séptimo de la MCA
niega expresamente el derecho de habeas corpus a los “enemigos
combatientes”, así como cualquier recurso judicial distinto al previsto
ante el Tribunal de Apelaciones del Distrito de Columbia por la DTA.  

¿Qué
innovación garantista introduce en todo este sistema legal especial
montado por la Orden del 13 de noviembre de 2001, la DTA y la MCA la
sentencia del Tribunal Supremo en el caso Boumediene et alt. versus
Bush

Sin

duda alguna, una innovación importantísima, aunque no tan profunda, en
mi opinión, como para derruir el edificio antigarantista construido en
los años precedentes. En resumidas cuentas, el Tribunal Supremo declara
inconstitucional por un ajustado margen

cinco
votos a favor y cuatro en contra

el parágrafo

d7.1
de la Military Commissions Act, en virtud de cual los
“combatientes enemigos” quedaban privados del derecho de habeas
corpus
y, por tanto, sólo podían acceder a una tutela judicial tras
recurrir a un CRTS y ante el Tribunal de Apelaciones del Distrito de
Columbia en exclusiva. El Tribunal Supremo también rechaza
explícitamente, en contra del parecer de los cuatro magistrados
contrarios a la opinión de la mayoría, el reiterado argumento utilizado
por la Administración Bush de que Guantánamo no es territorio de los
Estados Unidos a efectos del ámbito de competencia espacial de los
jueces y tribunales estadounidenses. Todo esto significa que los
detenidos en tanto que “combatientes ilegales”, incluso quienes se
encuentran retenidos en la base de Guantánamo, tienen desde un punto de
vista constitucional reconocido el derecho a solicitar a un tribunal
federal distinto al Tribunal de Apelaciones del Distrito de Columbia la
revisión de su condición de “combatiente ilegal” y, por tanto, a exigir
su liberación por falta de fundamento legal de su detención (en el caso,
claro está, de no ser “recatalogados” como prisioneros de guerra en
sentido estricto o como sospechosos de la comisión de un delito). De
acuerdo con la decisión del Tribunal Supremo, ese derecho se puede
ejercer sin tener que esperar a un pronunciamiento de un CSRT (el
Tribunal Supremo recuerda que el sistema creado por la DTA y la MCA
genera dilaciones indebidas en cuanto a la clarificación de la situación
del detenido: algunos de los detenidos implicados en el caso llevaban
retenidos en Guantánamo seis años sin haberse clarificado su status). 
 

La
decisión
del Tribunal Supremo no cuestiona, sin embargo, la calificación
ejecutiva de “combatiente ilegal” o “combatiente enemigo” de una persona
como fundamento legal de una detención, fundamento distinto a la
condición de prisionero de guerra según las normas del derecho
internacional y a la condición de sospechoso de la comisión de un delito
según las normas del derecho interno. Lo que es más grave: el Tribunal
Supremo reconoce de modo expreso la legitimidad jurídica de la detención
por tiempo indefinido de los “combatientes ilegales”, la cual
puede prolongarse, con independencia de las posibles decisiones
condenatorias de las comisiones militares, hasta el final de la llamada
“guerra contra el terrorismo”

el
ponente que expresa el parecer de la mayoría del Tribunal llega a
afirmar que esta “guerra” puede durar “una generación o más”
.
En consecuencia, esta decisión del Tribunal Supremo deja intactos buena
parte de los cimientos de la política antigarantista puestos durante los
dos mandatos del presidente George W. Bush y que heredará el nuevo
presidente de los Estados Unidos. Y nada hay en la sentencia del
Tribunal Supremo en el caso Boumediene et alt. versus Bush que
impida a la Administración norteamericana “transferir

[los
prisioneros
]
a otra

[distinta
a Guantánamo
]
de nuestras bases militares en el extranjero o traspasarlos a nuestros
aliados”, como señala cínicamente el miembro más radical de la máxima
autoridad judicial estadounidense, el juez Scalia. 

No
obstante
las observaciones acabadas de hacer, la postura mantenida por el
Tribunal Supremo en su sentencia sobre el caso Boumedine et alt.
versus Bush
permite todavía albergar esperanzas en la capacidad de
reacción a favor de la tutela de los derechos fundamentales de algunas
instituciones estadounidenses en esta época de recorte generalizado de
derechos civiles básicos, en contra del lugar común que concentra todas
esas esperanzas en las instituciones políticas europeas, lugar común que
ha quedado muy mal malparado con la aprobación de la ominosa
Directiva del Parlamento Europeo y del Consejo relativa a procedimientos
y normas comunes en los Estados miembros para el retorno de los
nacionales de terceros países que se encuentren ilegalmente en su
territorio
.

 


Tráfico 
de armas, especulación financiera y servicios ITV
 



Joaquín María Dodero Curtani
 

En
el Parlament de Catalunya se está tramitando el proyecto de ley de
seguridad industrial en el que se dispone la privatización del servicio
público de inspección técnica de vehículos (ITV). Se clausura así una
etapa de 23 años de gestión indirecta de este servicio público en
régimen de concesión administrativa, a lo largo de la cual el grupo
APPLUS ha consolidado un monopolio consistente en la gestión del 83% de
las estaciones ITV  catalanas, tras adquirir
dos de las tres empresas concesionarias.
 

Siguiendo
los cánones de toda ley privatizadora, tras incluir en su preámbulo la
declaración  de fe en los supuestos beneficios que han de comportar para
la ciudadanía  la  libre elección del servicio y el incremento de la
competencia en el mercado, en su  articulado se incurre en la antinomia
de prescribir que, por vía reglamentaria, deberá establecerse un límite
máximo a la cuota de mercado de las empresas operadoras de las
estaciones ITV

el
eufemismo utilizado para significar el volumen de negocio que se
permitirá mantener a APPLUS

La
incertidumbre no es lo más aconsejable para el buen funcionamiento de la
economía de mercado, nos cuentan los expertos. Por ello la poderosa
mano invisible
que lo mueve ha obligado a nuestros ilustres
Diputados a zanjar la cuestión en el periodo de  presentación de
enmiendas al proyecto de ley.  

Así
, en el momento en que se escriben estás líneas, sus señorías
están enfrascadas en una ruidosa  discusión acerca del  porcentaje
máximo de la cuota de mercado que  se reservará a  APPLUS (mediante una
enmienda parcial introducida por PSC-ERC-ICV-EUiA que  propone un límite
máximo del 50% y  otra  de CiU que lo fija en  un 35% ), o lo que es lo
mismo, el tamaño del oligopolio que  han de preservar. 

La
competencia es una de tantas “quimeras” que figuran en los manuales de
economía, por si alguien todavía tiene dudas al respecto. 

Con
ello, están eludiendo el necesario debate público sobre lo esencial: la
naturaleza de la operación financiera mediante la que el fondo
norteamericano de inversión de capital riesgo CARLYLE GROUP adquirió el
pasado verano la propiedad del 75% del capital  social de APPLUS.  

CARLYLE
GROUP es un engendro económico

alguien
lo ha definido como un “negocio para iniciados”


urdido a partir de la “influencia” y “confluencia”  de la elite de
políticos republicanos y de hombres de negocios norteamericanos que
figuran entre su personal directivo (el ex-presidente George Bush padre,
el ex-secretario de Estado James Baker III, el ex-director de la CIA y
ex-secretario de Defensa Frank Carlucci), así como altos dirigentes
políticos y hombres de negocios de Asia, Oriente Medio (la familia Bin
Landen) y de Europa (el ex-primer ministro John Major o el rey de  los
especuladores, George Soros). “El invento” administra  fondos por valor
de  81.000 millones de dólares mediante  47 Fondos de Inversión que
dedica a la especulación en todo tipo de sectores económicos y se ha
visto involucrado en graves escándalos de corrupción y crisis
empresariales. Por si fuera poco, también  detenta la  propiedad de
importantes empresas dedicadas al negocio de la guerra que forman parte
de lo que se ha venido en llamar “el complejo militar-industrial
norteamericano” (entre ellas LANDAMARK, INDIGO, UNIT DEFENSE) que
fabrican y venden tanques, aviones de guerra o misiles. 

El

modelo

de operación financiera elegido por CARLYLE
para la adquisición de APPLUS es el del “pelotazo”: el controvertido
leverage buyout LBO (compra de
una compañía usando el valor de los activos de la misma para financiar
su adquisición). Lo pone de manifiesto la intención de
revender
lo adquirido en un  corto plazo (expertos consultados lo cifran en seis
años) obteniendo de ello importantes plusvalías. Algo que ha venido
practicando a escala planetaria, aprovechándose de las  políticas de
bajos tipos de interés, las ventajas fiscales existentes y la
irresponsable laxitud de los autoridades financieras, un  factor
coadyuvante de la  actual crisis financiera  mundial.
 

Mediante
una


adquisición a crédito, con una mínima inversión
(CARLYLE, solo desembolsó 400 millones de euros con cargo a sus  propios
recursos,
de los 1.485 millones de
euros del monto total de  la operación)
su Fondo de Inversión y
sus dirigentes pretenden enriquecerse de forma rápida, haciendo recaer
la mayor parte del coste de la adquisición
sobre APLLUS
y  sus asalariados, a quienes se invita a asumir el
reembolso (mediante el pago de generosos dividendos) del crédito
sindicado que obtuvo de La Caixa, Caja Madrid, Caixa Catalunya y otros
cuatro colosos financieros  para hacer frente a los
1.085 millones de euros del  capital social
suscrito.


 


Los

otros

beneficiados de la operación especulativa han sido los antiguos
propietarios de APPLUS:

AGUAS DE
BARCELONA-LA CAIXA (53,1% de su capital), Unión FENOSA (25%) y Caja
Madrid (21,9%), los cuales han visto recompensado con importantes
“plusvalías netas” (200 millones de euros en el caso de La Caixa) sus
esfuerzos para levantar un emporio económico cimentado en la prebenda,
la externalización y privatización del servició público
ITV o la certificación industrial, y que ha
sido favorecido por el poder político con la privatización de dos
empresas públicas de la Generalitat (el “Institut d’Investigació
Aplicada del Automóvil” y el “Laboratori d’Assaigs i Investigacions”)
.
 

Tras
la aprobación de la operación por la UE, el Gobierno catalán se ha
limitado a exigir,  con éxito, un “peaje patrio” sobre tan edificante
negocio, consiguiendo que el 25% del resto del capital social de APLLUS
quedara en manos de entidades financieras catalanas, convirtiendo de
esta forma a Caixa de Catalunya, Caixa Tarragona, Caixa Manresa, Caixa
Sabadell, Caixa Tarrassa y el RACC en socios partícipes de CARLYLE en el
Consorcio que gestionará APPLUS. 

El
Grupo
La Caixa, tras la venta de su participación, se dispone a librar un
nuevo asalto al estado de bienestar, ya que ha anunciado que en el
futuro concentrará sus esfuerzos (las plusvalías netas obtenidas) en el
negocio del sector de servicios de salud  (Mutua Adeslas) y en servicios
sociales.

Un
ejemplo revelador de la naturaleza de la “obra social” que realizan las
Cajas de Ahorro de acuerdo con su normativa reguladora, de su peculiar 
interpretación del mandato de invertir sus depósitos

una buena parte del ahorro de las llamadas clases
subalternas


“en la financiación de activos de interés general” y de la
obligación de “fomentar el desarrollo económico y social en su
actuación”, según se establece en el

artículo 4 de la  Llei de caixes. (Y todo ello con el beneplácito del

gobierno catalán, que renuncia a sus amplias atribuciones sobre las
cajas de ahorro contempladas en el nuevo Estatuto de Autonomía). 

Ante
la renuncia política a la explotación directa del servicio ITV por la
administración, y la consiguiente claudicación ante los sucios negocios
de CARLYLE y sus socios/ cómplices, a los ciudadanos responsables no nos
queda otra respuesta que la objeción a  utilizar los servicios ITV
CARLYLE-APPLUS, eligiendo a cualquier otra operadora de estaciones ITV
de las que se autoricen en el futuro para dar ejemplo de consumo
responsable.

 


El
sentido de la vergüenza


Antonio
Madrid 

Es
difícil explicar a los niños cómo es el mundo. Es decir, es difícil
explicar a los niños cómo las personas hacemos el mundo. Existe la duda
acerca de qué realidades mostrar y cómo mostrarlas. En otros casos la
duda no se plantea y directamente se disfraza la realidad o se miente
sin más. De esta forma, los niños se hacen jóvenes y van configurando su
visión del mundo. A veces, incluso, criticando y transformando la visión
que les han transmitido sus mayores. 

Qué
les vamos a explicar a los niños acerca de los inmigrantes. Hay una
parte de la historia que se repetirá: lugares de origen, culturas
diferentes, lenguas distintas, canciones propias, tradiciones, creencias
religiosas… Tal vez se hable de las causas de la inmigración: por qué
una persona deja su lugar de origen y marcha a otro.  

Tal

vez algún niño pregunte por qué se tiende a tratar la inmigración
irregular como delito, o por qué la nueva Directiva comunitaria en
materia de inmigración restringe los derechos de los inmigrantes. Para
prevenir indignidades intelectuales y morales consistentes en negar la
realidad hay una vacuna muy simple: ponerse por unos días en la piel de
las personas a las que se les va a aplicar la nueva normativa.  

Pero
supongamos que la conversación continúa, bien en el colegio o en casa.
¿Cómo explicar la extensión contemporánea de la segregación de los
inmigrantes y de aquellas personas que quedan situadas en los arrabales
del modelo jurídico, social y político? ¿Cómo explicar

y
en su caso, justificar

el incremento de las desigualdades y de los mecanismos de
discriminación?  

La
expansión de los mecanismos de segregación (política, social y jurídica)
se ve reforzada por el adensamiento de la cultura del miedo y el arraigo
de un pensamiento conservador que rebaja, cuando no anula, la idealidad
transformadora. Este proceso se visualiza en decisiones políticas que se
transforman en mecanismos jurídicos: la nueva directiva comunitaria
sobre inmigración que recorta los derechos de los inmigrantes, debilita
las garantías y endurece su tratamiento jurídico; o los proyectos del
gobierno italiano para la población gitana o para las prostitutas. 

Junto
a esta expansión del Estado penal, se mantienen las actuaciones ilegales
que tienden a normalizarse: los vuelos secretos y la utilización
del suelo español, el mantenimiento de Guantánamo, o la invasión de
Irak. No se trata sólo del Leviatán desatado, sino de la progresiva
aceptación social (en ocasiones resignación preñada de miedo) de la
deshumanización del que es considerado y tratado como enemigo. Se trata
también del auge del autoritarismo.  

Estos
mecanismos (tanto los legales comentados como los ilegales normalizados)
generan segregación y dan pábulo a la brutalidad social: los ataques
contra gitanos (en Italia), contra los defensores de los derechos de las
minorías, contra los homosexuales o contra los inmigrantes son prueba de
ello. 

Algo
de esto habrá que explicar si se quiere mostrar cómo las personas
hacemos el mundo. Ante esto el sentido de vergüenza moral y política
propia y ajena es irremediable.

 

 

La
biblioteca de
Babel 


Rossana Rossanda
La muchacha del
siglo pasado

Foca, Madrid,
2008.
 

Éste
es un libro rico y denso, en que el lector es llevado firme pero
lentamente a captar su verdadero sentido: un sentido atípico. Es la
historia de una relación íntima de veintiséis años. Lo que pasa es que
se trata de una relación extraña: la historia de amor entre una
militante y su partido. Entre esta muchacha del siglo pasado y el
partido comunista italiano. Desde su ingreso —y las cosas que lo
hicieron a la vez posible e inevitable— hasta su expulsión a mediados de
1969, que se podía evitar, pero nadie intentó hacerlo. A lo largo de
este turbulento período, van cambiando ella, el partido e,
inevitablemente, la relación entre ambos.

Para
una lectora que vive en el presente, el testimonio es extremadamente
valioso. Son los años que van de la resistencia a la explosión de 1968.
Pero son también los años de los electrodomésticos, de los antibióticos,
del automóvil de un amigo, del incipiente uso de los anticonceptivos y
de la conquista de Italia por la comida meridional (pizza y espaguetis).
También hay una pequeña historia del marxismo italiano, donde los
nombres que hoy consideraríamos clásicos son absolutamente desconocidos
(por lo menos, hasta la mitad de los sesenta). Así van las cosas, parece
decir Rossanda en sorna muchas veces: Herbert Marcuse era un desconocido
antes de mayo; después de la revuelta, era un número uno en ventas. No
es el único, por supuesto.

El
contenido de este libro cuenta una historia extrañamente feliz. Feliz
porque creyeron estar construyendo algo. La historia se detiene tras el
“otoño caliente”. El análisis de lo que entonces no se vio (o no se
quiso ver) es convincente. Lo que pasa es que ella ya no estaba en el
PCI para intentar cambiar el rumbo. Al final, hay un inmenso pesar por
lo que vino después: por los años de la reacción, por el empuje que se
llevó al PCI por delante y, con él, todas las ilusiones que representó
durante la juventud de esa muchacha, allá por el siglo pasado.


[Montserrat Sendra]

 



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Revista
mientras tanto

Número
doble 104-105
 

mientras
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Otoño-invierno 2007
104-105

NOTAS EDITORIALES


¿Cambio climático global o crisis socio-ecológica?



A. Recio
Elecciones: ganará la derecha, ¿pero cuál?



J.-R. Capella
La Unión Europea y el arte del doble rasero



G. Pisarello y X. Pedrol
Sucesión y desinformación



J. L. Gordillo
El catolicismo conservador, el pan nuestro de cada día



A. Madrid
En la muerte de Josep Guinovart

J.-R. Capella

 


 
ARTÍCULOS




LOS COMUNISTAS ANTE LA TRANSICIÓN



Josep Fontana
EL LIBERALISMO HERÉTICO DE PIERO GOBETTI



Giaime Pala y Gianluca Scroccu
EL INIGUALABLE Y DESIGUAL SIGLO XX

Bob Sutcliffe

DEL MARXISMO-LENINISMO AL NEOCOLOQUIALISMO O LAS
PRODIGIOSAS AVENTURAS TRANSPIRENAICAS DE CARLOS SEMPRÚN

José A. Tapia Granados

 



 MEMORIA HISTÓRICA Y PODERES PÚBLICOS
Presentación


POSIBILIDADES Y LÍMITES DE LAS ‘POLÍTICAS PÚBLICAS DE LA
MEMORIA’

S
ergio
Gálvez Biesca

¿PERSEGUIDOS O PERSEGUIDORES? SOBRE LA NECESIDAD DE
AFRONTAR EL PASADO

Á
ngel
Rozas

LA POLÍTICA ARCHIVÍSTICA DEL GOBIERNO ESPAÑOL DESDE EL
COMIENZO DE LA TRANSICIÓN

A. González Quintana

TEMPUS FUGIT. LAS MEMORIAS DE LA TRANSICIÓN

X
avier
Domènech Sempere


 
RESEÑA
VIEJO Y NUEVO IMPERIALISMO: UN COMENTARIO SOBRE
THE
NEW IMPERIALISM
DE DAVID HARVEY Y EMPIRE OF
CAPITAL
DE ELLEN MEIKSINS WORD

Bob Sutcliffe

OBITUARIO



CITA
 

 


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tanto bitartean mientras tanto mentrestant

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Avance
Número 106 (en prensa)
 

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Primavera
2008



NOTAS EDITORIALES

Cómo recomponer la izquierda

A. Recio

¿Es eficaz la ley integral contra la violencia de género?

J. A. Estévez

Apuntes sobre la Universidad española: el desarorrollo del
mercado universitario

A. Madrid

La ofensiva pro-nuclear, una amenaza que debe tomarse en serio

J. Sempere



SOBERANÍA ALIMENTARIA
ARTÍCULOS

LA CONSOLIDACIÓN DEL PODER ALIMENTARIO DEL NORTE: POLÍTICAS Y
PROGRAMAS PARA DESTRUIR LA SOBERANÍA ALIMENTARIA DEL SUR

Gerad Coffrey, Ana Lucía Bravo y Cecilia Chérrez



LIBRE COMERCIO FRENTE A PEQUEÑOS CAMPESINOS

Walden Bello



DIEZ RAZONES POR QUÉ UNA NUEVA REVOLUCIÓN VERDE PROMOVIDA POR LA
ALIANZA DE ROCKEFELLER Y LA FUNDACIÓN DE BILL Y MELINDA GATES NO
RESOLVERÁ LOS PROBLEMAS DE POBREZA Y HAMBRE EN ÁFRICA SUB-SAHARIANA



Eric Holt-Gimenez, Miguel A. Altieri. y Peter Rosset



COOPERACIÓN Y SOBERANÍA ALIMENTARIA EN EL CONTEXTO DE LA
GLOBALIZACIÓN

Alex Guillamon



MIRANDO HACIA EL FUTURO: LA REFORMA AGRARIA Y LA SOBERANÍA
ALIMENTARIA

Peter M. Rosset



LA RUPTURA DEL CONSENSO EN TORNO A LOS AGROCOMBUSTIBLES

Eric Holt-Giménez e Isabella Kenfield



EL MOVIMIENTO POR UN COMERCIO JUSTO: DEBATES Y DESAFÍOS

Esther Vivas



RECURSOS EN LA RED

Documento: Declaración de Nyéléni



RESEÑA

Nuestros primos cercanos: chimpancés y bonobos

A. Barceló

 

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Junio 1, 2008

mientrastanto.e – nº 059 – junio de 2008

Archivado en: 059, 2008, mientrastanto.e — mientrastantoe @ 7:44 pm

mientrastanto.e Num. 59 del 06-2008

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 mientrastanto.e

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Para una refundición

Por J.-R. Capella

¿Más
centrales nucleares? Una amenaza que debe tomarse en serio

Por Joaquim Sempere


Naufragio en la sequía

Por Albert Recio


La barbarie en primavera

Quemar
las naves – Obama va informado – Gran Bretaña, pionera de la
democracia – Keynes para unos – Escuela de las Américas – ¿Sabía
usted que…? – Tenemos una pregunta para ustedes – Los vecinos de
Butarque y los pasajeros de Barajas – Berlusconi, esta vez peor -
Eta: Caca


Sobre la ley de dependencia

Por
Francesc Corominas i Riera



La Biblioteca de Babel

·

Esther Vivas, En pie contra la deuda externa

·

Andrés García Inda y Carmen Marcuello Servós (coords.),
Conceptos para pensar el siglo XXI


Devedeando, que es gerundio

·

Jean-Luc Godard y
el grupo Dziga Vertov (1968-1974), por los colegas de
aquellos años de Jean-Luc Godard


Una de cine

Sydney Lumet,
Antes que el diablo sepa que has muerto


Convocatoria para Construir la III
República

Foro por la III República, C/Alameda 5, 2º izq. 28014 Madrid,
foro3r@yahoo.es 


Huelga de hambre en República Checa

… para
protestar por la instalación… de una base militar estadounidense en Chequia…




Todos con el Sáhara

… apoyo al manifiesto… para que España lidere la búsqueda de una
solución pacífica y justa a un conflicto que nos afecta directamente


Páginas
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·

Centre de Treball
i Documentació (CTD)

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Nómadas. Revista Crítica de
Ciencias Sociales y Jurídicas

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El
Viejo Topo

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La
Insignia

·
Sin permiso


Revista mientras tanto


· Contenido del nº 103

·

Avance del nº doble 104-105

 



Número
59
Junio de 2008



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mt.e mientras tanto mt.e
bitartean mt.e mientras
tanto
mt.e mentrestant







 




Para
una refundición

J.-R. Capella

1“Quemar las
naves”: eso hizo un paisano nuestro hace muchos años. Con ello
significaba que no había vuelta atrás. Que sólo había camino hacia
delante. 

Si
la refundación de las instituciones de eso que llamamos la izquierda va
en serio, hay que quemar las naves. No se pueden dejar en pie para que
vivaqueen en ellas los que ya no creen en ningún proyecto colectivo. 

Las
naves son las instituciones con que se ha llegado hasta aquí.
 


2.
 
Hemos
de eliminar radicalmente la pretensión de que tenemos soluciones para
todo. Y echarnos a reir cuando se nos hable de “sistemas totales”, de
cambios “totales”.  

Pero
no tenemos puerto de llegada.

Simplemente,
hemos de atenernos a un proyecto estratégico compartido, revisar a cada
vuelta del camino los objetivos inmediatos, los eventuales cambios
tácticos, y proceder disciplinadamente como un conjunto de personas
estructurado y organizado.  

Eso
exige democracia interna de la institución de que nos dotemos, ser
implacables con los tramposos, y mucha contención personal: pensar lo
que se dice y lo que se hace. El debate informado y la decisión sensata,
a la que no se llega por mera formación de mayorías, sino por
convencimiento general que conserva como un tesoro las opiniones
discrepantes: tener la mayoría no siempre es lo mismo que llevar razón.
Hay que dar tiempo al tiempo. 

Y
significa también organizarnos modestamente bien.
 


3.
 
La
cuestión del nombre no es trivial. He aquí algunas consideraciones. 

Izquierda
Unida ya no puede ser: porque si una institución política ha dado
muestras de desunión es ésta. ‘Unida’ ha de quedar fuera por veracidad.
Cuestión distinta es aspirar a unificar en una sola institución muy
flexible a todos los grupos “de izquierda”, por decirlo así, no meros
reformistas,
y conseguir que se sientan cómodos en ella, quemando
también sus naves.
 

¿’Izquierda’?
Eso, aunque menos, también es dudoso. Las denominaciones ‘izquierda’ y
‘derecha’ proceden de posiciones relativas en las instituciones
parlamentarias,
en las instituciones del estado. Y nosotros no
debemos estar sometidos a la lógica de esas instituciones. ¿Por qué no
elegir otro criterio para definirnos? Más abajo, al hablar de quiénes
somos, encontraremos razones para dejar a otros la palabra izquierda, y
definirnos nosotros con una palabra nueva. La vanguardia ha de
adelantarse a los tiempos. 

Un
criterio definitorio ha de tener que ver con el proyecto: ser una
alternativa social; o con nuestra posición de rebeldes o insumisos.
 


4.
¿Contra qué nos rebelamos? 

Contra
un mundo de desigualdades e injusticias mantenidas y reproducidas por la
estructura empresarial de poder, apoyada por los estados y los centros
de poder supraestatales. 

Contra
la militarización del mundo; contra el apoyo de las armas a los “libremercados”:
principalmente por el petróleo, pero también para mantener en el mundo
sistemas de opresión favorables a los intereses del capital. 

Contra
la destrucción del ecosistema: poned aquí todas las cuestiones que
sabéis que afectan a la destrucción o a la degradación del nicho de la
vida; y aprendamos a ver otras —no sea que la agenda mental nos la
construyan otros—: la hiperurbanización, las comunicaciones —todo
concebido para el negocio y no para la vida—. 

Contra
la degradación de la democracia en las instituciones. Barreremos con eso
y con esos. 

Contra
las desigualdades que o permanecían invisibles o no encontraban voz para
expresarse: las desigualdades sexistas. Y la de las personas
dependientes. La de las personas que no siguen las normas corrientes. La
desigualdad cultural de las gentes que han tenido que emigrar y que
necesitan especial protección.
 


5.
¿Somos progresistas? ¿Qué significa la corriente creencia
en el progreso?  

El
progreso que vemos es tecnológico: aumento de la capacidad de producir,
aunque una parte de la producción sea de objetos inútiles; y aumento de
la capacidad de destruir.  

El
progreso técnico obnubila percibir la regresión social, el
incremento de la barbarie, la marcha atrás de las relaciones sociales y
su brutalización. Pues las tecnologías que nos proporcionan más
comodidades están en manos de los amos de la tierra, que han refinado
enormemente su dominio. También para hacer mayores las desigualdades,
para hacer más intenso el dominio sirve el progreso técnico. 


El

progresismo

es más de lo mismo.

 

Sostendré
que hemos de ser más bien “reaccionarios”: gente que reacciona porque no
se somete a los dictados de los poderes económicos, políticos y
simbólicos del mundo. 


Reaccionamos

contra la guerra; reaccionamos contra la destrucción del medio ambiente;
reaccionamos —cuando podemos— contra la tiranía del poder.  

Somos
reaccionarios. Reaccionarios insumisos y alternativos. Si somos eso,
¿por qué no decimos la verdad? ¿Por qué esa vaciedad del progresismo,
que legitima a los reformistas neo-liberales del Psoe? 
 


6.
¿Cómo hemos de vernos? 

La
pregunta tiene que ver con que —tras la derrota de las clases
trabajadoras de todo el mundo frente al empresariado y los estados de
las políticas neoliberales— muchos trabajadores, que en el viejo
proyecto aparecían como protagonistas, se han pasado al otro lado, han
aceptado el sistema de buen grado o a la fuerza. 

Quienes
han conseguido mantener un trabajo estable, aunque sea como autopatronos
autónomos, pueden estar entre quienes viven mejor con el
neoliberalismo. Lo mismo quienes cobran en negro. O los contaminados por
la enfermedad del modo burgués de vivir.  

Además
es cierto que para el 10% de la población mundial, entre el que nos
encontramos los españoles, el capitalismo, mediando la revolución de la
informática, consigue producir mucho más con menos trabajadores, y por
tanto puede distribuir también más entre la gente. Por eso se le someten
muchos. 


Probablemente

hay en nuestra tradición una creencia taumatúrgica en las virtudes del
trabajo. En nuestra tradición el trabajo de fábrica ha sido visto como
una virtud. Sin parar mientes en que la división del trabajo en
intelectual y manual, o en ordenante y subalterno, expolia al
trabajador subalterno o manual
de una parte de su creación y la
traslada a las clases poseedoras. Limita la percepción del mundo de los
trabajadores. Con razón decía Lenin que por sí mismos no irían más allá
del sindicalismo. Y hoy ni siquiera eso: dada la burocratización
sindical, ni sindicalistas. 

No
olvidéis que la divisa “El trabajo os hará libres” estaba a la entrada
de Auschwitz. 

La
oficialización de la cultura americana de los ganadores y los
perdedores,
la difusión de los valores neoliberales,
la acción educativa en el sistema de los medios de masas, el
abandono político y la degradación intencionada de las instituciones
educativas públicas, son todos ellos elementos que conducen a muchas
personas de las clases trabajadoras a percepciones y acciones clasistas,
racistas y anti-igualitarias. 

Por
eso resulta dudoso que sea como trabajadores que haya que
convocar a las personas para tratar de asociarlas a un proyecto político
alternativo. Eso no se debe excluir, pero hay que buscar modos de vernos
más amplios, sin perder de vista la divisoria entre quienes están con
las grandes empresas y el ganar sin trabajar, y la gente que vive de su
trabajo. 

Tal
vez resulte más fértil hoy vernos a nosotros mismos como ciudadanos,
o quizá como ciudadanos-encadenados, esto es, en la
contradictoriedad del sistema: de un lado ciudadanía democrática y de
otro amordazamiento de esa misma ciudadanía democrática, que queda atada
de pies y manos para la intervención política. O vernos como
ciudadanos-insumisos Lo que interesa es la ciudadanía cabreada y con
capacidad de iniciativas decentes. Lo que interesa es dar fuerza y
visibilidad al espíritu de rebelión
.
 


7.
¿Quiénes somos? 

Somos
los que nos preocupamos por el mundo que han de vivir las generaciones
futuras.  

Los
que no estamos dispuestos a vendernos, sino que conservamos nuestra
autonomía y nos asociamos libremente por un proyecto.  

Somos
los que nos ganamos la vida con nuestro trabajo y jamás explotaremos a
nadie. 

Somos
los que no necesitamos mentir, no necesitamos el cinismo, los que
podemos explicar por qué queremos contar en la institucionalización
política y para qué. 

Somos
gente que necesita aprender. Sólo si aprendemos algo resultaremos
atractivos para los demás. Un grupo político ha de ser ejemplar para no
tener que parecerlo. 

Somos
—hemos de ser— la vanguardia de la sociedad; quienes atraemos a los
nuevos rebeldes hacia nosotros porque aunque diversos son como
nosotros. 

Somos
los que no pretendemos cambiar el mundo por decreto, o burocráticamente,
sino resistir con la inmensa mayoría, democráticamente. Buscamos
soluciones con la gente y no con “tecnócratas”. 

Somos
gentes pacíficas. Capaces de reirnos de nosotros mismos. Y también
gentes modestas, que saben que nuestro nuevo proyecto está en mantillas;
que nuestra fuerza es débil

Somos,
de todos modos, necesarios.  



mayo 2008

 


¿Más
centrales nucleares? Una amenaza que debe tomarse en serio


Joaquim Sempere

La

moratoria

nuclear de facto que después del accidente de Chernóbyl en 1986
se había hecho efectiva en los países industrializados está empezando a
tambalearse. El gobierno británico inició no hace mucho negociaciones
con el gobierno Sarkozy en Francia para estudiar un relanzamiento de su
programa nuclear con tecnología francesa. En los Estados Unidos y otros
varios países, entre ellos España, está en marcha una campaña para
resucitar la esperanza en la energía nuclear. Se está preparando el Foro
Internacional de la IV Generación (por alusión a una nueva generación de
reactores que seguiría a la tercera, del EPR). En Italia el ministro de
Desarrollo Económico del gobierno Berlusconi anuncia la última semana su
proyecto de construir “un grupo de centrales nucleares de nueva
generación” en un acto ante una asamblea de la Confindustria. Recordemos
que en 1987 el pueblo italiano rechazó con el 80% de los votos la
industria nuclear en un referéndum, que el gobierno alemán decidió
renunciar también a las nucleares, y el español declaró una moratoria
que sigue en vigor. 

Esta

nueva

ofensiva nuclearista no se reduce a palabras y promesas: Finlandia y
Francia están embarcados ya en proyectos de nuevas centrales, Olkiluoto
3 y Flamanville respectivamente, con reactores del tipo EPR en ambos
casos. 

¿Qué

ocurre

para que esté resucitando el discurso pronuclear y para que se
reemprenda la construcción de dos centrales después de 20 años de
paralización? A mi juicio, la creciente certidumbre de que se acaba la
era del petróleo barato y de que el cambio climático es un hecho ha
desencadenado todas las alarmas. La imagen de fábricas cerradas por
falta de electricidad y de un transporte paralizado por falta de
carburante quita el sueño a industriales, gobernantes y sindicalistas
(recordemos que José Mª Fidalgo, de CCOO, se declaraba hace unos meses
partidario de la energía atómica). Por eso se busca con ansiedad una
alternativa energética capaz de mantener en funcionamiento todo el
sistema de producción y transporte tal como está hoy organizado.
Exponerse a los peligros de una reducción substancial y creciente del
suministro de energía es demasiado arriesgado. 

El

movimiento

antinuclear que hoy vuelve a tomar fuerza, como respuesta al
renacimiento pronuclear, subraya los peligros de las centrales para la
salud, los riesgos de accidentes por azar o provocados por el
terrorismo, el vínculo de la industria nuclear con la industria militar
—no sólo de cara a la producción de combustible con el que fabricar
bombas, sino también en cuanto al uso de uranio empobrecido para
reforzar proyectiles convencionales (cuyos terribles efectos
radioactivos se han hecho evidentes en Iraq y la exYugoeslavia)— y, por
supuesto, el problema no resuelto del depósito de los residuos, cuyas
emisiones radioactivas pueden durar siglos o milenios. También se invoca
el hecho de que el uranio es muy escaso y resolvería la escasez de
energía para un periodo ridículo, sin ninguna proporcionalidad razonable
con los enormes inconvenientes de esta fuente de energía. Michael
Meacher, que fue ministro laborista del Medio Ambiente del Reino Unido
entre 1997 y 2003, sostiene en un reciente artículo de The Guardian
(7/05/2008), que las reservas mundiales de uranio son de 4,7 miles de
toneladas y que estarían agotadas hacia 2030, según fuentes de la
Agencia de la Energía Atómica y de la OCDE. (Usualmente se maneja el
periodo de unos 40 años antes del agotamiento del uranio: convendría
verificar la fiabilidad de las fuentes, pero el razonamiento anterior
vale para ambas cantidades de reservas.) 

Un

argumento

que también se esgrime mucho es el económico: la electricidad nuclear es
cara y requiere subvenciones. Este es un argumento importante de cara a
la viabilidad de la “solución” nuclear. Un episodio reciente vuelve a
poner sobre la mesa este fenómeno. La central finlandesa Olkiluoto 3,
que está siendo construida por la empresa pública francesa Areva, fue
presupuestada en 3000 millones de euros el año 2003. Tenía que estar
terminada en 2009. Pero el presupuesto real se ha disparado en unos 2000
millones más y el plazo de momento ya se ha retrasado hasta 2011. Esto
amenaza, además, el proyecto de privatizar Areva. En Francia las obras
de construcción del reactor EPR de Flamanville, destinado a ser el mayor
del mundo, empezaron en diciembre de 2007, pero han sido paralizadas por
la Autoridad de Seguridad Nuclear francesa al detectarse fisuras en el
cemento, defectos en las sujeciones de acero y falta de controles
adecuados. El resultado será también un encarecimiento de la central. 

No

obstante, el argumento económico puede resultar insuficiente ante la
magnitud de la crisis energética. Las centrales nucleares son atractivas
para la patronal. Constituyen una tecnología conocida, con sus
ingenieros, con sus proveedores y con una experiencia de más de medio
siglo. En espacios muy concentrados proporcionan grandes cantidades de
electricidad. Ante la angustia de la escasez, no sería de extrañar que
una coalición de gobernantes, empresarios y otros agentes sociales
(incluidos sindicalistas) decidiera emprender una nueva oleada de
inversiones en este campo, empujando a los estados a subvencionar la
operación, con la finalidad sagrada de salvar el sistema –en
realidad, prolongar su agonía. 

A

la vuelta de pocos años podemos tener que enfrentarnos a una operación
de este tipo. Sería un auténtico disparate que desviaría miles de
millones de la oportunidad de invertir masivamente en energías limpias y
renovables. Habría que cuantificar cuántos recursos financieros harían
falta para llevar a la práctica determinados programas de inversiones
masivas en energía eólica, fotovoltaica, solar térmica y solar
termoeléctrica. Entre otras ventajas, un programa de esta índole
representaría una oleada inversionista importante y la creación de
muchos puestos de trabajo. Las energías renovables requieren muchos más
puestos de trabajo que la nuclear para la misma potencia instalada. Un
programa de energías renovables permitiría orientar la economía hacia un
modelo energético alternativo inagotable y limpio. Podría apelar al
ahorro de la ciudadanía para que muchas personas contribuyeran a
financiar sus propias instalaciones eléctricas, lo cual es congruente
con una economía menos centralizada y concentrada, y más democrática.
Las energías de origen solar son, además, totalmente seguras. 

Dedicar
inversiones multimillonarias a nucleares debido a la paranoia de la
patronal y de políticos sin imaginación (o con demasiada…) ante la
próxima crisis de provisión energética sería un despilfarro disparatado
que es menester impedir a toda costa. Hay que ponerse a imaginar un
nuevo modelo energético, limpio, renovable y solar, y empezar a trabajar
para promoverlo.

 


Naufragio
en la sequía
 


Albert
Recio

A
estas alturas el debate de la sequía en Catalunya ya se ha convertido en
un mal vodevil del que nadie en la Administración sabe encontrar un
desenlace aceptable. Si no fuera por la gravedad del tema y los indicios
que apunta podríamos solazarnos con el material que la actuación de los
políticos han suministrado a programas como “Polonia” (de la catalana
TV3). 


I
 

Hay
dos hechos que enmarcan el inicio del “rifirrafe”. Una sequía duradera
que, en principio, apunta a lo que podemos esperar del cambio climático
en años venideros. De otro lado, que el gobierno tripartito había
asumido un modelo de política del agua bastante racional: recuperación
de aguas freáticas, políticas de ahorro, desalinizadoras para evitar
trasvases, sistema de tasas del agua por tramos (para desanimar consumos
excesivos)… Una política que en parte había roto con la anterior
política de CiU de promover el aumento de la oferta para satisfacer una
demanda siempre creciente. En gran parte la política del agua se estaba
desarrollando con el asesoramiento de los mejores especialistas en el
tema (muchos de ellos agrupados en la Fundación Nueva Cultura del Agua).
Y tenía el precedente de movimientos sociales que habían generado un
amplio debate social: el movimiento vecinal sobre los impuestos del
ciclo del agua y la movilización contra el Plan Hidrológico Nacional. El
primero fue un movimiento salido de los barrios obreros de la metrópoli
barcelonesa. Aunque inicialmente se trató de una lucha contra la
escalada de impuestos, permitió generar una discusión más general y al
final consiguió racionalizar el sistema de tasas públicas introduciendo
un sistema de tramos que en la práctica tiende a encarecer el consumo
excesivo (se fija un volumen de consumo en función del número de
personas residentes en el hogar). El sistema no es completamente
racional por cuanto no se pudo tocar la parte correspondiente de las
tarifas que cobran las compañías gestoras del servicio. En el área
barcelonesa están controladas, básicamente, por el poderoso grupo Agbar.
La lucha contra el trasvase del Ebro, que dio impulso a la “nueva
cultura del agua”, fue básicamente una respuesta de las comarcas del sur
de Catalunya aunque consiguieron movilizar a amplios sectores sociales
más allá de su territorio y dieron un impulso a la nueva gestión del
agua que ha tratado de implantar la coalición de izquierdas y, en
especial, Iniciativa-EUiA como responsables del área ambiental del
Govern. 


II
 

Y
vino la sequía y empezaron las incoherencias. Primero de todo en el
propio Govern. Su actuación se enmarca entre dos explicaciones
alternativas. Una, la más conspirativa, apunta a que la sequía ha sido
aprovechada por los sectores trasvasistas para impulsar sus proyectos.
Se comenta que Agbar, la todopoderosa compañía del agua (participada
mayoritariamente por la Caixa y el grupo francés Suez), llevaba largo
tiempo presionando para evitar que avance una política de racionalidad
ambiental que presiona a la baja su volumen de ventas (este es un
problema que suelen pasar por alto los partidarios del “ecologismo de
mercado”, la dificultad o imposibilidad de las empresas privadas de
funcionar en un contexto de crecimiento cero o decrecimiento). Parece
indudable que entre sus presiones figuró la sustitución del anterior
Conseller de Medi Ambient, Salvador Milà, una persona que mantuvo
siempre unos planteamientos más sólidos que su sucesor Francesc
Baltasar. La otra hipótesis, menos “vistosa”, es la que simplemente las
élites políticas del país han demostrado una vez más su incapacidad de
previsión a largo plazo, su improvisación permanente y sus respuestas
irreflexivas cuando se plantea una cuestión que puede tener repercusión
electoral. Existía pánico ante una situación que hubiera comportado
cortes de agua en un área que ya ha padecido graves problemas en el
transporte ferroviario y el suministro eléctrico. Es posible que el
proceso real se haya movido entre estos dos polos, que el miedo real a
la sequía haya generado respuestas inmediatistas y que en este contexto
los largos brazos de Agbar hayan sabido jugar mejor sus propias cartas,
incluida alguna campaña de prensa tendenciosa. Para completar el cuadro
hay también que situar el papel del poder central, en un contexto de
claro distanciamiento entre Zapatero y Montilla (éste trituró un pacto
permanente de Gobierno PSOE-CiU que pasaba por dejar a los convergentes
el virreinato catalán). La actuación prepotente de Zapatero y Fernández
de la Vega, apostando abiertamente por el minitrasvase, no sólo ha
reforzado la sensación de deriva de la Generalitat sino que además ha
reactivado los argumentos de los trasvasistas de todo el estado,
haciendo evidente el nulo compromiso con la sostenibilidad del nuevo
gobierno. 


III
 

Tampoco
las respuestas sociales dan para el optimismo. Lejos de abrir un debate
en profundidad sobre una gestión racional del agua más bien se ha
abierto un debate en el que el fondo es la tradicional animadversión
entre la Catalunya metropolitana y la Catalunya rural, en la que hay
muchos pescadores en río revuelto. A medida que se iban conociendo
propuestas (el minitrasvase del Segre, la compra de derechos de agua a
regantes, …) surgían movimientos locales de oposición en los que el
punto en común era mas el “nos roban el agua, Barcelona impide nuestro
desarrollo” que no la apertura real de un debate ordenado para una
gestión racional del problema. Incluso algunos sectores del ecologismo
se apuntaron a este planteamiento de oponer la metrópoli derrochadora al
abandonado mundo rural. Un enfrentamiento en parte irreal pero que a
escala local concede muchos réditos a quien lo promueve. 

Irreal
porque es incierto que el área metropolitana de Barcelona sea en sí
misma una gran derrochadora. De hecho el consumo per capita de la
ciudad de Barcelona se sitúa entre los más bajos de las ciudades
europeas. Aunque estas cifras cambian cuando se considera la población
del área metropolitana donde han proliferado poblaciones cuyos modelos
urbanísticos (especialmente viviendas con césped, piscina, etc.) generan
un consumo que en algunos casos cuadruplica el de la ciudad central.
Pero en la última década ni este crecimiento ni estas formas de vida se
reducen al área metropolitana. Han crecido la mayor parte de poblaciones
y comarcas catalanas y el modelo de consumo es a menudo tan irracional
en la metrópoli como en el resto. De la misma forma que hay mucho campo
de mejora en la gestión del agua para la agricultura, que sigue
representando la mayor proporción al consumo. De hecho mientras hay una
oposición generalizada en el mundo rural al minitrasvase, se sigue
presionando con éxito a la Generalitat para que aporte fondos públicos a
proyectos más que discutibles de canales para regadíos como el del
Segarra-Garrigues. 

Una
parte de las medidas racionalizadoras del consumo del agua están
bloqueadas por algunos grupos agrarios que consideran que el agua es
casi una propiedad o un derecho propio y no están dispuestas a aceptar
ningún mecanismo de control sobre las mismas (establecimiento de
contadores del consumo, etc.). Ni muchos intereses urbanísticos locales
que tampoco están interesados en una ordenación del territorio que
pusiera en pie una racionalización del proceso. Bajo la llamada “tenemos
derecho al desarrollo” se han puesto en pie plataformas locales en
diversos puntos de Catalunya que lejos de cuestionar el modelo general
se apuntan a la tradicional oposición comarcas-Barcelona. Una buena
experiencia de lo que nos espera en el futuro cuando la crisis ecológica
vaya generando episodios de corte parecido. 


IV
 

Finalmente
se adoptó la propuesta de conexión de Tarragona con Barcelona que de
hecho suponía aceptar el trasvase del Ebro. Una medida que anteriormente
se nos había dicho que no llegaría a tiempo de solucionar la sequía
persistente (mayo del 2009 cuando se espera que esté en funcionamiento
la planta desalinizadora de el Prat). En la reunión de la Mesa de Sequía
en la que se convocó a entidades cívicas a discutir el tema, se impidió
la intervención de profesionales de prestigio, que abogaban por retrasar
la toma de decisiones, y se desoyeron propuestas alternativas (de
Ecologistes en Acció). La decisión del trasvase estaba tomada desde
antes y a los pocos días se firmaba el contrato para su construcción.
Como era previsible la dirección recaía en Agbar (a pesar que esta
empresa hace un par de años vendió su división de construcción, la
empresa Acsa) y en la obra participaban cuatro de los seis grandes
grupos españoles (ACS, Sacyr, Acciona, FCC) y dos de los de segunda
línea (la catalana Comsa y la andaluza Sando). El clásico proyecto que
da negocio al “necesitado” sector de la construcción.  

Después
hubo la importante movilización de las comarcas del Ebro (30.000 en
Amposta). Un movimiento liderado por defensores de la nueva cultura del
agua, y que se ha preocupado de tejer relaciones con el resto del
territorio, incluido Barcelona. Y llegaron las lluvias, copiosas,
persistentes y que en menos de un mes han más que duplicado las
reservas. Cuando escribo estas líneas, aunque cada día cambia la
coyuntura, parece claro que el trasvase finalmente no se va a realizar.
Aunque no sabemos cuánto van a recibir los adjudicatarios del proyecto
si éste no se lleva a cabo. Está, sin embargo, abierta la polémica sobre
si realizar otro minitrasvase que fuera una versión camuflada del
inicial. Las lluvias han dejado de nuevo desnudos a los que apelaban a
la urgencia (de hecho todos los informes metereológicos apuntaban
lluvias sostenidas en mayo). Quizás el trasvase finalmente no se
realice, pero en medio han quedado muchos costes importantes. Un debate
territorial viciado y que nadie ha tratado de racionalizar. Una nueva
justificación a los partidarios de trasvases y de una política de oferta
ilimitada. Un nuevo descrédito de la política ante el continuo
espectáculo de unos políticos que ni han sabido explicar la política que
hacían, ni se han enfrentado a los intereses de los depredadores del
agua y que además han estado contradiciéndose un día si y otro también.
Sin duda la figura peor parada es la del Conseller de Medi Ambient,
Francesc Baltasar, con una actitud a ratos titubeante, a ratos
autoritaria con sus críticos (muchos de ellos miembros, simpatizantes o
votantes de su propio partido) e incapaz de explicar la coherencia con
que hasta ahora se estaba tratando de gestionar el agua. Un Conseller
que tampoco ha sabido mostrar firmeza a la hora de denunciar los
tejemanejes de las eléctricas en la gestión del enésimo incidente
nuclear de la planta de Ascó. Preocupante sobre todo porque puede
laminar la presencia institucional de una fuerza política que al menos
genera algún contrapeso a la irresponsable política desarrollista del
PSC. 


V
 

Lo
ocurrido con el agua puede volver a plantearse. El cambio climático
anuncia la recurrencia de tales fenómenos. Y el crecimiento de los
últimos años impide la adopción de medidas que apunten a una gestión
sostenible. No sólo por el cambio demográfico sino también por la
expansión de nuevas formas de vida y desarrollo urbano que favorecen el
aumento del consumo per capita (no sólo de agua, también de
energía, espacio y materiales). Y el turismo, en sí mismo un importante
consumidor, sigue estando en el centro de nuestro modelo de
especialización productiva. Y la agricultura sigue presionando por
ampliar regadíos y mantener formas de uso del agua poco sostenibles. Si
no queremos que la próxima vez volvamos al rifirrafe es necesario
empezar ya el debate de la gestión sostenible del agua. Una cuestión que
no sólo entraña un debate sobre las técnicas, sino que incluye
necesariamente plantearse el modelo de consumo, de producción, de
desarrollo territorial. Es a lo que deben emplazarse aquellos
movimientos y entidades que ya ahora han empezado a trabajar en otras
direcciones. La relación que por ejemplo ha establecido la Plataforma
del Agua con entidades vecinales y ecologistas de Barcelona constituye,
quizás, la única nota optimista en el marasmo generado por la sequía. 


[12 de junio a las 19 h.: Debate “Agua Y Territorio” organizado
por la Federació d’Associacions de Veïns de Barcelona (Favb) en el
Auditorio de la Universitat Pompeu Fabra de Barcelona, sede La Rambla
30-32 (entrada por la Pl. Joaquim Xirau).
e-mail: favb@favb.cat /
favbcn@confavc.org ]

 

 


La
barbarie en primavera
 

Quemar
las naves – Obama va informado – Gran Bretaña, pionera de la democracia
- Keynes para unos – Escuela de las Américas – ¿Sabía usted que…? -
Tenemos una pregunta para ustedes – Los vecinos de Butarque y los
pasajeros de Barajas – Berlusconi, esta vez peor – Eta: Caca


Quemar
las naves
 

Quemar
las naves es comprometerse con los hechos a una empresa que no tiene
vuelta atrás. 

Es
un invento hispano. Recomendable a los amigos de IU, del PCE y demás
organizaciones de la misma familia. 

Trabajar
en red, pero sin red.
 


Obama va
informado 

Más
que nuestros políticos locales. Al menos ha dicho claramente que los
problemas son: a) dos guerras; b) una recesión económica; c) una crisis
ecológica.  

Cómo
vaya a afrontar estos problemas, si es que le dejan quienes tienen poder
por encima de él, es cosa que no se sabe.
 


Gran
Bretaña, pionera de la democracia 

La
Revolución Gloriosa de 1688 en Inglaterra fue una avanzada de la
modernidad. Luego los ingleses siguieron anticipándose a todo el mundo
con su primera revolución industrial y con su proletariado, sí señor. 

Y
ahora
siguen anticipándose. El jefe o supervisor de Scotland Yard propone que
se tomen muestras del ADN de los niños que se muestran rebeldes en la
escuela primaria. Según su experta opinión, esos niños son delincuentes
potenciales, y conviene tener un buen banco de datos porque nadie sabe
qué pasará en Gran Bretaña dentro de diez o quince años. Cuando esos
delincuentes en potencia puedan pasar de la potencia al acto. 

Un
jefe o supervisor de Scotland Yard está siempre pasando del acto a la
potencia y viceversa. No sabemos qué pasará con ellos en Gran Bretaña
dentro de diez o quince años. 

Las
preocupaciones del primer ministro británico son más inmediatas. El
sucesor de Blair, Gordon Brown, propone aumentar de los 28 días actuales
a 42 días el período de tiempo en que un sospechoso de terrorismo pueda
permanecer en manos de la policía antes de poner a disposición de un
juez sus residuos psíquicos y físicos. 

Recordad:
se adelantan a los tiempos. Parecen afables, y hasta se pueden llamar
Gordon, pero son unos adelantados.
 


Keynes
para unos
 

Notable,
este redescubrimiento del keynesianismo al revés por los neoliberales en
horas bajas: el dinero público norteamericano y europeo se emplea
generosamente en sacar a los bancos del pantano de las
“hipotecas-basura”. Todo para restablecer “la confianza”, porque ahora
el último término de referencia económica ya no es el oro ni el dólar,
sino “la confianza”. Pero ojo: es Keynes (intervención de las
instituciones económicas públicas) para unos; para otros, no es difícil
de adivinar: el palo. Porque el palo es también una institución
económica, acaso la principal. Ahí estará la policía para garantizar que
la crisis económica de ahora entra dentro de lo aceptable. 

¿Se
puede ganar dinero en época de crisis económica? ¡Ya lo creo! A
condición, claro es, de estar entre los ricos. A río revuelto, ganancia
de pescadores.
 


Escuela
de las Américas 

Así
se llamaron durante años los centros en que los funcionarios de la CIA
enseñaban a torturar a las policías políticas de las dictaduras
sudamericanas; y enseñaban a cooperar, sobre todo, a los futuros
dictadores de Brasil, Paraguay, Bolivia, Argentina, Chile, Nicaragua… 

Que
en realidad no necesitaban que les enseñaran, pues todos sabían muy bien
lo que tenían que hacer, el general como general y el torturador como
torturador. Pero, ah, la Escuela ¡la Escuela era el Oxford de la tortura
y de la dictadura!  

Parece
que Jimmy Carter puso fin a eso, y ha sido necesario el impulso de Bush
jr. para que los encargados de estas cosas hayan vuelto a ponerse al día
tecnológica y prácticamente. Llevan unos años de experimentación, en
centros como Guantánamo, Abu Grahib y las prisiones de ciertos
estercoleros políticos del mundo que al parecer están encantados con la
ayuda a la investigación que reciben generosamente de Washington
(no me extrañaría que procedente de fondos de “ayuda al desarrollo”). 

Por
cierto que los manuales de tortura de la CIA se pueden encontrar en
Internet. Los de antes, porque fueron “desclasificados”. Los de ahora,
de momento, no. 

El

amigo

americano, ese que hace proposiciones que nuestros gobernantes, al
parecer, no pueden rechazar, paseó a los cobayas, las no-personas de la
última doctrina penal de moda, por los aeropuertos europeos para pringar
a todos los gobiernos con la misma mierda que los que se encargan de la
cosa para la seguridad de todos. 

En la
cacasenocracia más desarrollada de la tierra, el presidente, como se
sabe, hizo aprobar en su día una ley que le autoriza a mentir, a
divulgar información falsa y a introducir “expertos” en los medios de
información de todo el mundo para que interpreten la información sobre
las actividades del gobierno norteamericano tal como quiere el gobierno
norteamericano. 

Para
acabarlo de arreglar, parece que Bush no se quiere ir al estercolero de
la historia sin enviar antes unos missiles sobre Irán.
 


¿Sabía
usted que

una
de las misiones ONU encargadas a las tropas españolas en el Líbano es
desarmar
a Hezbolá? Pues vamos apañados. 

Recuerden
la lógica de las cosas: Israel se lió a bombardear a la población civil
libanesa; la ONU pidió fuerzas de interposición, y los españoles
aceptamos el envío de tropas sin preguntar demasiado porque lo que en
absoluto queríamos era una nueva acción genocida de Israel. Israel, el
James Bond de los Usa, vigilante del petróleo; Israel, ¿legitimada para
todo por la Shoá? 

¿Ven
ustedes diferencias entre las víctimas israelitas y las víctimas
palestinas? Sólo víctimas, pero cada vez más.
 


Tenemos
una pregunta para ustedes
 

De
modo que, volviendo aquí, hay que repreguntar a nuestros felices electos
y electas y designados y designadas. Sobre todo desde que está claro que
el ejército Usa y su gobierno títere no han sido capaces de “apaciguar”
Afganistán. Al contrario, la guerra reemprende allí con fuerza contra
los pastunes a los que la prensa de Bush llama talibanes.  

Hay
que preguntarles, pues, a nuestros acicalados gobernantes y (para que
nada falte) gobernantas: “¿Para qué lado mira usted cuando encarga armas
para Afganistán?”. “¿Para qué lado mira usted cuando nos llega de
Afganistán un cajón de madera?”. “¿Para qué lado mirarán ustedes cuando
(esos cabrones de kamikazes islámicos) nos vuelvan a adjudicar una
matanza?” 

¡Qué
lejos estamos de 1948 y de la Declaración Universal de los Derechos
Humanos! ¡Qué lejos de cuando el derecho internacional prohibía las
guerras de agresión! 

Sobre
todo: ¡qué lejos estamos de los tiempos!
 


Los
vecinos de Butarque (Madrid) y los pasajeros de Barajas 

En
Butarque están que trinan: no tienen centro de salud, ni
escuelas, ni biblioteca, ni instituto… Ni nada. Pero ahora el
Ayuntamiento quiere ceder gratis un solar público en el centro del
barrio al Arzobispado de Madrid para construir una iglesia. Larga es la
mano de Rouco (extendida y con la palma para arriba); generosa la
derechona con los bienes públicos. 

A
los
pasajeros que aguardan en Barajas la megafonía no informa de la salida
de los vuelos, pero sí de los servicios religiosos que AENA propicia en
un local cedido a la Iglesia católica (falsamente llamada católica,
dicho sea de paso, pues católica quiere decir ‘universal’, y se están
quedando cuatro y el monaguillo).
 


Valencia
la droite 

Atacan
los locales del PCE ante la indiferencia de las autoridades PP/Psoe.
 



Berlusconi, esta vez peor
 

Esta
vez Berlusconi ha obtenido la mayoría en Italia no sólo gracias al
fracaso de la izquierda sino por presentar un programa consistente de
extrema derecha. Sus aliados son fascistas e insolidarios de la Liga del
Norte, además de su viejo apoyo mafioso. No sería de extrañar que entre
Berlusconi y Sarkozy, por no hablar del viento derechista procedente del
Este, se relanzara la exportación del extremismo de derechas. Las
críticas que Rajoy recibe en España pueden ser interpretadas en este
sentido: la ultraderecha percibe que está en onda en Europa.
 


Eta:
Caca
 

Eta
está compuesta por gentes que con fe borrico-religiosa creen necesario
usar las armas hasta la “reunificación” de Euskadi Norte y Euskadi Sur,
aunque eso haya de durar cien años. Con el tiempo, los etasnos entran en
el disfrute de la clandestinidad. Vivir sin trabajar. Luego, claro,
acaban en la cárcel o en alguna pampa latinoamericana. En medio han
dejado muertos, tullidos, viudas, huérfanos, asqueados. Ad maiorem
Euskadem gloriam.
 

Pero
aunque haya de durar cien años, no ganarán. Se dividirán y se romperán;
incluso es posible que vuelvan a matarse entre ellos. O que les pida
cuentas alguno que les apoyó. Amigos no hacen. 

Es

inaceptable el uso de las armas y la extorsión a los que no piensan como
ellos. Curiosa, esa cultura que Eta está dejando en una pequeña parte de
la población de Euskadi. Una violencia en los cerebros, una
inflamación
. Pero ¿se imagina alguien en sus cabales a Euskadi
gobernada por un Josu Ternera jr., o hasta por un Arnaldo Otegui? ¿Por
cualquiera de los ahora desencantados exdirigentes etarras que están en
la cárcel? ¿Por alguno de los intelectuales orgánicos de Eta?
¿Aguantarían dos días sin violentar los derechos básicos de todos? Sus
cálculos políticos, ¿no serían disparatados, como los que les van
llevando a la cárcel? 

Si

Eta sigue convendrá que las autoridades refuercen los mecanismos de
represión y los tensen. Margen hay. Todo el apoyo a los independentistas
no violentos para que puedan expresarse libremente y gobernar donde
obtengan apoyo suficiente. Todo el apoyo a las instituciones, dentro de
los límites establecidos por la declaración universal de los derechos
humanos, en la represión de los terroristas ejecutores y de sus
mandantes. 


[J.R
.
Capella, mayo 2008]

 



Sobre
la ley de dependencia

Francesc Corominas i Riera

Hace
tiempo que no escribo; hace demasiado. Será cosa del cambio climático; o
de la sequía, quién sabe. Ahora sólo escribo en webs y blogs, qué cosa
tan moderna, como la ley de la dependencia, modernilla ella. 

Hace
4 años que vivo solo. Solo, bonito eufemismo para tres asistentes
personales, una señora de la limpieza, otra que cocina, la
fisioterapeuta domiciliaria, amigos, familia y… afortunadamente los
vecinos los tengo a ralla. Creo que a esto lo llaman vivir de forma
autónoma, aunque yo me conformo con decir que esto es una forma de
vivir, la que me plantea mi discapacidad. 

Nunca
estuvo tan de moda esto de la vida autónoma de las personas con
discapacidad; nunca estuvo tan cerca la desilusión. Detecto sensaciones
de frustración, impotencia, indignación entre el colectivo que esperaba
mucho de esto y por el momento, res de res. ¿Huele a
manifestación?, ¿huele a unidad en el sector? Estaría bien. 

Esperemos
que esto sólo sea un inicio chapucero y que poco a poco, la cosa vaya
mejorando. Pero ahora la realidad es otra: la oferta que tengo sobre la
mesa es que un familiar que no vive conmigo firme como si fuera mi
cuidador (aunque no me asista), que cotice a la seguridad social como si
cobrara (aunque no cobre), y yo reciba el dinero directamente
(renunciando a la ayuda del programa Viure en Família, de 240
euros al mes contributivos). 

Y
yo
que me pregunto, ¿y si no tengo ningún familiar que lo quiera firmar? ¿y
si no quiero pedírselo a ningún familiar? Muchas familias lo verán con
buenos ojos porque así pueden acabar de cotizar para obtener una
jubilación (así se me vendió el tema, como un gran regalo de la
Administración); en mi caso, me sonroja pensar que la Administración
proponga esto que, en cualquier otro caso, sería ilegal. 

Tema
asistente personal, me dicen que nada, que de momento, nada. Me ofrecen
una tercera vía en base a las horas que tengo contratadas actualmente en
una empresa que, lógicamente, son muy pocas porque no cuento con
demasiadas ayudas (si así fuera, podría contratar más horas, pero no las
puedo contratar si primero no me dan ayudas… la parte contratante de
la primera parte, vamos). 

La
última.
Me llama a toda prisa la persona que había venido a plantearme el PIA
(programa individual de atención). Contratada a tiempo parcial por el
Ayuntamiento, me dice que acaba el contrato esta semana, que a ver si ya
lo podemos firmar. No acabo de entender la prisa, pero esto suena o que
van a comisión o que les aprietan en objetivos para liquidar los
expedientes. No me extrañaría ninguna de las dos cosas. 

Así
que
de momento llamo cuidadora a mi cuñada, aumento en unos pocos euros lo
que recibía hasta ahora y la vida sigue igual (y tengo dudas de si tengo
toda la información sobre si lo que recibiré es lo correcto o si puedo
aspirar a más, o si me puede perjudicar no firmar ahora en espera de
algo mejor).  

Y la
vida
sigue igual porque mientras no exista de verdad la figura del asistente
personal, profesional, que se gana la vida con esto, trabajando sus 8
horas diarias con sus vacaciones y sus cosas, no haremos nada. 

¿Cuántos
jóvenes se plantean convertirse en asistentes personales cuando empiezan
a plantearse su futuro profesional? Seguramente ninguno. ¿Como se lo
pueden plantear si no saben que existe esa profesión, si nadie la
practica? Podrán descargar cajas de un almacén, serán transportistas,
trabajarán en un supermercado, pero nunca serán asistentes personales. 

Así
que seguiremos como hasta ahora, con muchas dificultades para encontrar
asistencia personal de calidad (aunque sea pagando mucho), con poca
continuidad y estabilidad laboral (tengo un asistente que se fue a
trabajar a un supermercado, después se dedicó a poner parquet y,
finalmente, a instalar cocinas… aquí le perdí la pista) y con la
sensación de que en Alemania o Irlanda hace mucho más frío pero las
ayudas que reciben, por cantidad y por calidad, están bien dirigidas
hacia la asistencia personal (aunque tengan sus deficiencias, que las
tienen).

 



La biblioteca de
Babel

Esther Vivas
En pie contra la
deuda externa
El Viejo Topo,
Barcelona, 2008


Este libro de Esther Vivas ofrece una
visión general de los movimientos contra la deuda externa. Aporta, reune
y ordena una gran cantidad de datos. En este sentido, supone una
interesante contribución, desde dentro, a la historia de los movimientos
sociales, a menudo relegada en la Historia con mayúsculas. Se estructura
en cuatro capítulos: el primero explica la contribución de este
movimiento al desarrollo y robustecimiento del altermundialismo. Los
capítulos centrales dan a conocer los actores, demandas, estrategias y
experiencias del movimiento contra la deuda tanto a nivel internacional
(capítulo segundo) como estatal (capítulo tercero). En cada uno de estos
tres capítulos el desarrollo expositivo sigue un hilo fundamentalmente
cronológico, desde los años ochenta hasta la actualidad. El último
capítulo, a modo conclusivo, recoge un balance de lo conseguido por el
movimiento y de los retos aún pendientes en el futuro.


[Xavier Pedrol]

Andrés García Inda
y Carmen Marcuello Servós (coords.)
Conceptos para
pensar el siglo XXI
Los libros de
la catarata, Madrid, 2008, 342 págs.
 

Este libro
colectivo recoge 11 artículos sobre los siguientes temas: derechos,
ciudadanía, estado, mercado, empresa, igualdad, espacio público,
participación, solidaridad, sociedad internacional y paz. Los artículos
tienen dos finalidades: presentar desde una perspectiva crítica los
conceptos fundamentales de cada tema y plantear casos y actividades para
la reflexión del lector. Vienen a ser textos con una guía que permiten
al lector profundizar sobre lo leído y ampliar información. La
perspectiva crítica utilizada supone tres cosas: precisar el punto de
partida, conocer y criticar realidades actuales y proponer vías de
avance. Los textos (algunos con un estilo más académicos que otros)
permiten al lector familiarizarse con conceptos fundamentales y situarse
ante grandes problemas actuales.


[Antonio Madrid]

 

Devedeando, que es gerundio

Jean-Luc Godard y
el grupo Dziga Vertov (1968-1974)
, por los colegas de
aquellos años de Jean-Luc Godard


Intermedio,
Barcelona, 2008
 

¡Albricias!
El cofre está que arde, pues acaba de salir del horno. Las películas del
Grupo Dziga Vertov en vídeo, y… somos los primeros en tenerlo. ¡Ahí es
nada! Después dirán que los españolitos no tenemos cofres fetén donde
elegir. (Claro que, con lo cabezas de chorlito que sois, a veces me
pregunto si elegís bien. ¿Elegís bien? Mucho me temo que no). Bueno,
ahora va y os sirven en bandeja todo lo que pergeñaron Godard y
allegados entre 1968 y 1974, a excepción de Todo va bien que la
hicieron para las salas de cine. O séase: Una película como cualquier
otra
(1969), British sounds (1969), Pravda (1969),
Viento del este
(1969), Luchas en Italia (1970), Vladimir
y Rosa
(1970), One parallel movie (1971), Carta a Jane
(1972), Aquí y en otro lugar (1974), y, encima un anuncio,
Schick
(1971)… para afeitarse, vamos. ¿Para qué sirve este cofre?
Pues, por ejemplo, para contestar cómo se podía llevar a la práctica la
consigna de Godard en La chinoise: ¡crear uno, dos, tres Vietnam
en el cine! Que una cosa es predicar y la otra dar trigo. Por ejemplo,
¡y muy adecuado para estas fechas del cincuentenario!, sirve para saber
qué hizo un maestro del cine (porque Godard lo es, ¿o hay que contar
también esto?) después del  Mayo del sesenta y ocho. Porque, vale, mayo
fue una fiesta, pero ¿y después? ¿Qué pasó después? ¿Quién puso el
lavavajillas y, sobre todo, cómo empezó a barrer? 

Desde
el brillante travelling inicial de British sounds hasta la
amarga constatación del fracaso (de la lucha palestina, de la
solidaridad y del izquierdismo) de Aquí y en otra parte, de todo
un poco hay en estas diez películas. Pero, claro, si os habéis creído
que os las voy a contar una detrás de otra, estáis muy, pero que muy
equivocados. No seáis niñatos: compraros el cofre, coged la película que
queráis, y vedla con tranquilidad. Cuando la hayáis visto, fijo que
sabréis más de cine que antes. Por lo menos, en la filmoteca, cuando las
pasaron, esta fue la experiencia que nos impactó. El personal
discutiendo y  poniendo en común lo que habían visto. Parecía un público
de otras épocas, la verdad. Tendría que haber un crítico que contase
estas cosas que pasan en las salas. Pero, claro, no había ningún crítico
a cien leguas a la redonda, y capaz de contar las oportunidades que se
perdía quien no acudía a las sesiones dedicadas al Grupo Dziga Vertov.
Es verdad: una pena, una lástima, una catástrofe. Entre otras cosas,
porque lo que no sale en los papeles no existe. Así de sencillo. Bueno,
será que los críticos ignoraban quién era Godard, digo yo. Será eso.
Pero vosotros no hagáis el tonto de esta guisa, que os lo he advertido.
Sería como perderos la Retrospectiva de Larisa Séptico en la
Mostra de Films de Dones, cuando se os ha advertido de que es de
rechupete. Pues eso: ¡que lo sepáis!
 


[La Puri (de la Oficina Soviética para el Cine)]

 


Una
de cine

Sydney Lumet
Antes que
el diablo sepa que has muerto
EE.UU., 2007

El

veterano director norteamericano Sydney Lumet nos ofrece un ejemplo de
cine de gran esmero con su película Antes que el diablo sepa que has
muerto
.

Se
trata de la historia de dos hermanos (Philip Seymour Hoffman y Ethan
Hawks) que, obligados por sus problemas personales a conseguir dinero
fácil, deciden atracar la joyería de los padres: atraco cuyo fracaso
desencadenará una espiral de violencia y desesperación que pondrán de
manifiesto las ocultas contradicciones acumuladas por una familia social
y económicamente “normal”.

La
violencia familiar, tanto física como psíquica, es pues el telón de
fondo de una historia que se adentra en la mente y en el corazón del
hombre, explorando sus conflictos y reacciones más íntimas, más
retorcidas. El relato de unos padres e hijos cuya comunicación está
hecha más de gestos que de palabras; de medias verdades e insinuaciones
que ocultan errores y fracasos educacionales, antes que de diálogos
entre personas conscientes de un pasado fallido.     

Un
cine -en lo que a la puesta en escena se refiere- austero y al mismo
tiempo sofisticado en cuanto al mensaje que quiere transmitir, con un
guión que va desglosando la narración a través de flashbacks y
stop-and-go
nunca redundantes o innecesarios.

En
años de
creciente sequía cinematográfica hollywoodiana, el estreno de la
película de Lumet cae como agua de mayo.


[Giaime Pala]

 


Convocatoria
para Construir la III República


Foro
por la III República

C/ Alameda 5, 2º izq. 28014 Madrid
Correo : foro3r@yahoo.es
 

La
Transición, pacto entre las cúpulas partidarias y el franquismo que
necesitaba legitimarse para pasar indemne la aduana de la memoria
histórica, conservar el botín de sus depredaciones y seguir ostentando
el Poder, se resolvió en una repetición de la Restauración canovista de
1876. La monarquía borbónica expulsada en dos ocasiones por el pueblo
español, fue repuesta manu militari en ambas ocasiones. 

El
pacto que selló la operación fue una constitución redactada con el
trágala
previo de la monarquía franquista y su sucesión
predeterminada. Todo se realizó bajo la tutela y amenazas más que
veladas del ejército creado por el dictador. Desde la derecha y también
desde la izquierda que sustituyó una estrategia de cambio democrático
por otra de reforma cosmética, se proclamó la supuesta grandeza de una
operación política que había sabido pasar del franquismo a la Democracia
sin trauma ni riesgo alguno. 

La
Constitución de 1978, en absoluto redactada por unas Cortes
Constituyentes, obvió el acuerdo solemne de la última legitimidad, las
Cortes de la República que el 21 de noviembre de 1931 declararon fuera
de ley al que fue Rey de España a la vez que inhabilitaban para siempre
a sus sucesores para reinar. 

Dicha
Constitución contiene artículos contradictorios entre sí, ambiguos, poco
claros y otros directamente copiados de los textos franquistas. Treinta
años después es un documento incumplido en partes importantes y apenas
puede velar una situación de corrupción extendida, justicia degradada,
democracia demediada y ausencia de moral pública en la vida política y
económica. 

La

monarquía

de 1978 es, por naturaleza y origen, incapaz de romper completamente sus
ataduras con el Régimen anterior. En consecuencia, la Constitución de
1978 no puede restituir verdaderamente los principios de la Constitución
republicana de 1931 ni la Dignidad de quienes la defendieron aun a costa
de su propia vida. 

Si

alguna

vez se necesitó una regeneración de las virtudes cívicas -Honradez,
Dignidad, Ética, Honestidad, Solidaridad…- en el funcionamiento de las
relaciones entre la Administración y la ciudadanía, es ésta en la que
iniciamos el siglo XXI con muchas de las lacras y taras del XIX. 

Regenerar
la vida política, democratizar su ejercicio, garantizar los Derechos,
ejercer los Deberes, establecer un marco de valores que cohesionen en
torno a ellos a la ciudadanía, no puede hacerse si no es mediante un
Acuerdo colectivo; un Pacto que instituya una situación voluntaria y
democráticamente asumida por la gran mayoría. Y ese Pacto no puede ser
otro que la creación colectiva de la III República Española. 

El

camino

hacia la III República nunca se ha abandonado. En los últimos años, con
el impulso de los movimientos sociales republicanos, y en particular, de
los comprometidos en la Recuperación de la Memoria Histórica,
éste es mucho más visible. Por eso la reivindicación republicana no
puede quedarse sólo en una cuestión de imprescindible Justicia
Histórica. Hay que ir más allá. Avanzar y vincular los valores
republicanos a su capacidad para resolver los actuales problemas de
España.  

 La
III
República establecerá el nexo con la legitimidad usurpada por la
dictadura y deberá contener, tanto en su Constitución como en el Proceso
que a ella conduce, las garantías que sirvan para afrontar y resolver
los problemas de los ciudadanos, el Estado y la construcción europea. 

Los

Derechos

Humanos según el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y
Culturales de Naciones Unidas de diciembre de 1966 en sus tres
generaciones, la política de Paz consecuentemente asumida tanto en
política nacional como internacional, la laicidad del Estado republicano
y su separación de todas las confesiones religiosas, la Democracia
Radical en el ejercicio  de la actividad política y en todos los órdenes
de la vida ciudadana, la Ética en todas las manifestaciones y relaciones
de la vida pública, unida a la transparencia de todos los organismos,
entidades e instituciones que la sirven, son fundamentos incuestionables
de la República que debemos comenzar a Construir. Una Instrucción
Pública que, creando ciudadanía, se adapte a las necesidades de los
nuevos tiempos con la misma eficacia que desarrolló la II República. 


Y esta nueva República sólo es posible en el ámbito de una
España Federal que apreste su concurso, esfuerzo y participación
para conseguir, a su vez, una Europa políticamente unida por
lazos federales.


¡Ciudadanas, ciudadanos! Ésta debe ser nuestra tarea más
inmediata: Construir la III República Española
.

 


Huelga
de hambre en República Checa

El
Centre
de Treball i Documentació de Barcelona (CTD),


http://www.cetede.org,

realiza un llamamiento de apoyo a los amigos de la República Checa que
se hallan en huelga de hambre para protestar por la instalación, contra
la opinión de más del 70% de la población checa, de una base militar
estadounidense en Chequia como parte del proyecto nacional de misiles
NMD de los EEUU.

En
ht
tp://www.nonviolence.cz se
puede firmar una petición on line para que el gobierno español y
el Parlamento Europeo se posicionen en contra de esta grave
interferencia política y militar en territorio europeo

 


Todos
con el Sáhara

En
los últimos años el Gobierno de Zapatero retiró el apoyo institucional
de España a la causa Saharaui y hace nada se aprobó una resolución en el
Consejo de Seguridad de Naciones Unidas presentada por EEUU, Francia,
España y Rusia en la que Rusia estuvo a punto de usar su derecho a veto
por la presencia de una frase que incluía el respeto a los derechos
humanos de los saharauis. Además en la resolución aprobada se pide
‘visión realista de las partes’, frase que todos reconocen a posteriori
beneficia al fuerte, en este  caso Marruecos. Mientras tanto la
situación de los refugiados sigue siendo la de personas olvidadas en el
desierto sin ningún estado que los reconozca como ciudadanos suyos y,
por otro lado, se da la situación de encarcelamiento por motivos
políticos de gran cantidad  de Saharauis. El estado español no debe
renunciar de esta manera tan rastrera a defender a aquellos que están en
esa situación por culpa, en parte, suya.

El
objetivo de esta plataforma es lograr el máximo número de firmas  de
apoyo al manifiesto hasta el 15 de septiembre. El fin es hacer entrega
de ellas al Presidente de


Gobierno para que España lidere la búsqueda de una solución pacífica y
justa a un conflicto que nos  afecta directamente.

La
w
eb de apoyo:


http
://www.todosconelsahara.com/ 

La noticia sobre la resolución:



http
://actualidad.terra.es/nacional/articulo/consejo_seguridad_sahara_2438735.htm 

La
resolución:


http://daccessods.un.org/access.nsf/Get?Open&DS=S/RES/1813%20(2008)&Lang=S&Area=UNDOC

 

PÁGINAS-AMIGAS


Centre de Treball
i Documentació (CTD)


http://www.cetede.org


Nómadas. Revista Crítica de
Ciencias Sociales y Jurídicas


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El Viejo Topo


http://www.elviejotopo.com


La Insignia-


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Sin permiso

http://www.sinpermiso.info/

 

 


Revista
mientras tanto

Contenido del número
103

 mientras
ta
nto


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Verano 2007

103


NOTAS
EDITORIALES
La historia interminable: nueva crisis financiera
A. Recio
Dilemas constitucionales en
Venezuela
G. Pisarello
La
sombra de un ciudadano ejemplar
J. Torrell
En la muerte de Lluís Maria Xirinacs
J. Sempere
 


ARTÍCULOS
LOS SERVICIOS SOCIALES Y LA CUARTA PATA (¿COJA?) DEL
ESTADO DEL BIENESTAR EN ESPAÑA
José Adelantado

EL
CUIDADO DE LA DEPENDENCIA: UN TRABAJO DE CUIDADO
Teresa Torns

SINDICATOS Y JÓVENES: EL RETO DE SUS VÍNCULOS
Antonio Antón

DERECHOS
FORMALES Y DERECHOS REALES DE LOS TRABAJADORES EN LA ESPAÑA
DE COMIENZOS DEL SIGLO XXI
Daniel Lacalle

L’ESGLÈSIA CATÒLICO ROMANA A ESPANYA: PODER I PRIVILEGI
Ángel Zaragoza i Tafalla


RESEÑA
Entrada en la Barbarie
Joaquim Sempere

 



mientras
tanto bitartean mientras tanto mentrestant


BCCBBHBCCBBBCBBBCBBBBCCB

 


Avance del número
doble 104-105

mientras
ta
nto

BCCBBHBCCBBBCBBBCBBBBCCB


2008

104-105

NOTAS EDITORIALES
¿Cambio climático global o crisis socio-ecológica?





A. Recio

Elecciones: ganará la derecha, ¿pero cuál?





J.-R. Capella

La Unión Europea y el arte del doble rasero





G. Pisarello y X. Pedrol

Sucesión y desinformación





J. L. Gordillo

El catolicismo conservador, el pan nuestro de cada día





A. Madrid

En la muerte de Josep Guinovart

J.-R. Capella


 
ARTÍCULOS



LOS COMUNISTAS ANTE LA TRANSICIÓN





Josep Fontana

EL LIBERALISMO HERÉTICO DE PIERO GOBETTI





Giaime Pala y Gianluca Scroccu

EL INIGUALABLE Y DESIGUAL SIGLO XX

Bob Sutcliffe

DEL MARXISMO-LENINISMO AL NEOCOLOQUIALISMO O LAS
PRODIGIOSAS AVENTURAS TRANSPIRENAICAS DE CARLOS SEMPRÚN

José A. Tapia Granados



 MEMORIA HISTÓRICA Y PODERES PÚBLICOS
Presentación


POSIBILIDADES Y LÍMITES DE LAS ‘POLÍTICAS PÚBLICAS DE LA
MEMORIA’

S
ergio
Gálvez Biesca

¿PERSEGUIDOS O PERSEGUIDORES? SOBRE LA NECESIDAD DE
AFRONTAR EL PASADO

Á
ngel
Rozas

LA POLÍTICA ARCHIVÍSTICA DEL GOBIERNO ESPAÑOL DESDE EL
COMIENZO DE LA TRANSICIÓN

A. González Quintana

TEMPUS FUGIT. LAS MEMORIAS DE LA TRANSICIÓN

X
avier
Domènech Sempere


 
RESEÑA
VIEJO Y NUEVO IMPERIALISMO: UN COMENTARIO SOBRE
THE
NEW IMPERIALISM
DE DAVID HARVEY Y EMPIRE OF
CAPITAL
DE ELLEN MEIKSINS WORD

Bob Sutcliffe

OBITUARIO




CITA

 


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Mayo 1, 2008

mientrastanto.e – nº 058 – mayo de 2008

Archivado en: 058, 2008, mientrastanto.e — mientrastantoe @ 7:43 pm

mientrastanto.e Num. 58 del 05-2008

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 mientrastanto.e

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No hay tiempo para más dilaciones





Por
Julio
Anguita González
 



La izquierda

Por
José Manuel Barreal San Martín



Seguimos en crisis


Por
Albert Recio



La arrogancia del embajador


Por
Higinio Polo



U
na
nueva ley de educación: ¿y la cohesión social?


Por Joan M. Girona.
Barcelona, abril de 2008



Zapatero encomienda la ciencia y las
universidades a una representante de las privadas y de la
patronal

Por Albert Corominas

y
Vera Sacristán
.
20
de abril de 2008


Así funciona la derecha



Aguirre anula un curso sobre memoria histórica

Por Pilar Álvarez. Madrid,

1 de abril de 2008


La biblioteca de Babel

·

Michael T. Klare, Sangre y
petróleo. Peligros y consecuencias de la dependencia del crudo



·

Eduard Rodriguez Farré y Salvador
López Arnal, Casi todo lo que usted desea saber sobre los
efectos de la energía nuclear en la salud y el medio ambiente


Devedeando, que es gerundio
·
El 68 (francés) en
DVD


-
Jean-Luc Godard,
La chinoise

-

Louis Malle,
Milou en mayo

-

Bernardo Bertolucci, Soñadores 

-

Philippe Garrel, Les amants réguliers

-

Les Groupes Medvedkine


-

William Klein, Grands soir et petits matins


-
Hervé
Le Roux, Reprise



Páginas amigas


·

Centre de Treball
i Documentació (CTD)

·

Nómadas. Revista Crítica de
Ciencias Sociales y Jurídicas


·

El
Viejo Topo


·

La Insignia

·

Sin permiso
 


 


Revista mientras tanto


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Contenido del nº 103

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Avance del nº doble 104-105


 





Número
58

Mayo de 2008

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No
hay tiempo para más dilaciones


Por
Julio Anguita González 

He
esperado a la reunión de este Comité Federal para manifestar ante
mis camaradas las valoraciones, opiniones y sobre todo las
consecuencias que a mi entender tienen sobre IU y el PCE los últimos
resultados electorales. Ningún medio de comunicación ha conseguido
de mí una sola palabra. Pero estas líneas no son sólo juicios, son
fundamentalmente, propuestas de acción que someto en primera
instancia al conocimiento de este órgano.  

He
sido durante más de diez años Secretario General del PCE y casi con
total simultaneidad he ejercido también de Coordinador General de IU.
Ahora presido la Comisión Redactora del Manifiesto-Programa. La
experiencia y los conocimientos adquiridos en el ejercicio de estas
responsabilidades me obligan por conciencia y lealtad a la
organización pero también por necesidad anímica y política
personales, a expresarme con total claridad sobre la situación por
la que atravesamos. 

He
sopesado la posibilidad de elevar previamente este escrito a otros
órganos de dirección más restringidos pero se ha impuesto en mi
ánimo la convicción de que era preferible que el documento llegase
aquí tal cual, sin matizaciones, enmiendas o consensos que pudieran
inducir al Comité Federal de que estaba ante una propuesta ya
canalizada y por tanto con pies forzados que dificultaran el libre
análisis del mismo. 

No
pretendo que el documento se debata en esta sesión del Comité
Federal; sería sorpresivo y por tanto carente de las garantías
necesarias para una discusión. Solamente pretendo que sirva para
estimular el debate que desde la Comisión Redactora lanzaremos con
el método acordado en el encuentro que mantuvimos los integrantes de
la misma con el Secretario General y otros miembros de la
Permanente. Pero también pretendo que ante la inminencia de la
convocatoria de la Asamblea Federal de IU podamos discutir y tener
al menos una opinión como Partido, el cual decidirá si puede servir
para abrir la discusión con los plazos, ritmos y métodos que se
acuerden. 

Antes
de entrar en materia quiero hacer cuatro precisiones que sirvan para
disipar dudas, apriorismos o procesos de intención que nunca ayudan
a la serenidad de pensamiento: 

1. Nuestro Secretario General fue informado por mí sobre la
redacción del documento y se lo envié con bastante antelación a la
celebración de este Comité Federal. 

2.
Es mi intención más firme seguir militando en el PCE  y en
aquellas otras instancias y organizaciones políticas que él apoye. 

3. El documento es en parte deudor de otros que han ido
apareciendo en el curso de los días. En otra parte es una síntesis
apretada de materiales producidos por IU y por el PCE y desde luego
también contiene el producto de mis reflexiones en torno a una
cuestión que me obsesiona: Un proyecto como el que IU quiso ser,
sigue siendo un clamor desde la necesidad de cambiar la realidad y
desde la también necesaria rebeldía contra ella. Nunca una necesidad
tuvo tan menguados referentes para satisfacerla. En cuanto a los
otros documentos que han ido apareciendo firmados por otros
camaradas y compañeros creo que deberían también ser conocidos
oficialmente por este Comité Federal a los efectos del debate
oportunos. 

4. Como dirigente que fui de IU y actualmente del PCE asumo en
lo que a mí me corresponde la responsabilidad en los procesos que
han desembocado a esta situación. Quisiera con esta sincera salvedad
que, sin huir de las críticas a las direcciones pasadas y presentes,
no transformásemos el debate en imputaciones exclusivamente
personales. Nos perderíamos en una madeja laberíntica. Las
responsabilidades existen, pero en el marco de los procesos
colectivos. 


IU:
un proyecto político en vías de extinción 

Los
resultados electorales del 9 M no han hecho otra cosa que evidenciar
lo que ya era un hecho; IU no tiene más entidad política que sus
siglas; una marca devaluada en el mercado electoral y mediático sin
incidencia alguna en ningún sector social. La casi total pérdida de
representación en el Parlamento no es otra cosa que un ajuste con la
realidad. 

El
naufragio de IU comenzó a acentuarse cuando fue evidente para la
opinión pública que estaba ante una organización carente de
identidad
específica y propia y por ello incapaz de fijar
siquiera un mínimo estable de respaldo y apoyo. 

Muchas
cosas han cambiado en España y en el mundo desde que fue fundada el
27 de Abril de 1986, pero hay dos fundamentales: las consecuencias
de la desaparición de la URSS y el giro de CCOO hacia un sindicato
de servicios que comparte con UGT los favores de la administración.
Y al hablar de las consecuencias quiero remarcar que me refiero a
cómo estos hechos han sido vividos, cómo han sido introyectados en
lo personal y en lo colectivo y cómo terminaron derivando hacia
posiciones del borrón, cuenta nueva y superación de la fractura
de 1920.
En unos meses se borraron de la memoria la historia más
inmediata y  las evidencias del día a día político y sindical. 


Precisamente

su aparición como fuerza política venía a resituar un espacio
político en torno a dos ejes alternativos: El Programa como
referencia para las relaciones con los demás y las otras formas
de hacer política
como el sello de una nueva alianza con la
sociedad y especialmente con los sectores más dinámicos y avanzados
de la misma. Estas dos características hacían del nuevo proyecto una
entidad que pretendía crear instrumentos de intervención social en
la política y en la actividad social desde posiciones orientadas a
lo que vino en denominarse la Construcción de la Alternativa.  

Desde
fuera vinieron pronto las operaciones dirigidas a insertar a la
nueva fuerza dentro de la dinámica que el nuevo orden mundial
preconizaba. El harakiri del PCI, la deriva hacia ese ejemplo de
Iniciativa per Catalunya junto con las andanadas mediáticas en torno
a las diversas denominaciones de la Casa Común las cuales contaban
con grandes y sucesivas cabezas de puente en el interno de IU,
marcaron con el estigma de la crisis permanente a la nueva
organización. Desde entonces IU ha estado debatiéndose entre la
consolidación de su manera específica de ser y la llamada hacia lo
inerte: la homologación con el status político buscando en él la
legitimidad y la normalización. 

A
pesar de las dificultades IU se desarrolló y avanzó electoralmente.
Eran los tiempos del 14 de Diciembre, la Propuesta Sindical
Prioritaria y la Iniciativa Sindical de Progreso. También eran los
tiempos de un PSOE que evidenciaba la corrupción, el crimen de
Estado, las privatizaciones, las desregulaciones y la beautiful
people
. El hecho de que a pesar de estos escándalos el PSOE
mantuviera un suelo electoral muy alto debió servir de advertencia
acerca de que el trabajo preferente de IU debiera hacerse en el seno
de la sociedad, de las organizaciones obreras, de los colectivos
alternativos y culturales. Era aquí donde el Movimiento Político
y Social
mostraba su necesidad de ser y trabajar. 

Las
alianzas y acuerdos con CGT y USO en torno a las 35 horas reiteraban
la lección; IU no debía tener más referente sindical que el marcado
por las luchas de cada día, los programas y las alternativas. IU
sólo podía avanzar a partir de entonces si ella misma creaba y
ampliaba el terreno sobre el cual su rareza política podía
enraizarse, crecer y hacer cambiar el entorno. Instalarse en la
lógica de cualquier fuerza parlamentaria y desde luego en la del
PSOE y su discurso bifocal, era la muerte anunciada. 

Dudando
entre qué camino escoger o lo que es peor, picoteando de unos y
otros, las características de IU comenzaron a difuminarse y la
confrontación interna entre visiones parciales e interesadas del
proyecto se multiplicó, se transformó en una serie de luchas
endogámicas por razones más cercanas a las listas electorales que a
otra cosa.. Y puestos en ese camino, optando por la vía de la lucha
exclusivamente institucional los Estatutos, la democracia interna,
la ética y la honestidad política que hacía tiempo venían
degradándose empezaron a gozar de unas largas vacaciones. Recordemos
las diferencias en cuanto a contenidos, alianzas estables, rigor y
claridad entre el debate sobre Mäastricht y los otros muchos que le
han seguido. 

En
el seno de IU comenzó a abrirse paso de nuevo la vieja idea de ser
diferentes y diferenciados sin abandonar tampoco el rol que el PSOE
y sus influencias habían montado en torno al bipartidismo; IU quiso
ser la otra cosa pero dentro de un orden. En función de ello
el viejo lema del discurso rojo, verde y violeta pasó a ser
la denominación de una nueva entidad, el proyecto eco-socialista.
Y de nuevo el viejo proyecto confederal de las Izquierdas
Periféricas
como posibilidad de frenar la caída electoral y
crear una confusión calculada que sirviera las diferentes y a veces
contrapuestas clientelas electorales. 

En
los últimos años, y ya en plena pendiente, los síntomas de muerte se
han multiplicado: la supuesta federalidad ha sido sustituida por
taifatos y cuotas de poder (aunque este problema venía de muy
lejos), los grupos enfrentados nunca han constituido alianzas
estables sino aleatorias y en función de las mejores tajadas en cada
lista electoral. 

Quiero
decir que nuestro proyecto de Estado Federal Solidario no ha sido
aplicado en nuestra organización. Creo también que su existencia es
tan ignorada como la Alternativa Energética, los 11 puntos o los
análisis (y propuestas consiguientes) hechos sobre la UE. 

Y
lo que desde luego constituye un dogal para la asfixia total es la
deuda que sin ingresos  medianamente importantes, puede ser la
puntilla que acelere la agonía. 


¿Hay
solución? 

Desde
hace varios años vengo diciendo que el proyecto de IU tal y como se
está desarrollando, estaba muerto y que debíamos prepararnos para
ese acontecimiento. No creo que con asambleas ordinarias, métodos
clásicos y prácticas rutinarias se salga de esta, al menos como una
fuerza política mínimamente estructurada, con una cierta solidez y
como proyecto para el Estado Español. Las siglas podrán continuar
durante algún tiempo en las CCAA y en las Administraciones Locales,
pero irán siendo sustituidas paulatinamente por alianzas electorales
de creciente color localista sin más aspiración que ser una bisagra
recompensada con cicatería por el PSOE. 

No,
no hay razones ni siquiera indicios de una recuperación o de una
posibilidad de remontar la deblacle, en ningún sitio. No nos
engañemos con las lecturas de males menores, de avances sobre el
mismo ladrillo o de pruritos en dar lecciones magistrales. Los
resultados han sido malos, pero si además se presentan como
victorias siguen siendo malos y además acompañados de la ceguera.
Aquí y por ahora, no valen las comparaciones entre el ciego y el
tuerto. 

El
pesimismo con el que vemos la situación está más que fundamentado;
no sólo por la curva decreciente de los procesos electorales sino
por algo mucho más grave que eso: la degradación de la vida
política, orgánica e incluso de relaciones personales en el seno de
la organización. 

Creo
que confiar en que la Asamblea venidera sirva para solucionar el
problema es un ejercicio de candor. Hay un proyecto o si queréis una
aspiración, a hacer de IU un trasunto confederal de una formación
eco-socialista de viejísimo cuño en cuanto las relaciones de la
misma con la sociedad y la opinión publicada. Las llamadas desde los
medios de comunicación a la renovación, la apertura a la
sociedad
y a la izquierda plural  acompañadas de la
satanización de las siglas PCE (como si los almuédanos de este
mensaje no fueran en su mayoría también del PCE) forman parte de una
técnica que hemos sufrido demasiadas veces en IU y en esta casa.
Frente a esto no hay proyecto alternativo; hay cenáculos, movidas,
alianzas que flor de un día, han durado lo que han tardado la
confección de las listas. Es más, las invocaciones a palo seco a
conceptos y expresiones como Movimiento Político y Social,
Elaboración Colectiva o Democracia han sido manidos incumplidos
cuando no prostituidos y será difícil limpiarlos de tantas
excrecencias e impurezas.
 


Y
sin embargo 

Sobre
esta tierra yerma parece casi imposible cultivar nada viable, serio
y con pretensiones de durabilidad y muchísimo menos de ser
instrumento de liberación social. Sólo hay un punto de posible
regeneración que viene dado por la constatación de dos realidades: 

1.
El campo de acción para una fuerza política como la que
pretendió ser IU es tan vasto como un océano. En él se inscriben
movimientos de todo tipo que pretenden con sus luchas y sus
actividades hacer bueno aquello de que “Otro mundo es posible”. Pero
hace falta una organización política que respetando esos movimientos
y trabajando lealmente con ellos realice una labor que demuestre
cómo la intervención política no es otra cosa que la intervención de
la sociedad para hacer de la Política sinónimo de Transformación
social. 

2. SOBRE LOS TRABAJADORES Y ASALARIADOS SE CIERNE, SO PRETEXTO
DE LA CRISIS, UNA DE LAS MAYORES AMENAZAS DE LOS ÚLTIMOS TIEMPOS. LA
RECESIÓN ES UN HECHO. EL PARO AUMENTA. LOS GOBIERNOS EUROPEOS CLAMAN
POR REBAJAS SALARIALES Y LA FLEXI-SEGURIDAD ES YA UN PROYECTO
CUYA APLICACIÓN SE PRESENTA COMO INEXORABLE. MILLONES DE HOMBRES Y
MUJERES VAN A SOPORTAR UNA AGRESIÓN QUE LOS CONDENARÁ A SITUACIONES
DE PRECARIEDAD, EXCLUSIÓN Y MARGINACIÓN EXTRAORDINARIAS. AHÍ ESTÁ LA
DERECHA; NO NOS CONFUNDAMOS POR LAS SIGLAS. 

Esta
situación a la que los trabajadores y asalariados se van a ver
avocados y dentro de ella los colectivos más débiles (mujeres,
jóvenes, pensionistas, etc.) nos exige, nos clama y nos obliga so
pena de traición a nuestra historia y al legado de tantos
luchadores, a cambiar radicalmente. Y esta coyuntura que se avecina
puede y debe ser el agente externo que provoque lo que aún pueda
quedar de vivo y nos convoque para sellar una alianza de compromisos
en torno a la REFUNDACIÓN de IU. 

Y
esta Refundación sólo es posible desde un previo acto personal,
intransferible y de compromiso a comenzar de cero que se condense en
una atmósfera colectiva de voluntad interventora con los mecanismos
políticos y las actitudes de una nueva práctica militante. Sin esto,
que debe ser preceptivo, no se podrá poner en marcha el resto. Estoy
llamando a la responsabilidad y a la aceptación sin límites de unas
reglas de juego democráticas y del resultado que del debate surja. 
 


La
propuesta 

La
Asamblea federal próxima debe hacerse en dos fases.

 


Primera

fase.


Desde el acuerdo en la necesidad de volver a empezar a causa de la
excepcionalidad del momento, se imponen los siguientes pasos o
fases: 

1.   La
Refundación de IU no puede hacerse en clave endogámica, sería
un comienzo estéril. Es preceptivo hacer una Convocatoria abierta a
colectivos, personas, ex- militantes, etc. para comenzar un proceso
(que puede tener varias denominaciones) por el cual se debatirán y
fijarán los ejes, compromisos y características de la nueva IU. 

2.   Y
ello implica, como prenda de cambio y de nuevo comienzo, la
renovación de al menos el 50% de todos los órganos de dirección,
desde la Federal hasta la agrupación básica con las condiciones y
plazos que se fijen, pero antes de la primera parte de la Asamblea.
Aquellos que hemos ejercido responsabilidades durante años
deberíamos pasar a una segunda fila y desde allí dar el rendimiento,
el apoyo y la lealtad a las nuevas direcciones. 

3. 
Desde este momento, la primera parte de la Asamblea debate y
desarrolla los puntos y ejes que estructurarán a IU. A mi juicio son
los siguientes:

3.1.
IU, Movimiento Político y Social Organizado que fija su
objetivo en la permanente Construcción de la Alternativa a la
sociedad, el Estado, la cultura existente y los valores dominantes.
La superación del Capitalismo tendría como proyecto inmediato de
trabajo la consecución de los objetivos que ya marcamos en IU: Una
sociedad de Pleno Empleo de calidad. Una Economía desde la óptica
del Desarrollo ecológicamente sostenible. Una Protección Social
plena. Reparto del Trabajo. Y junto a ello las acciones de política
económico-fiscal necesarias para ello. 

3.2.
Democracia Radical en IU. Publicidad permanente de los censos
de militancia y libre acceso para quien quiera consultarlos.
Reglamentos que fijen con precisión la publicidad de los acuerdos
orgánicos hacia la militancia, que regulen el régimen de sesiones,
deliberaciones y acuerdos así como la información previa y
documentada en cada sesión. Revocación de los cargos públicos por
las asambleas competentes u órganos competentes que los eligieron
como candidatos en las elecciones. Elección de direcciones tras la
presentación de un programa del que rendirán cuenta en las sesiones
habilitadas para ello. Finanzas claras, transparentes y
co-responsables. Militancia efectiva según posibilidades. 

3.3.
 Elaboración Colectiva. Esta seña de identidad no es sino la
aplicación en el marco de lo concreto de la alianza social en torno
a objetivos, métodos y valores. Sin que los ciudadanos participen en
la elaboración de las soluciones para sus problemas no habrá nunca
conciencia de la realidad, sus límites y el papel que la Democracia
tiene en el cambio social. Pero la elaboración colectiva no es la
creación de un gabinete de asesores que elaboran papeles para los
cargos públicos, es —básicamente— un mecanismo de participación
democrática en las decisiones de IU, es un mecanismo de aportación e
intervención en las líneas de actuación  de la actividad política y
social y también en las políticas a realizar en las instituciones.
Las Áreas como un mecanismo de elaboración (puede haber otros más)
deben ser organizadas de tal manera que los militantes y dirigentes
participen en ellas habitualmente. En las elaboraciones que sobre
ellas hemos hecho en IU hay material suficiente para concretar su
organización, funciones y participación política. 

3.4. 
IU es una fuerza política de carácter federal. Y esta apuesta
proviene de nuestra concepción del Estado Federal, que no es sino
otra forma de concebir el acuerdo sobre un Estado unitario que busca
su cohesión desde el consenso, el acuerdo, la atribución clara de
competencias, funciones y responsabilidades. La federalidad es
incompatible con los taifatos. Una idea debe quedar clara: la
federalidad es un reconocimiento a la diversidad pero en el marco de
una visión común de la Transformación social. La transitoriedad de
Estados, nacionalidades y entes territoriales ante la concepción de
un mundo nuevo, solidario y sin fronteras debe estar siempre
presente. 

3.5.
Escrupulosa legalidad. Una fuerza política que se pretenda
democrática debe guiar sus actuaciones internas y su funcionamiento
por el respeto y ejercicio de la legalidad. Estatutos, reglamentos,
régimen de sesiones y toma de acuerdos deben ajustarse totalmente a
las reglas de juego estatuidas libre y soberanamente por el
colectivo. Las comisiones de Garantías no pueden ser concebidas como
órganos para salir del paso cuando no como cementerio de elefantes.
Es inadmisible que los Estatutos sufran cambios para legalizar
acciones o situaciones que contradicen abiertamente los principios
éticos y políticos de IU. 

3.6.
IU no puede definirse por una serie interminable de adjetivos.
La aceptación y desarrollo de los DDHH en sus tres generaciones, la
asunción en la teoría y en la práctica de otras aportaciones a la
causa de la plena emancipación humana es una seña de identidad
irrenunciable para cualquier organización que pretenda ser
revolucionaria o transformadora. Desde hace muchos años explicitamos
que nuestro discurso es rojo, verde y violeta. No sigamos añadiendo
adjetivaciones al sustantivo fundamental. Asumamos la historia del
movimiento obrero y los nuevos proyectos de liberación. IU es un
proyecto de Izquierda, sin más. 

3.7.
IU no tiene más referencias sindicales que las derivadas de
las alianzas, coincidencias y movilizaciones que en cada momento
puedan producirse El Programa estratégico, la coincidencia táctica,
la acción puntual o la coyuntura favorable para una movilización
acorde con los intereses de los que aspiramos a representar, es la
única pauta para cualquier tipo de relación política y sindical. 

3.8.
IU se define como una organización republicana. La condición
republicana de IU no es una mera adjetivación para la galería. La
organización debe fijar en sus Estatutos, discurso y práctica
política su decidida voluntad de que la III República española sea
una realidad mediante el acuerdo activo, la participación
democrática y la divulgación ciudadana de los valores, ética y
contenidos de la Constitución de la III República. Nuestro
republicanismo no está hecho de nostalgias sino de proyectos para
hoy. El desarrollo de esta decisión implica una serie de
actuaciones, formas de trabajo y expresiones públicas que sin caer
en estridencias gratuitas manifiesten firme, serena e
inequívocamente nuestra entidad y nuestra propuesta a la ciudadanía.
En consecuencia uno de los trabajos de IU debe ser colaborar y
aportar en la puesta en marcha del proceso constituyente de la III
República.

Una
vez que estos puntos hayan sido discutidos, asumidos y
sistematizados en una única Tesis político-organizativa, la primera
parte de la Asamblea los aprueba y pone en marcha el desarrollo de
los mismos.

 Segunda
fase
.
Una vez que la primera fase haya sido culminada se procederá a la
convocatoria de la segunda. En ella se ratificará lo hecho como
desarrollo de la primera y se aprobará una Tesis
político-organizativa para los años siguientes hasta la próxima
Asamblea. Pretendo con esta distinción separar lo que para mí
constituye una invariante, los principios de IU que no pueden estar
siempre al albur de cualquier Asamblea, de las líneas políticas y
programas que constituyen el mandato para cada Asamblea específica.

En
esta segunda fase las direcciones deben, con el mismo método que la
anterior, proceder a su renovación en un 25% de lo que anteriormente
no se renovó y al porcentaje o casos particulares que se estimen
conveniente de los anteriormente renovados. Los Estatutos deberán
fijar los años de duración de los mandatos.

 


L
a izquierda


Por
José Manuel Barreal San Martín

Al
hilo del  artículo, “¿Desaparece  la  izquierda real?” de Alejandro
Álvarez, compañero y amigo, publicado en La Nueva España el
mes de marzo, quisiera abundar no tanto en los problemas de su
organización IU, como en los que a mi entender puede tener la
izquierda (utilizo conscientemente el término ambiguo de izquierda)
en este país. 


Brevemente
,
con respecto a IU, decir que siendo, como soy, defensor del derecho
a una  muerte digna, no me queda más remedio que respetar la
“eutanasia política” que Izquierda Unida se aplica voluntariamente.
No obstante, sería bueno un repaso al libro Hablando de IU
(1997), de Carlos Taibo; tal vez ayudase a discernir algunas claves
de la actual  crisis. 

Lo
manifestado por el Nobel José Saramago: “antes nos gustaba decir que
la derecha era estúpida, pero hoy día no conozco nada más estúpido
que la izquierda” (larepublica.es, 14.06.07), no sé si obedece a la
realidad o es una apreciación subjetiva. Sin embargo, que  no sólo
Izquierda Unida —¿la izquierda real?—, sino la izquierda de este
país está en una situación  precaria e irrelevante es un hecho que
no necesita  mucho análisis marxista. 

Las
elecciones del pasado 9 de marzo tendrían que marcar un antes y un
después en el ámbito de la izquierda, y no sólo de IU. Se hace
necesario un debate en clave actual. Una reflexión que huya de
devaneos intelectuales y que las viejas glorias, muy respetables,
así como los dinosaurios políticos, dejen a otros y a otras que
impregnen con nueva savia a una izquierda que, más que real, parece
virtual y deshuesada. 

El
escenario social y político en el que nos movemos deja poco espacio
para la lírica “revolucionaria” y el análisis de las “condiciones
objetivas”. La película que se nos pasa del mismo, en sesión
continua, tiene unos protagonistas y un argumento que no puede
quedar en la periferia de un análisis sereno y reflexivo. Así, la
creciente derechización del panorama político: miles de trabajadores
y trabajadoras votan a los partidos de derechas en Europa y aquí, al
PP; las políticas neoliberales, defendidas tanto por la derecha como
por la socialdemocracia, subordinando la política a la economía y
propiciando unos estados y gobiernos sometidos a las
multinacionales, especuladores bursátiles y toda clase de grupos de
presión capitalista; los problemas medioambientales, que nos
conciernes a todos; la desigualdad real de género en el trabajo y,
mal que nos pese, en la familia; el incumplimiento de los  derechos
humanos, etc. Todo ello muestra y define, con urgencia, una agenda
de tareas que, a mi juicio, está teniendo poco eco y escasa cabida
en la  izquierda. 

Los
planteamientos que se hagan no pueden ser recetas, siempre estarán
supeditados a la duda, pues las futuras líneas de acción no son
negras o blancas, hay tonalidades de grises. Sabemos que los cambios
sociales y políticos no son lineales, como un proyectil (permítaseme
el símil poco pacifista) sino más complejos, como el vuelo cambiante
de la mariposa. Lo cual no invalida el debate  de la futura
izquierda alternativa y no tendría que  devaluar  su  futuro
programa. 

Hace
tiempo que la otrora clase obrera, perdió la centralidad política,
situación que ya Manuel Sacristán lamentaba hace bastantes años. Esa
“dimisión obrera” ha pasado a situar la alternativa en otros
intereses colectivos, como lo verde-lechuga y el nacionalismo
oportunista que junto con cierta actitud culturalista y estética
parece ocupar  el espacio en la “izquierda alternativa”, en
detrimento de otras opciones sociales menos apegadas al voto. 

La
consecuencia, desde mi punto de vista, ha sido la ruptura de lo que,
entiendo, fue el nervio, el cerebro y el ser de la izquierda: la
unión y la interrelación entre emancipación, libertad y justicia
social. 

No
es pesimismo reconocer que existen enormes dificultades de
construcción de alternativas al actual modelo de producción y de
distribución de la riqueza. Sin embargo, y precisamente por esas
dificultades objetivas, la izquierda tiene la obligación, junto con
las personas que nos interesamos por los posibles procesos
alternativos, de plantearse, entre otros aspectos: por dónde
avanzar, cómo hacerlo, con quién, para qué y qué camino tomar y
seguirlo. 

La
izquierda que se autodefina alternativa y transformadora debería, a
mi entender, recuperar la iniciativa propositiva, es decir, dejar de
ser solamente reactiva a la derecha y mostrar con claridad y sin
complejos que el socialismo es un sistema social viable y
alternativo al actual sistema capitalista. 

Finalizo
con un párrafo, muy clarificador, del profesor de  Economía Albert
Recio, cuando expresa: […] “difícilmente se saldrá de la crisis si
el debate se limita a la militancia organizada. Para que haya un
camino a la izquierda, aunque de momento sólo sea un sendero, hace
falta recomponer fuerzas y sumar energías. Y esto requiere un
diálogo y una colaboración abierta con los sectores sociales que de
alguna forma se inscriben en la izquierda…” Y, añado yo, sin tutelas
de aparatos orgánicos e iglesias ideológicas, cuyos indudables
buenos propósitos nos hacen recordar que “el camino del infierno
está  jalonado  de buenas intenciones”.

 

Seguimos
en crisis


Por
Albert Recio
 

Hace
seis años asistí a un curso de verano del Escorial organizado por
Izquierda Unida. La sesión estelar consistía en un debate en el que
participaban Bertinotti y Llamazares. El primero tenía a gran parte
del público a su favor y, quizás animado por ello, realizó una
intervención en la que se refería a la crisis del capitalismo y a
las nuevas ofensivas anticapitalistas. Llamazares le replicó
indicando que en su opinión la izquierda estaba en una situación
bastante más a la defensiva. Por desgracia el tiempo ha indicado
quien estaba más acertado en su apreciación de la situación, aunque
me temo que tener razón en este caso no consuele a ninguno de los
dos, ni a sus seguidores, simpatizantes y amigos. Si en algún lugar
está la izquierda es más cerca de las alcantarillas, en las que
antaño dibujaba Peridis a Santiago Carrillo, que en cualquier otro
lugar. Y no sólo en Francia e Italia, sino prácticamente en toda
Europa (América es hoy otra cosa, pero llevamos ya mucha historia a
cuestas como para optar por  tener más información y perspectiva
antes de juzgar lo que van a dar de sí estas experiencias
latinoamericanas). El retroceso no es sólo electoral sino sobre todo
de presencia social. Por esto me parece absurdo que el debate sobre
la crisis de Izquierda Unida se plantee como una pelea entre líneas.
O que se pida, como hoy mismo he leído en la página del PSUC Viu,
que hay que ir a un debate largo y extenso, pero donde los
comunistas deben participar bien cohesionados. Me temo que hay tipos
de cohesión que limitan, más que favorecen, el debate. Esta
necesidad de análisis y debate existe, pero se trata de una cuestión
tan estratégica y compleja que supera con mucho lo que puede dar de
sí una organización como Izquierda Unida. Me resulta insensato
pensar en un debate real partiendo de la confrontación en bloques, o
de grupos organizados en torno a identidades cerradas. Si de lo que
se trata es de evitar el desastre total y apoyarse en lo que existe
para consolidar el mayor espacio posible de disidencia y acción
crítica, lo más urgente es ver qué y cómo se puede salvar del
desastre. Y cómo una organización con representación institucional
favorece un proceso social abierto que permita alguna reconstrucción
de un espacio de izquierdas, necesariamente contradictorio. Un
espacio necesitado de un análisis con la mente abierta a la
comprensión de un mundo que ha cambiado de base a partir de un guión
distinto del que habíamos ensayado. Un espacio que posibilite
respuestas sociales a los desastres nuevos y viejos que generan el
capitalismo y el patriarcado, que provoca una cultura del
crecimiento y el desarrollo tecnológico que promete nuevas
modalidades de las viejas plagas que han azotado la humanidad. Y que
exige como condición para ser factible una actitud de respeto entre
todos y todas que casi siempre ha faltado en unas izquierdas más
preocupadas de pelear por el control de “su” territorio, más
dedicadas a recitar sus “mantras”, que de aplicar la vieja idea de
combinar el análisis certero con el ejercicio activo del trabajo de
topo para la transformación social. Para que quede claro, creo que
si Izquierda Unida aún quiere ser útil tiene que combinar la
búsqueda de respuestas que permitan su supervivencia organizada a
corto plazo, con el desarrollo de un proceso a largo plazo (pero sin
tregua) que favorezca la creación de instituciones y mecanismos
adecuados para la producción de alternativas sociales en el plano de
las ideas y la acción social. 





La
arrogancia del embajador


Por
Higinio Polo

El
pasado diez de abril, Eduardo Aguirre, embajador norteamericano en
España, ofreció una conferencia en el Círculo Ecuestre de Barcelona
(un club de la burguesía catalana) con el título Más allá de
Bucarest: retos y oportunidades para la OTAN
. El embajador
—destinado en 2005 a Madrid por George W. Bush, seguro del terreno
que pisaba, dueño de la arrogancia que acompaña a casi todos los
diplomáticos norteamericanos en el mundo, olvidadizo en los asuntos
que Washington prefiere ocultar, seguro de la impunidad con que
puede mentir sin que nadie, en foros como el Círculo Ecuestre, le
ponga ante el espejo de sus mentiras— destacó en su intervención que
tanto Estados Unidos como España tienen como prioridad número uno
la lucha contra el terrorismo, e insistió en que la OTAN tiene
grandes desafíos en los Balcanes, en Afganistán y en Asia Central.
Al parecer, todo el acto transcurrió de forma cordial y educada.

Sin
embargo, con la soberbia tradicional de que han hecho gala en los
últimos años los miembros del gobierno Bush, Eduardo Aguirre se
permitió incluso la descortesía de aleccionar públicamente a España
sobre el rumbo de su política exterior, en una grosera intromisión
en los asuntos internos de otro país que puso de manifiesto la
exigencia de Washington a Madrid: el gobierno español debe
subordinarse a la política norteamericana y a sus intereses. El
embajador Aguirre, un decidido intervencionista en los asuntos
internos de otros países, llegó incluso a exigir a los bancos
españoles que no negocien con Irán,  que los ciudadanos españoles no
viajaran a Cuba (sugiriendo, en el colmo de la zafiedad, que muchos
lo hacían para “practicar turismo sexual”), y a exigir que no se
apoyase al gobierno cubano. Finalizó pidiendo una campaña
propagandística (que debería ser pagada por el erario público) para
crear entre la población española un estado de opinión favorable a
que “la OTAN pueda actuar con las manos libres en Afganistán”. Por
increíble que parezca, y siete años después de la invasión
norteamericana de Afganistán, el embajador Aguirre estaba pidiendo
que se hiciese pedagogía de la guerra. Hizo pocas referencias a Iraq,
pese a la cercanía del quinto aniversario de la invasión
norteamericana, tal vez porque los centenares de miles de muertos
que ha causado la feroz intervención de su país no merecen, para él,
ni siquiera un leve recordatorio.

El
mismo día que el olvidadizo embajador impartía su doctrina en el
Círculo Ecuestre y repartía sus amenazas a sectores de la sociedad
española, el diario barcelonés La Vanguardia publicaba una
entrevista con el investigador Trevor Paglen, donde éste explicaba
que el presidente Bush y la CIA habían impulsado un programa secreto
de detenciones y tortura con ramificaciones en todo el mundo. Además
de Guantánamo, Paglen ha documentado la existencia  de cárceles
secretas norteamericanas en Thailandia, Egipto, Siria, Marruecos,
Polonia y Rumanía, además de en algunos países africanos. Por
supuesto, Aguirre no dijo ni una palabra sobre ello. De manera que
los norteamericanos no sólo siguen bombardeando a la población civil
en Iraq o Afganistán, no sólo siguen organizando grupos de
mercenarios que salen de caza en el atormentado Oriente Medio, no
sólo siguen planificando fríamente el asesinato de quienes se oponen
en Iraq a la ocupación, sino que, además, siguen torturando a
detenidos en esas prisiones secretas, puesto que, como sabemos
ahora, los agentes y mercenarios de la CIA han secuestrado a decenas
de personas en diferentes países del mundo.

La
entrevista con Trevor Paglen no fue la única noticia que desmintió
clamorosamente las palabras del arrogante embajador. Tres días
después de su conferencia, otro diario, El País, también poco
sospechoso de albergar intenciones antiamericanas, difundía un
reportaje sobre el libro que acaba de publicar Carla del Ponte, la
antigua fiscal del tribunal de la ONU para la desaparecida
Yugoslavia. En ese libro, la fiscal documenta la ferocidad de la
guerrilla albanokosovar del UÇK (organizada, armada y financiada por
Estados Unidos para culminar la destrucción de la antigua
Yugoslavia), guerrilla que llegó a asesinar a centenares de serbios
trasladándolos a un hospital-prisión de la ciudad albanesa de Burrel,
donde los presos eran sometidos a operaciones quirúrgicas para
extraerles las vísceras que después enviaban y vendían a hospitales
de otros países que son cómplices en el mercado negro mundial de
tráfico de órganos humanos. Cuando los prisioneros  serbios ya no
podían suministrar órganos, eran asesinados.  Esa espantosa casa
de la muerte
,  —organizada en un país, Albania, que se ha
convertido en un verdadero protectorado de Estados Unidos, donde su
embajada supervisa la acción del gobierno— es otra muestra más del
verdadero rostro de la política exterior de Washington.

Por
supuesto,  en su conferencia del Círculo Ecuestre, el embajador
Aguirre no dijo ni una sola palabra sobre ese proceder de su país y
de su gobierno, como no dijo nada de la ferocidad con que Washington
está forzando a otros países aliados en la OTAN a participar en sus
guerras de conquista. Tampoco se hubiera sentido conmovido el
embajador ante la evidencia de los desmanes y atrocidades que el
gobierno Bush está cometiendo en el mundo si algún asistente a su
conferencia le hubiera puesto frente al espejo de sus mentiras: con
toda probabilidad hubiera hecho gala, una vez más, de su desenvuelta
mendacidad, de su falta de humanidad, de su frialdad ante el
sufrimiento ajeno. De hecho, no hacía falta que nadie le
interrogase, porque la sensibilidad del gobierno norteamericano ante
las reclamaciones y las protestas puede ilustrarse con la respuesta
que dio el director de la CIA a Carla del Ponte, cuando le pedía
ayuda para detener a criminales de guerra: “Mire, señora, lo que
usted piense me importa una mierda”.

Mientras,
en el Círculo Ecuestre, Aguirre tenía la desvergüenza de hablar de
“turismo sexual” para atacar una vez más a Cuba, el mentiroso
embajador no dijo una palabra sobre la posibilidad de cerrar los
numerosos burdeles que sus empresas-pantalla organizan por todo el
mundo para servicio de los soldados norteamericanos. Mientras
hablaba de grupos terroristas, el mendaz embajador olvidó mencionar
el activo terrorismo de sus mercenarios en Iraq, Afganistán, Líbano
o Irán. Mientras exigía que el gobierno español envíe más soldados a
Afganistán, pasaba de puntillas sobre la catástrofe humana que sus
tropas han causado en Oriente Medio.

La
conferencia de Eduardo Aguirre fue un acto más de la mentira, porque
el gobierno norteamericano, por boca del embajador, no sólo nos
miente, no sólo nos amenaza, sino que además oculta interesadamente
que está manteniendo prisiones secretas por el mundo, deteniendo a
muchas personas inocentes, organizando grupos de terroristas
mercenarios, extendiendo la guerra, violando la legalidad
internacional, incumpliendo las Convenciones de Ginebra, ayudando a
organizaciones de mafiosos y criminales cuando le resultan útiles,
instalando en el poder a criminales como Hashim Thaçi, jefe del UÇK
y ahora primer ministro de Kosovo, cerrando los ojos ante la
utilización de mataderos clandestinos como el de Burrel, en Albania
. 

 



Una
nueva ley de educación: ¿y la cohesión social?


Por
Joan M. Girona*

Barcelona, abril 2008

En
el debate que ha generado la publicación de las bases para una ley
de educación de Catalunya (una llei de país) no aparece
prácticamente ninguna referencia a un aspecto básico: la cohesión
social. Con este escrito intentaremos exponer algunas reflexiones
alrededor de esta cuestión.

La
escuela debería ser la primera instancia que ayudara a conseguir un
país cohesionado socialmente. Debe ser ella misma inclusiva, ayudar
a cohesionar a todos sus alumnos, como está recogido formalmente en
las distintas normativas del Departament d’Educació de Catalunya. Si
cada centro escolar debe ser inclusivo, la política educativa del
país debería, como mínimo, seguir esa orientación.

Actualmente
existen en Catalunya tres redes escolares (o educativas): la
privada, la privada concertada y la pública. Tres redes que
alimentan la tendencia a la estratificación social de la mayoría de
familias catalanas. La normativa actual de matriculación introduce
ninguna corrección a esta tendencia mayoritaria, por tanto respeta
las que podemos calificar de leyes del mercado escolar. En
los momentos de decidir escuela o instituto para sus hijos los
padres se fijan en la tipología social y étnica del alumnado de los
centros; prácticamente nadie se preocupa de conocer los proyectos
educativos, los equipos de profesionales que trabajan en cada
escuela o instituto. Con lo que encontramos distintos niveles
sociales según la red escolar. Las capas altas de la sociedad
catalana llevan a sus retoños a escuelas privadas, financiadas con
sus propios bolsillos y aplicando el derecho constitucional a erigir
escuelas privadas según la normativa vigente (no confundir con el
derecho a escoger las escuelas que más gusten a cada familia,
supuesto no recogido en la constitución a pesar de que algunos
decretos sobre matriculación se apoyan en él). Las capas medias
buscan plaza en centros concertados, aceptando pagar determinadas
cuotas a cambio de que sus hijos no estén mezclados con alumnos
recién llegados a nuestro país. El resto, debe conformarse con los
centros públicos. Aquí conviven familias convencidas de las ventajas
inclusoras de la escuela pública con las familias con mayores
necesidades y desventajas sociales, económicas, lingüísticas,
étnicas… El panorama descrito no parece ayudar a la cohesión social
(no sólo en Catalunya, pues la descripción es extrapolable al
conjunto de España aunque los porcentajes sean distintos según se
trate de áreas urbanas o no. El caso extremo se da en la ciudad de
Barcelona, donde dos de cada tres alumnos se escolariza en centros
privados o concertados).

Repasemos
un poco la historia que nos ha llevado hasta aquí. A partir de 1976
los nacimientos en Catalunya iniciaron un rápido descenso que no se
frenó hasta el año 2000. Los sucesivos gobiernos de Jordi Pujol
reaccionaron cerrando centenares de aulas de escuelas públicas. Así
se conseguía que la escuela concertada, regentada por amigos
ideológicos de Convergencia, mantuviera sus aulas llenas. El
gobierno catalán incumplió reiteradamente la ley: la escuela
concertada debía ser subsidiaria de la pública, es decir, sólo se
debían concertar centros privados cuando la escuela pública fuese
insuficiente. El descenso de la natalidad coincidió con unos años
donde la escuela pública había recobrado una parte del prestigio
social que la dictadura, con la persecución y asesinatos de los
maestros republicanos, había dejado bajo mínimos. La política de CiU
echó al traste la incipiente recuperación.

Esta
mala praxis no fue objeto de ninguna protesta seria por parte de los
miembros del actual tripartito, entonces en la oposición. Mala
praxis que ha permitido a lo largo de más de veinte años una enorme
facilidad en escoger aquel centro que más gustara: teniendo en
cuenta las tendencias antes expuestas. Así, una parte de las
familias de clase media y obrera con trabajo fijo han podido evitar
que sus hijos se mezclaran con otros niños de situación
socioeconómica desfavorable, provenientes de países pobres o con
necesidades educativas especiales. La red pública ha recibido a
todos los alumnos; la red concertada, gracias a una hábil picaresca
conocida y permitida desde la administración (el presidente Pujol lo
reconoció públicamente), ha evitado este tipo de alumnado.

Una
de las consecuencias más graves ha sido la desproporcionada
distribución del alumnado inmigrante: 85% en la pública y un 15% en
la concertada, según datos del departamento de educación. Estos
alumnos escolarizados en guetos no se integran en Cataluña, se
integran en una realidad distinta. El aumento de los recursos no
resuelve la situación. La cohesión social y la mejora de los
resultados académicos se conseguiría en centros diversos: en centros
donde esté representada la diversidad existente en la sociedad. Se
ayudaría a la cohesión si el centro escolar recogiera en su alumnado
una mezcla semejante a la existente en su entorno inmediato. Si los
chicos y chicas no encuentran en su instituto la misma composición
de personas que encuentran en el  barrio donde viven su percepción
de la realidad del país estará distorsionada. Esta situación
guetificada tampoco favorece a los centros de élite. Los niños y
niñas que solamente se relacionan con los de su clase social (alta
en este caso) también tendrán su visión deformada de la sociedad en
la que viven y seguramente vivirán en el futuro.

El
Pacto Nacional sobre la Educación de 2007 mantuvo este estado de
cosas. Instauró la sexta hora en los centros públicos de primaria,
una decisión que más que favorecer los aprendizajes de los niños y
niñas sirvió para consolidar la red concertada, que así se iguala a
la pública en número de horas lectivas. El aumento del tiempo de
permanencia en las aulas no es ninguna garantía de mejora de los
aprendizajes y sí puede ser un inconveniente al desarrollo infantil.
Los niños y niñas para crecer correctamente en todos los aspectos
necesitan tiempo para jugar (juegos no dirigidos, espontáneos,
activos, jugando con la imaginación) tiempo no organizado. La
mayoría de las familias, no obstante, lo agradecen ya que deben
descontar una hora menos en donde guardar sus hijos. No es la mejor
manera de compaginar los horarios familiares el aumentar las horas
de permanencia en los centros escolares. La necesidad de muchas
parejas de dejar en las guarderías a sus hijos pequeños siete o más
horas representa un perjuicio para estas criaturas. Los responsables
no son los padres sino la organización social que les obliga a
trabajar tantas horas para poder sobrevivir.

Y,
en cambio, se ha incumplido el acuerdo escrito en el citado Pacto
Nacional de igualar los deberes de los centros concertados con los
públicos (no sólo igualar sus derechos): la igualdad de trato frente
a alumnos inmigrantes. No estamos pidiendo el reparto de los alumnos
extranjeros, estamos pidiendo una política de admisión a los centros
distinta. Cambios en la citada normativa de matriculación. Olvidar
el inexistente derecho constitucional de escoger el centro escolar
por parte de los padres y llenar de contenido las comisiones de
matriculación. Una única ventanilla de preinscripción a nivel
municipal o comarcal. Todos los alumnos, autóctonos y extranjeros,
estarían en las mismas condiciones y serían distribuidos entre todos
los centros pagados con dinero público. Probablemente la cohesión
social de los alumnos de este país mejoraría.

Es
significativo el proceso previo a la presentación de las bases de la
futura ley. No es de recibo la aceptación acrítica de los informes
publicados al inicio del presente curso escolar (informes Pisa y
Bofia) con los comentarios mediáticos interesados. Se ha aceptado
que la realidad de la educación en nuestro país es muy negativa. Se
ha confundido el deseo —presentar una mala situación para justificar
socialmente los cambios neoliberales de la nueva ley— con la
realidad: la situación no es tan negativa. Así, se han resaltado los
aspectos más fácilmente cuantificables, resultados, notas, exámenes,
pruebas… y no los aspectos cualitativos. No se ha valorado el nivel
de cohesión social. A pesar del panorama descrito anteriormente, los
resultados del alumnado catalán más desfavorecido, que es el que va
a la pública, supera la media de los resultados del informe PISA,
mientras que el de nivel socioeconómico alto, que se escolariza en
la privada o concertada, no llega a la media.

El
fracaso escolar entre los hijos de universitarios es del 2%,
mientras que entre los hijos de quienes no tienen estudios es del
40%. Pensar que con mejor didáctica conseguiremos que ese 40% baje
al 2% me parece bien intencionado, pero poco realista. Según el
informe PISA, el 50% del rendimiento educativo de los jóvenes se
explica por la posición social de su familia, un 18% por la
composición socioeconómica de las familias de los estudiantes del
centro educativo, y un 6% por características didácticas y
organizativas de los propios centros escolares. En los setenta, la
tasa de niños por profesor era de 33, actualmente es de 11. Las
posibilidades de la hija de un
campesino de estudiar bachillerato eran del 15%, hoy son del 58%. La
actual tasa de fracaso escolar es preocupante, próxima al 30%, pero
entonces era del 35%, y la escolarización obligatoria duraba 8 años,
y no 10, como en la actualidad (J. Saturnino Martínez, ¿Crisis
en la educación?”, El País, 14.01.2008). También es digno de
atención otro motivo que coayuda al abandono precoz de los estudios.
España es el único país de la UE donde se han creado (entre 2006 y
2007) más de 300.000 puestos de trabajo para personas que no han
completado la enseñanza secundaria obligatoria (datos de El País,
Negocios, 30.03.08). Esto supone una cuarta parte de los empleos
creados. No parece un gran aliciente para seguir estudiando.

La
realidad educativa es, pues, más poliédrica de lo que se ha
reflejado hasta ahora en prensa, radio y televisión, sin apenas
distinciones ideológicas. ¿Cómo no ha podido neutralizar el Gobierno
tal desastre comunicativo, que asimila nuestro país a los más
tercermundistas?

Leyendo
las bases de la nueva ley no se observa ninguna intención de
corregir esta situación: al contrario, se consagra la existencia de
la red concertada, ahora ya no subsidiaria sino con los mismos
derechos (¿para cuándo los deberes?) que la pública. Además la mayor
autonomía de los centros, la posibilidad de los idearios, según como
se utilice puede aumentar las diferencias sociales entre pública y
concertada, incluso entre centros públicos. Si no cambia la
normativa de matriculación, si cada familia puede escoger el centro
que le plazca la autonomía de los centros favorecerá aún más a
aquéllos que acogen a las familias con más posibilidades e interés
por sus hijos y castigará al resto. El ideario de centro puede
ayudar a cribar el posible alumnado. Hoy, escuelas católicas lo
esgrimen; mañana un centro público puede presentarse con un ideario
que potencie, por ejemplo, la educación física y así poder dejar
fuera a ciertos alumnos o alumnas. Algo parecido está pasando en
algún centro público especializado en música. Su ideario,
indirectamente, le permite seleccionar alumnado.

En
principio no dudamos de las intenciones de los redactores de la
nueva ley, pero parece que éstas no van a favorecer la cohesión
social de nuestros centros escolares y por ende de nuestra sociedad.
Así no se prepara un futuro mejor para la juventud. 


*[Joan M Girona es Profesor de secundaria y exdirector del
Programa de Educación Compensatoria]


 


Zapatero
encomienda la ciencia y las universidades a una representante de las
privadas y de la patronal



Por Albert Corominas · Vera Sacristán*



20
de abril de 2008

El
sábado 12 de abril de 2008, el presidente Rodríguez Zapatero anunció
la creación de un nuevo Ministerio de Ciencia e Innovación, cuyo
objetivo es “que la innovación sea uno de los motores de la
economía”

(1)
.

Tiempo
habrá de discutir los pros y contras de la decisión de segregar del
Ministerio de Educación las competencias sobre universidades,
investigación y política científica y tecnológica. Hoy nos
limitaremos a presentar los primeros nombramientos asociados a este
nuevo ministerio, por si arrojan alguna luz sobre el futuro que cabe
esperar para la universidad y la investigación españolas.  

En
primer lugar, ¿quién es la nueva ministra de Ciencia e Innovación?
Se ha repetido hasta la saciedad que Cristina Garmendia es una
investigadora destacada en un tema puntero, se doctoró con premio
extraordinario en la Universidad Autónoma de Madrid en 1989 con una
tesis en biología molecular, obtuvo tres años más tarde un MBA en el
IESE de la Universidad de Navarra (del Opus Dei) y, ocho más tarde,
era presidenta de Genetrix S.L., una empresa fundada por ella
misma. 

Menos
se ha difundido que, desde entonces, es una activa empresaria y que,
actualmente, es miembro de la junta directiva de la Confederación
Española de Organizaciones Empresariales (CEOE), miembro del consejo
asesor de la Fundación Botín y presidenta de la Asociación Española
de Bioempresas (ASEBIO), “plataforma de encuentro del sector
biotecnológico, [que] representa los intereses de sus asociados ante
las administraciones regionales, nacionales y europeas”. Se ha dicho
de ella que su conocimiento de la universidad es escaso, pero esta
afirmación no es cierta, porque la nueva ministra es miembro del
consejo profesional de ESADE (conocida escuela de negocios de la
universidad privada Ramon Llull) y miembro de los consejos asesores
de las universidades, también privadas, Francisco de Vitoria y
Antonio de Nebrija. Así que algo sabe de universidades… privadas.
Como también sabe de empresas farmacéuticas: según destaca el
currículum que ha hecho público la presidencia del gobierno,
recientemente ha sido ratificada como presidenta de la empresa
Cellerix S.L. por un consorcio internacional de inversores formado
por Roche, Novartis, LSP y Ventech. 

Pero
los primeros nombramientos no se acaban con la ministra. ¿Quiénes
son los altos cargos del nuevo ministerio? Jorge Barrero, jefe del
gabinete de la ministra, es secretario general de la Asociación
Española de Bioempresas (ASEBIO), que preside Garmendia. El nuevo
secretario de estado de Investigación, Carlos Martínez, hasta ahora
presidente del Consejo Superior de Investigaciones Científicas
(CSIC), es cofundador, con la ministra, de la sociedad Genetrix S.L.
En cuanto al secretario de estado de Universidades, Màrius Rubiralta,
es catedrático de la Facultad de Farmacia de la Universidad de
Barcelona y, antes de ser rector, fue el impulsor y director general
del Parc Científic de Barcelona, la entidad que acoge empresas y
centros de investigación “en áreas emergentes de la investigación
química, farmacéutica y biotecnológica así como en 
nanobioingeniería”.  

Este
es el ministerio que va a dirigir el futuro de la investigación en
España, que abarca desde las ciencias sociales hasta la tecnología,
desde las humanidades hasta las ciencias experimentales. Este es el
ministerio que va a impulsar la adaptación de las universidades
públicas a los Espacios Europeos de Educación Superior y de
Investigación. Y, por supuesto, el ministerio que va a conseguir que
“la innovación sea uno de los motores de la economía”. ¿Cuánto
margen queda para la duda sobre qué dirección va  a tomar? 


 (1)


NOTA:


Declaraciones de Cristina Garmendia, recogidas en El País,
13/04/2008. Las otras informaciones mencionadas en el texto
provienen de


http://www.la-moncloa.es/


o de las páginas web de las entidades correspondientes. 


*[Albert Corominas es profesor de organización industrial y
Vera Sacristán es profesora de matemática aplicada, ambos de la
Universitat Politècnica de Catalunya. Pertenecen, asimismo, a la
asociación UpiC (http://www.upc.edu/upic).]


 


A
funciona la derecha

 



Aguirre anula un curso sobre memoria histórica

La
actividad, dirigida a profesores de primaria y secundaria, estaba
cerrada desde diciembre y empezaba ayer

Por Pilar Álvarez
— Madrid,
1 de abril de 2008

La
memoria histórica no es una prioridad en Madrid. La Consejería de
Educación ha anulado un curso sobre esta materia organizado por el
Instituto de Enseñanza Secundaria (IES) Sefarad de Fuenlabrada. El
seminario Experiencias de historia oral en el aula, dirigido
a profesores, debía comenzar ayer.

Pero
se canceló hace una semana por ser "excesivamente monográfico" y por
reiterar el tema de otro organizado en 2007, según la comunicación
oficial enviada a los organizadores. En el IES Sefarad consideran
que se ha vetado por abordar "un asunto tabú" para el Gobierno
regional de Esperanza Aguirre (PP). Su partido votó en contra de la
vigente Ley de Memoria Histórica en el Congreso, excepto en siete
preceptos.

No
es el primer curso centrado en asuntos conflictivos para los
populares que se queda en el camino. A mitad de marzo, la consejería
canceló otro taller para profesores en San Lorenzo de El Escorial
sobre Educación para la Ciudadanía. La consejera de Educación, Lucía
Figar, ha manifestado que facilitará la objeción de conciencia
contra esa asignatura.

El
seminario de Fuenlabrada, con el programa y el cuadro de ponentes
cerrados, según el centro, desde diciembre, comenzaba con la
conferencia Viaje a la memoria histórica: los abogados de Atocha.
Incluía intervenciones sobre el Holocausto, la propaganda en los
grandes conflictos del siglo XX, la represión franquista o la
educación en la Segunda República. El Centro de Apoyo al Profesorado
(CAP) de Fuenlabrada, responsable de gestionar el curso y pagar a
los ponentes con dinero de la consejería, envió un correo
electrónico a los organizadores el 25 de marzo, dos días antes de
que acabara el plazo de presentación de solicitudes. Les comunicaban
que la consejería había decidido "no autorizar" la actividad.

Los
argumentos oficiales para cancelar el curso "son sólo una excusa",
según el jefe de Geografía e Historia del IES Sefarad, Fernando
Hernández. En 2007, el instituto celebró otro taller titulado La
memoria histórica en el aula: metodología y experiencias
. El de
este año era "su continuación y no una reiteración", según
Hernández. Oficialmente, ha sido cancelado también por enfocarse
tanto para docentes de primaria como de secundaria. Pero la
convocatoria de 2007 era igual de genérica, según comprobó este
periódico. También hace un año se trataba de un tema "monográfico".
Un portavoz de Educación añadió que la memoria histórica "no forma
parte de las líneas prioritarias en materia de formación".


Elías Rodríguez, asesor del CAP de Fuenlabrada, se remite a la
explicación oficial, pero admite que "nunca" se había producido una
anulación similar, sólo en caso de falta de solicitudes. El CAP
organiza unas 120 actividades anuales, entre cursos, seminarios y
jornadas de trabajo.


Agustín Moreno, profesor de Historia del IES Salvador Allende
(Fuenlabrada) y uno de los invitados, considera la cancelación "un
caso de sectarismo fuera de lugar". Otra de las ponentes afectadas,
la profesora del Departamento de Historia de la Comunicación Social
de la Universidad Complutense Mirta Núñez, tildó lo ocurrido de
"aberrante". Núñez lo achacó a una "voluntad política" que no tiene
nada que ver con la educación.

 

La biblioteca de Babel


Michael T. Klare
Sangre y
petróleo. Peligros y consecuencias de la dependencia del crudo

trad. de J. A. Bravo, Urano, Barcelona, 2006, 395
págs.


Quienes
nos hemos opuesto a la fantasmagórica “guerra contra el terrorismo”,
nos hemos visto obligados a dedicar mucho tiempo a desvelar el
carácter falaz de los motivos declarados para invadir países y
derrocar gobiernos en el Oriente Medio y en el Asia Central. El
problema es que, mientras hacíamos eso, no estábamos discutiendo
sobre los problemas de fondo que están en el origen de esas
intervenciones político-militares. Michael T. Klare, profesor en el
Hampshire College de Amherst (Massachusetts, EEUU), director
del Five College Program in Peace and World Security Studies
y reconocido experto en temas de defensa y seguridad internacional,
va directo al grano y expone con rigor y claridad las causas
materiales de esas políticas agresivas que, sin duda, constituyen
las principales amenazas a la paz y la seguridad mundial. El título
y el subtítulo del libro son bastante expresivos al respecto. A
partir de la argumentación de Klare, fundamentada en una multitud de
datos apabullante, el lector se puede hacer una idea bastante
precisa del callejón sin salida al que nos están conduciendo las
políticas de los mandamases occidentales sobre lo que ellos llaman
la “seguridad energética” (¡sic!). Un conjunto de decisiones que, a
la vista de sus efectos prácticos, se pueden caracterizar como
“múltiples crímenes y desastres para hoy y ausencia de alternativas
para mañana”. Klare también deja claro que lo peor está por venir:
teniendo en cuenta el incremento previsto de la petrodependencia
occidental y la ausencia de alternativas energéticas para mantener
las sociedades occidentales tal y como son ahora, en algo más de una
década asistiremos a una rivalidad a vida o muerte entre EEUU, Rusia
y China (tres Estados con armas nucleares) por la apropiación de un
“oro negro” cada vez más escaso. El libro acaba, de todos modos, con
una propuesta para “una estrategia para la autonomía energética y la
integridad” que abre una puerta a la esperanza. Una lectura
imprescindible para entender la magnitud de los problemas de hoy y
de los desafíos que tenemos por delante.


[José Luis Gordillo]

 


Eduard Rodriguez
Farré y Salvador López Arnal
Casi todo lo
que usted desea saber sobre los efectos de la energía nuclear en la
salud y el medio ambiente

El Viejo Topo, Barcelona 2008 

El
tema nuclear ha regresado a la actualidad. Por un lado, desde
poderosas instancias se han elogiado las supuestas ventajas de este
tipo de energía. El mismísimo George Bush la presentaba hace unos
meses como la mejor alternativa a las energías fósiles ya que “no
contamina ni contribuye al cambio climático”. A su vez, diversos
periódicos y revistas divulgativas —políticas, científicas y
ecologistas—  informaban sobre La venganza de la Tierra, el
último libro de James Lovelock, creador de la hipótesis Gaia, en el
cual manifestaba su apoyo a la energía nuclear. Por otro lado, hace
unos días, los periódicos informaban de un accidente, todavía poco
aclarado, en la central nuclear de Ascó que alertaba una vez más a
la población poniendo desgraciadamente de manifiesto la
imposibilidad de vivir en paz con nucleares.

En
este contexto, parece fuera de toda duda la necesidad de informarse
sobre este tema y obtener buenos argumentos para poder seguir
exclamando: “¿Nucleares? ¡No, gracias!” Y este oportuno libro
constituye una inmejorable herramienta para ello. Una larga
conversación, dividida en quince apartados, entre S. López Arnal y
E. Rodríguez Farré, compone su parte central. En ella, el profesor y
filósofo López Arnal dialoga sobre los principales temas que
aparecen en el debate sobre la energía nuclear con Rodríguez Farré,
médico experto en toxicología y veterano luchador antinuclear: desde
el funcionamiento de una central hasta su aplicación armamentística,
pasando por el problema generado por los residuos. Convencidos ambos
de que la ciencia “asentada y públicamente transparente” es “un
aliado imprescindible para la búsqueda de nuevas formas económicas y
energéticas, respetuosas con el medio ambiente y con los seres
humanos, que posibiliten una vida mejor”, el lenguaje, a lo largo de
la entrevista, es claro y accesible (para los escasos pasajes
técnicos que contiene se ha tenido el detalle de preparar al final
del volumen un glosario, además de ilustrativos anexos).

Acompañan
a esta interesante conversación, otros buenos textos: a modo de
prefacio, abre el volumen un escrito de Jorge Riechmann, donde
reflexiona sobre el impacto del último libro de Lovelock en la
conciencia ecologista (“La reflexión reciente de James Lovelock
¿obligaría a abandonar las posiciones básicas del movimiento
ecologista?”). Le sigue un estupendo prólogo de Enric Tello, en el
que se presenta al libro como un buen instrumento para forjar la
necesaria resistencia cívica frente al “realismo fantasmagórico” de
los poderosos grupos de presión pro-nucleares. Cierran el volumen
textos de Santiago Alba Rico: “Günther Anders, Claude Eatherly:
ciencia y conciencia”, Joaquim Sempere: “¿Cómo orientarse ante el
final de las energías fósiles?” y Joan Pallisé, quien nos recuerda
que las consecuencias del debate nuclear “son demasiado importantes
para dejarlas exclusivamente en manos de los expertos”. La
conclusión, pues, está servida: hay que leer este libro y
recomendarlo. ¡Mejor activos hoy que mañana radioactivos!


[Xavier Pedrol]

 


Devedeando, que es gerundio


El 68 (francés)
en DVD

Llegamos
ya a las cuarenta primaveras de aquel mayo de 1968 en que se buscó
la playa bajo los adoquines de las calles de París. Aunque, por
poner sólo un ejemplo, Robert Bresson rodó Une femme douce en
la capital francesa sin prestar la menor atención a la convulsión
que estaba teniendo lugar en ese preciso momento, el mundillo del
cine francés no fue ajeno al acontecimiento —con el precedente del
affaire Langlois a raíz de su destitución como director de la
Cinemateca por parte del entonces ministro de Cultura, André
Malraux, y el posterior boicot de los cineastas en el Festival de
Cannes—, y algunos de sus representantes más destacados se
embarcaron en novedosos proyectos cinematográficos políticamente
militantes y formalmente transgresores en que la figura del director
se diluía en el anonimato del colectivo; es el caso de los Grupos
Medvedkin y sus documentales sobre la vida fabril y las huelgas
obreras de Besançon y Sochaux (impulsados por Chris Marker, Jean-Luc
Godard, Bruno Muel y otros, con el precedente del grupo SLON y el
destacable filme colectivo Loin de Vietnam, de 1967) o del
Grupo Dziga Vertov (Godard de nuevo y Jean-Pierre Gorin, en plan
maoístas impenitentes). Sin olvidar, claro está, los ciné-tracts,
breves documentales contrainformativos sobre la revuelta en las
calles de París, tras los que se ocultaban de nuevo, entre otros
muchos, Godard, Marker o Alain Resnais. 

A
la espera de disponer aquí en DVD de estos trabajos cinematográficos
más genuinamente deudores de la efervescencia revolucionaria del 68
(¡ojo al dato!: el prometido cofre de Intermedio sobre Godard y el
Grupo Dziga Vertov está previsto que salga a la venta este mismo mes
de mayo; el correspondiente a los Groupes Medvedkine sigue sólo
disponible en la versión francesa), amén de otros títulos
emblemáticos de la resaca post-68 (destaquemos Mourir à 30 ans,
dirigida en 1982 por Romain Goupil, reconvertido ahora, por cierto,
en uno de los jaleadores de Sarkozy junto con otros inefables de la
intelectualidad mediática francesa), poco más se ha editado en DVD
por estos lares que entronque con los sucesos de mayo, con el
agravante añadido, para quien desee una aproximación más directa a
los hechos, de tratarse solamente de obras de ficción. Ahí va, pues,
una lista brevemente razonada de esas películas y de algunas otras
obras, sólo disponibles en francés, que sí poseen un carácter
documental: 


Jean-Luc Godard
La chinoise

1967; Filmax, 2006

Premonitorio
y ambivalente retrato de una célula maoísta en el París anterior al
68 y de sus elucubraciones ideológicas. Si no estuviéramos
advertidos de que Godard comulgaba con esta tendencia política, en
muchos momentos podríamos pensar que se trata de una ácida parodia.
 

Louis Malle
Milou en mayo


1989; Avalon-Fnac, 2006

El
mayo vivido desde la distancia por una acomodada familia de
provincias. Teniendo en cuenta el año de producción, cabe destacar
que Malle pusiera a los intérpretes a entonar “La internacional”
 


Bernardo Bertolucci
Soñadores

2003; Lauren Films, 2006

El
señor Bertolucci perpetró esta película con la intención de
deleitarnos con los aspectos erótico-festivos del mayo francés.
Aunque no cabe duda de que existieron, Soñadores es tramposa
y funcional al discurso actualmente dominante, en que todo análisis
político de los hechos –vade retro– cede paso a un énfasis en
la afirmación de la identidad individual y sexual de la juventud de
la época.
 


Philippe Garrel
Les amants
réguliers


2004; Intermedio, 2007

En
parte con el propósito de ofrecer un contrapeso a la anterior,
Philippe Garrel tomó literalmente prestados el atrezo y a uno de los
intérpretes de Soñadores —su hijo Louis Garrel— para retratar
las desventuras de un joven bohemio, poeta de inclinaciones
anarquistas e insumiso al ejército francés. Aquí la premisa ya no es
la política como pretexto para mojar, sino un recorrido por el
proceso de desencanto a raíz de los fracasos colectivos (en las
barricadas del Barrio Latino) y de los fracasos personales (en la
posterior relación amorosa a la que el protagonista recurre como
tabla de salvación).
 


Les Groupes
Medvedkine



1967-1973; Éditions Montparnasse, 2006

Algunos
de los directores más destacados de la época ponen sus medios y
conocimientos cinematográficos a disposición de los obreros en
huelga para que expliquen por sí mismos sus condiciones de vida y
sus reivindicaciones. Incluye el documental Á bientôt j’espère
sobre la ocupación de la fábrica Rhodiaceta de Besançon en el 67,
precedente de lo que vendría un año después.
 


William Klein
Grands soir et
petits matins



1978; GCTHV, 2004

Pasados

diez años, el fotógrafo William Klein montó las imágenes que, por
encargo de los “Estados Generales del Cine”, había tomado del
enfrentamiento entre los estudiantes y los antidisturbios de los CRS
en el Barrio Latino de París.
 


Hervé Le Roux
Reprise

1996; Éditions Montparnasse, 2006

Al modo en que Joaquim Jordà abordaría
después su obra Veinte años no es nada, Hervé Le Roux
localizó a una mujer que, en un breve documental rodado en el ocaso
del movimiento huelguístico del 68 en la fábrica de pilas Wonder, se
negaba a volver al trabajo por sentirse traicionada por los
sindicatos. Ésta es su historia y la de sus compañeros casi treinta
años después. 


[Carles Mercadal]






PÁGINAS-AMIGAS


Centre de Treball
i Documentació (CTD)


http://www.cetede.org

Nómadas. Revista Crítica de
Ciencias Sociales y Jurídicas




http://www.ucm.es/info/nomadas

El Viejo Topo


http://www.elviejotopo.com

La Insignia



http://www.lainsignia.org

Sin permiso

http://www.sinpermiso.info

 


Revista
mientras
tanto

Contenido del
número 103

 mientras
ta
nto


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Verano 2007

103


NOTAS
EDITORIALES
La historia interminable: nueva crisis financiera
A. Recio
Dilemas constitucionales en
Venezuela
G. Pisarello
La
sombra de un ciudadano ejemplar
J. Torrell
En la muerte de Lluís Maria Xirinacs
J. Sempere
 


ARTÍCULOS
LOS SERVICIOS SOCIALES Y LA CUARTA PATA (¿COJA?) DEL
ESTADO DEL BIENESTAR EN ESPAÑA
José Adelantado

EL
CUIDADO DE LA DEPENDENCIA: UN TRABAJO DE CUIDADO
Teresa Torns

SINDICATOS Y JÓVENES: EL RETO DE SUS VÍNCULOS
Antonio Antón

DERECHOS
FORMALES Y DERECHOS REALES DE LOS TRABAJADORES EN LA ESPAÑA
DE COMIENZOS DEL SIGLO XXI
Daniel Lacalle

L’ESGLÈSIA CATÒLICO ROMANA A ESPANYA: PODER I PRIVILEGI
Ángel Zaragoza i Tafalla


RESEÑA
Entrada en la Barbarie
Joaquim Sempere

 



mientras
tanto bitartean mientras tanto mentrestant


BCCBBHBCCBBBCBBBCBBBBCCB

 


Avance del número
doble 104-105

mientras
ta
nto

BCCBBHBCCBBBCBBBCBBBBCCB


2008

104-105

NOTAS EDITORIALES
¿Cambio climático global o crisis socio-ecológica?





A. Recio

Elecciones: ganará la derecha, ¿pero cuál?





J.-R. Capella

La Unión Europea y el arte del doble rasero





G. Pisarello y X. Pedrol

Sucesión y desinformación





J. L. Gordillo

El catolicismo conservador, el pan nuestro de cada día





A. Madrid

En la muerte de Josep Guinovart

J.-R. Capella


 
ARTÍCULOS



LOS COMUNISTAS ANTE LA TRANSICIÓN





Josep Fontana

EL LIBERALISMO HERÉTICO DE PIERO GOBETTI





Giaime Pala y Gianluca Scroccu

EL INIGUALABLE Y DESIGUAL SIGLO XX

Bob Sutcliffe

DEL MARXISMO-LENINISMO AL NEOCOLOQUIALISMO O LAS
PRODIGIOSAS AVENTURAS TRANSPIRENAICAS DE CARLOS SEMPRÚN

José A. Tapia Granados



 MEMORIA HISTÓRICA Y PODERES PÚBLICOS
Presentación


POSIBILIDADES Y LÍMITES DE LAS ‘POLÍTICAS PÚBLICAS DE LA
MEMORIA’

S
ergio
Gálvez Biesca

¿PERSEGUIDOS O PERSEGUIDORES? SOBRE LA NECESIDAD DE
AFRONTAR EL PASADO

Á
ngel
Rozas

LA POLÍTICA ARCHIVÍSTICA DEL GOBIERNO ESPAÑOL DESDE EL
COMIENZO DE LA TRANSICIÓN

A. González Quintana

TEMPUS FUGIT. LAS MEMORIAS DE LA TRANSICIÓN

X
avier
Domènech Sempere


 
RESEÑA
VIEJO Y NUEVO IMPERIALISMO: UN COMENTARIO SOBRE
THE
NEW IMPERIALISM
DE DAVID HARVEY Y EMPIRE OF
CAPITAL
DE ELLEN MEIKSINS WORD

Bob Sutcliffe

OBITUARIO




CITA

 


mientras
tanto bitartean mientras tanto mentrestant

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Abril 1, 2008

mientrastanto.e – nº 057 – abril de 2008

Archivado en: 057, 2008, mientrastanto.e — mientrastantoe @ 7:42 pm

mientrastanto.e Num. 57 del 04-2008

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 mientrastanto.e

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¿Hay un camino a la izquierda?

Acabó
la cuaresma, pero no el tiempo de privaciones. En ningún campo
esencial para la vida social se atisban razones para el optimismo…


La izquierda española: ¿un final o un
principio?

Por
Juan-Ramón Capella



¡No al préstamo de pago en
bibliotecas!

Introducción al
artículo:

P
or
la lectura 

P
or
José Luis Sanpedro


Nostalgia de otro futuro

El
17 de febrero de este año, los 109 diputados del Parlamento kosovar
aprobaron declarar la independencia de su país…



No confundir el campo con los campesinos


Por Ricardo Natalichio

La biblioteca
de Babel



·

Luciano
Canfora, Exportar la libertad. El mito que ha fracasado

 

 


Páginas
amigas



·

Centre de Treball
i Documentació (CTD)
·
Nómadas. Revista Crítica de
Ciencias Sociales y Jurídicas

·
El
Viejo Topo

·
La
Insignia
·
Sin permiso


Revista mientras
tanto

·

Contenido
del nº 103
· Avance del nº doble 104-105


Número
57
Abril de 2008


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tanto
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¿Hay
un camino a la izquierda?

Acabó
la cuaresma, pero no el tiempo de privaciones. En ningún campo esencial
para la vida social se atisban razones para el optimismo. 


I
 

En
el terreno político lo único bueno es que el Partido Popular seguirá en
la oposición. Pero la forma como se ha producido esta derrota le
permitirá condicionar o bloquear reformas importantes. Y su potente
aparato mediático e institucional —incluida la ultramontana Iglesia
Católica— puede seguir marcando parte de la agenda política. El
resultado electoral deja además otros indicios preocupantes. La
izquierda —no sólo Izquierda Unida— queda en una situación parlamentaria
irrelevante. El PSOE vuelve a tener como mayores aliados a los
nacionalistas periféricos conservadores, a los que temo más por su
derechismo que por su nacionalismo. Me atiendo a la historia pasada: los
mayores impactos de los pactos con convergentes y peneuvistas se han
producido en campos como la reforma laboral o la política fiscal
(incluida la reforma del IRPF aprobada en la pasada legislatura). El
resultado electoral parece haber sumido al PSOE en una nueva crisis de
identidad al comprobar que su victoria se ha basado en la periferia (Catalunya,
Euskadi, Andalucía), pero se ha perdido Madrid. Y para la elite política
perder Madrid es perder el mundo. El vértigo puede llevar a un nuevo
giro “españolista” (justificado por la necesidad de consenso en
cuestiones de estado con el Partido Popular), que puede traducirse tanto
en el reforzamiento de políticas derechistas como en tensiones en el
interior del propio partido, especialmente con un Partit dels
Socialistes Catalans necesitado de traducir su éxito electoral en
ganancias tangibles para la ciudadanía que le vota. El PP ha fracasado
en su intento de recuperar el poder, pero quizás ha tenido éxito en
mover el espectro electoral hacia la derecha.

Buena
parte de este movimiento ha tenido que ver con el nacionalismo, el
español y el otro. El Partido Popular ha resistido gracias al
crecimiento de votos en el centro (Madrid y Castilla la Mancha, en parte
una periferia de Madrid), Murcia y el

País Valencià.
Y también ha sido en Madrid donde ha obtenido un cierto éxito entre las
capas medias el recién nacido partido de Rosa Diez (captando votos en
caladeros parecidos a los que en Catalunya llevaron a Ciutadans al
Parlament). Posiblemente por razones distintas, en estas zonas ha calado
el discurso de la quiebra del estado, del “chantaje” del nacionalismo
periférico. Aunque en el caso de Levante es posible que el tema del agua
haya jugado también su papel. Y el blaverismo valenciano obedece
menos a una visión centralista del estado que al miedo a la hegemonía
catalana. En todo caso refleja, especialmente en Madrid, que un sector
amplio de las clases medias mantiene un poso de cultura conservadora muy
fuerte y está predispuesta a apoyar a un proyecto reaccionario (y a
creerse todas las mentiras que circulan por ahí) antes que ver en
peligro su visión de la unidad nacional. No tan lejos de 1936. Pero,
también en el otro lado las cuestiones nacionales han pesado, no solo en
Catalunya —donde el voto masivo al PSC sólo puede entenderse como una
reacción al temor que genera el Partido Popular— sino también en lugares
como Aragón, donde el tema del agua genera el efecto inverso al de
Murcia. El nacionalismo, el regionalismo, el localismo están vivos. Y
deben ser considerados en cualquier proyecto que aspire a cambiar la
situación. Incluso en aquellos que parten de un posicionamiento
internacionalista o cosmopolita. Y en el corto plazo seguirán
constituyendo un eje de tensiones y, probablemente, un factor de
derechización social. 


II
 

La
situación va a marcar gran parte de la coyuntura social de los próximos
años. Nunca tenemos datos suficientes para saber cuál es la profundidad
y duración de la recesión. Porque en gran parte ésta depende de las
acciones de los grandes agentes (empresarios, gobiernos, bancos
centrales) cuyo comportamiento es difícilmente predecible. Pero los
datos que existen apuntan a una situación grave, gestada en un largo
proceso que daba indicios que nos encaminábamos a un nuevo desastre
económico. La crisis inmobiliaria que está en el núcleo de la situación
actual es el producto de una desaforada expansión en aquellos países que
han estado a la cabeza del crecimiento reciente en el mundo rico
(Estados Unidos, Reino Unido, España, Irlanda). Un hipercrecimiento que
como todas las burbujas inmobiliarias acaba explotando.

 En
este caso la situación se agrava por el brutal crecimiento y complejidad
del sector financiero. El principal beneficiario de las desregulaciones
típicas de la etapa neoliberal y el principal promotor del boom
inmobiliario. La crisis financiera actual es sólo una más en la sucesión
de avatares financieros del periodo neoliberal. Pero su profundidad
parece mayor, porque está asociada a un proceso de especulación masiva
desarrollada en el núcleo central de las sociedades capitalistas
desarrolladas. La sucesión de quiebras encubiertas de grandes entidades
financieras y la masiva intervención de los bancos centrales
(especialmente la Reserva Federal) muestran esa profundidad. Ya comenté
en otra nota que es dudoso que la simple introducción de dinero sirva
para evitar la recesión (el tradicional problema de la “trampa de la
liquidez” que ya se mostró hace unos años en Japón), pero está al menos
sirviendo de “cortafuegos” y evitando que la crisis se extienda en forma
de colapso general del sistema financiero. Otra cosa es hasta qué punto
estas medidas de urgencia van a suponer un cambio de orientación de las
economías capitalistas, o si se trata, como parece, de meras medidas
para ir tirando mientras se espera que la tormenta amaine. 

En
nuestro país la situación tiene características específicas, asociadas
en parte a la posición particular de la economía española. El Gobierno
no ha parado de decir que estamos tranquilos, aduciendo para ello la
baja tasa de morosidad bancaria (aquí no se ha sido tan alegre en
conceder créditos), el crecimiento del empleo de los últimos años y el
buen estado de las finanzas públicas y de la Seguridad Social. Este
cuadro optimista esconde, sin embargo, algunas cuestiones críticas
clave. En los últimos trece años el país ha experimentado un fuerte
crecimiento basado en gran medida en el impulso de la construcción.
Mientras el papel de otros sectores ha sido bastante menos brillante, de
lo que da buena cuenta el creciente déficit exterior, que indica que en
el plano industrial el país ha perdido peso (y el análisis de las tasas
de cobertura sectorial —la relación entre exportaciones e importaciones—
muestra un deterioro generalizado de la industria española) y que el
turismo ya no es capaz por sí solo de cubrir este vacío. Ahora la
palabra de orden es que hay que cambiar de modelo, pasar del “tocho” a
“la inteligencia”. Pero esto es más fácil de decir que de hacer. 

Hay
razones para ser escépticos sobre la capacidad de reconversión de la
economía española. Con la integración europea y, sobre todo, tras la
integración monetaria, se han perdido gran parte de los resortes
políticos que han permitido a diversos países alcanzar un importante
desarrollo tecnológico e industrial (aunque se trata de un libro
discutible, en este aspecto es elocuente el texto de E. S. Reinert La
globalización de la pobreza
, Crítica): no hay autonomía ni en
política arancelaria, ni en política de tipo de cambio, ni prácticamente
en política industrial. Baste recordar la reciente pelea del Gobierno
con Bruselas en materia de política energética. Muchas de las grandes
empresas industriales son sucursales de grandes grupos multinacionales
cuyas estrategias se definen por elementos que no suelen tener en cuenta
los intereses locales. En este contexto las habituales referencias a la
“economía del talento”, a la “I+d+i”, suenan más a mantras
repetidos para alejar demonios que a propuestas específicas de acción
política. Quizás el futuro nos depare una sorpresa,  parecida a la que
ha supuesto el increíble —por su duración temporal— boom
inmobiliario que nadie habría previsto en 2004, y debamos así revisar el
análisis. Pero parece más sensato pensar que entramos en una fase de
enormes turbulencias. 

Éstas
pueden incluso poner en crisis al sector público, cuya expansión ha
dependido sobre todo de los ingresos generados por el mismo boom
inmobiliario. Y cuya voluntad de mantener un bajo nivel impositivo puede
derivar en problemas cuando se esfuma el crecimiento. En el contexto
político detallado en el punto anterior, podemos esperar que las
dificultades se van a traducir en una vuelta a la derecha de una
política económica ya de por sí conservadora. Ya sabemos que las últimas
crisis han sido enormes coartadas para introducir desregulaciones del
mercado laboral, recortes de impuestos a los ricos, privatizaciones… O
para impulsar políticas de inversión pública que auguran nuevas
agresiones medioambientales, como el ya anunciado plan del Gobierno de
usar la inversión en infraestructuras como un mecanismo anticrisis, o la
persistente presión del lobby nuclear.  

Hay
un factor adicional que dará a esta crisis una mayor tensión social. La
recesión afecta sobre todo al empleo masculino y, especialmente, a los
inmigrantes. La presión que los desempleados pueden ejercer sobre las
prestaciones sociales, la visibilidad de hombres magrebíes o
sudamericanos desocupados, las dificultades generales de empleo, pueden
alentar un reforzamiento de las respuestas racistas y xenófobas que han
estado latentes mientras se podía argumentar que no había competencia
por los puestos de trabajo entre nativos y recién llegados.  


III
 

La
situación actual también está marcada por aspectos que tienen que ver
con la crisis ecológica global. O al menos dan pistas de cómo va a
desarrollarse. Ahí está el crecimiento del precio del petróleo y
derivados. O la sequía, especialmente grave en Catalunya. Es posible que
estemos sólo asistiendo a procesos coyunturales, pero cuadran sin duda
con lo que podemos esperar del agotamiento de un recurso no renovable o
del impacto del cambio climático. Y ello nos permite apreciar cuáles van
a ser las líneas de respuesta. Empezando por la total carencia de planes
bien definidos para hacer frente a estos problemas y las dificultades
para adoptar respuestas adecuadas. Ya estamos empezando a asistir a las
primeras manifestaciones de respuesta de los sectores directamente
enfrentados al alza del gasóleo o al racionamiento del agua. Y a la
demanda de nuevas infraestructuras. Y a las peleas interterritoriales
(ahí no en clave nacionalista, sino como mera oposición de mundo rural y
mundo urbano, una de las bases sobre las que se ha desarrollado algún
movimiento opuesto a los parques eólicos), que siempre dan mucho de sí.
O la ya citada ofensiva cultural de los pronucleares que se apuntan al
apocalipsis para justificar la reintroducción de una energía que, tras
Three Mile Island, Chernobil (y Vandellós) parecía una pesadilla del
pasado. 


IV
 

Malos
tiempos para la lírica. Peores porque faltan fuerzas sociales y
mediaciones políticas para encarar estos problemas. Una crisis que no se
limita a la crisis de representación política que significa el
descalabro electoral de Izquierda Unida, sino que tiene que ver con el
escaso peso de la izquierda en el plano del debate intelectual, con la
fragilidad y debilidad de las organizaciones sociales y, a menudo, con
la confusión y sectarismo que existe entre muchos de estos círculos. No
es sólo un problema local, puesto que se trata de una crisis general que
no parece remontar. No hay por tanto que esperar soluciones, por más que
la urgencia de los problemas demande alternativas. 

La
crisis inevitable de Izquierda Unida puede ser un nuevo paso atrás de
este proceso en caída libre. O convertirse en una nueva oportunidad para
repensar todos los procesos. Al menos la actitud de Llamazares el día de
las elecciones ha representado un gesto de dignidad (reconocer la
derrota, abrir un proceso de debate y renunciar al liderazgo) que
debería servir como apertura de esa reflexión. Una reflexión que además
se da sin la presión que generan en las organizaciones políticas los
ciclos políticos. La partida está en el tejado de las diferentes
familias que forman el conglomerado político de IU-Iniciativa. En su
capacidad de olvidarse de su sectarismo atávico y dar paso a un
verdadero proceso de reforma. Capaz de realizar un balance autocrítico
de su actuación. 

Nadie
duda que el sistema electoral y mediático está diseñado para el
bipartidismo y para evitar que la izquierda tenga demasiado peso. Pero
resulta evidente que los votos también se han evaporado por otras
razones, empezando por las continuas batallas internas y diversas
intervenciones políticas en años pasados (el sectarismo de las “dos
orillas”) y presentes (el papel gubernamental de Iniciativa o Esker
Batua quizás expliquen parte de los votos evaporados). No trato de
buscar culpables. Simplemente subrayar que sin una evaluación sincera y
completa es imposible crear nada nuevo y ahí todo el mundo tiene su
parte de responsabilidad. 

Difícilmente
se saldrá de la crisis si el debate se limita a la militancia
organizada. Para que haya un camino a la izquierda, aunque de momento
solo sea un sendero, hace falta recomponer fuerzas y sumar energías. Y
esto requiere un diálogo y una colaboración abierta con los sectores
sociales que de alguna forma se inscriben en la izquierda. Y que en los
próximos tiempos necesitarán de espacios en el que desarrollar una
respuesta social a la avalancha de políticas y movimientos derechistas
que nos amenazan.


[Albert Recio]

 



La
izquierda española: ¿un final o un principio?



Por
Juan-Ramón Capella



Lo
augurado se ha cumplido: Izquierda Unida ha obtenido los peores
resultados electorales de su historia
.




Todos los implicados en esta crisis se han lanzado a hablar de
“renovación profunda”: renovación profunda del PCE, profunda renovación
de Izquierda Unida. También, según noticias, en algunos ambientes, a
darse palos los unos a los otros. Una profunda renovación
.




Estas líneas se sitúan en otra perspectiva: esos resultados electorales
significan “el final de una historia”.



El
final.



Y
la pregunta es si la izquierda social real de este país está en
condiciones, ahora, de “iniciar una historia nueva”. No de renovar,
o tratar de mejorar, sino de empezar de nuevo y de otra manera,
construyendo otra cultura y otra práctica políticas, capaces de poner en
actividad a todo el “pueblo de la izquierda” los días de cada día y no
sólo en las citas electorales.




Final de una historia



Los
lectores disponen sin duda de un manojo de explicaciones acerca de los
resultados electorales de IU: desde la ley electoral —concebida desde el
principio contra nosotros, pero que ha funcionado siempre— hasta el
llamado “voto útil”, una consecuencia, en el fondo, de la ley electoral
y del temor al PP. Explicaciones que toman en consideración desde las
divisiones internas de IU hasta las prácticas políticas de este partido:
el seguidismo al Psoe de Llamazares; o las inconsistencias: el
Tripartito catalán, donde IC detenta el ministerio de la represión y la
ejerce; o la participación en el Gobierno Vasco
.




Pero todas estas explicaciones, pese a ser significativas, eluden las
cuestiones de fondo principales: ¿por qué muchos trabajadores y gentes
de izquierda votan enajenadamente por el PP? ¿Por qué muchos, muchos,
votan al Psoe? ¿Por qué los sindicatos están a partir piñón con el
gobierno central —campeón de la política neoliberal— o con los diversos
gobiernos autonómicos? Ciertamente, preguntas como éstas no sirven para
explicar por qué se han perdido posiciones: sirven para plantear el
problema de la pérdida de influencia electoral y sobre todo social de la
izquierda en los últimos veinte años e incluso antes
.




Pues no se trata de preguntarse por qué los resultados electorales son
tan malos, sino de preguntarse por qué no funcionan las instituciones
políticas de la izquierda real de este país
.



***




Este análisis no se puede hacer en una breve nota sobre lo más urgente.
Para una explicación aclaratoria de la debilidad política de las
instituciones de la izquierda en España habría que remontarse, en mi
opinión, bastante lejos. Al menos, a la catastrófica gestión de Santiago
Carrillo y su equipo durante la transición, cuando el PCE
renunció a diferenciarse programáticamente del Psoe, se tragó sin más la
monarquía y la bandera de Franco, proclamó la honorabilidad de los
militares insurrectos, y cedió conquistas de los trabajadores en los
Pactos de la Moncloa. Este pragmático cinismo, capaz de traicionar
cualquier ideal colectivo, liquidó en poco tiempo el prestigio que el
partido había conquistado en la resistencia antifranquista y desmoralizó
a muchísimos de sus militantes
.




Sobre esta base del oportunismo de la dirección del PCE les resultó
fácil a los medios de masas del gobierno y del empresariado la
“construcción de la identidad socialista” ubicándola en el Psoe, cuya
contribución colectiva a la lucha antifranquista se puede calificar
piadosamente de microscópica. Y mediocridades como Felipe González,
Alfonso Guerra, Miguel Boyer, Joan Reventós, Javier Solana y tantos
otros que me callo fueron presentados como oráculos por los medios de
masas afines al empresariado y al Departamento de Estado norteamericano
(o sea: todos de acuerdo en eso
).



Es
obvio que en un período de tiempo muy breve, y que coincide con los años
centrales de la transición, el PCE, el partido hegemónico entre los
demócratas españoles, su vanguardia y su máquina de pensamiento, su
principal formación, pasa a ser un partido político secundario en la
vida política, y a perder una a una las cualidades que le habían
llevado a la hegemonía, las principales de las cuales eran su capacidad
de producción de pensamiento político y sobre todo, por encima de todo,
su práctica militante
.



Una
discusión seria de lo que le ocurre hoy a la izquierda debe tomar en
consideración los errores cometidos
.



***



Con
el final de la transición, esto es, con la nueva derrota significada por
la entrada de España en la OTAN; con el Psoe de Felipe González en el
Gobierno —el gobierno más corrupto que ha conocido la monarquía
parlamentaria—; con el cambio a las políticas neoliberales puras y duras
que la izquierda social no tuvo siquiera la capacidad de modular, el PCE
dirigido por G. Iglesias tuvo el acierto de crear Izquierda Unida
.



La
creación de IU significó inicialmente un paso positivo en la
recuperación de la Izquierda Social. Con la experiencia de Julio Anguita
y Convocatoria por Andalucía pudo parecer que esta formación, abierta a
grupos y personas no identificados con el partido comunista, se
realizaba la renovación política que necesitaban las instituciones de la
izquierda de este país, y que se materializaba un modo distinto de hacer
política
.



Hay
que decir, sin embargo, que el PCE, que puso todo su empeño en fundar e
impulsar Izquierda Unida, lo hizo “con red”, por decirlo así: no quiso
contemplar su propia disolución en el seno de la nueva organización
.



Y
ésta tuvo que funcionar en medio de un marjal de cocodrilos: infiltrados
del Psoe o afines a este partido en puestos incluso directivos; durísimo
enfrentamiento con el gobierno a propósito de políticas inadmisibles
como la guerra sucia de los Gal, y, naturalmente, la hostilidad de la
prensa, siempre con el empresariado, siempre con el Psoe, o los
nacionalismos, o con la derecha: siempre negándole a la izquierda social
un lugar al sol en la construcción de la política de este país. Mientras
tanto, políticos nacionalistas y de clase media se hacían con el control
de parcelas de la izquierda, como el Psuc, para desactivarlas y
presentarse como equipos compatibles con el sistema
.




Otras cosas cambiaban, entretanto, y no sólo condicionantes exógenos de
primera magnitud. La opción de todos los partidos por la fórmula de los
“partidos de cuadros” y el abandono de la idea del “partido de masas”
originó una ruptura generacional muy difícil de salvar. Muchas personas
han visto en la actividad de las organizaciones no gubernamentales un
punto de referencia para la transformación molecular del mundo social,
en detrimento de una acción política que sólo ven en su limitado y
travestido referente parlamentario y sobre todo en la superficialidad 
de su versión massmediática
.



Por
supuesto, estos cuatro apuntes no bastan. Pero señalan que hay que
buscar explicaciones de fondo a la crisis específica de la izquierda
social en España
.



***



La
cuestión, hoy, es saber si IU y PCE pueden convertir este final de ciclo
político en el principio de otra cosa, aliándose con todas las
fuerzas e iniciativas sociales, con los grupos de acción disconformes
con el sistema y con las personas portadoras del espíritu de rebelión
.



No
se trata de conseguir una enésima refundación de Izquierda Unida,
o de buscar una refundación del PCE.  Se trata de suscitar la
voluntad política de crear un partido nuevo, abierto a la militancia
de masas y no sólo parlamentario, definido no ideológica sino
programáticamente
 —esto es, un partido laico, en el que
puedan coincidir personas de diversas ideologías, conformes con un
programa democráticamente concebido y  estipulado
.



Un
partido consciente de que la propia forma política del partido
 —la institución partido— está en crisis, y decidido a
experimentar y a tratar de ser un partido de masas de asociados,
y no una mera organización de cuadros profesionales de la política (lo
que impondrá afrontar desde el principio el problema de la
profesionalización temporal en la actividad política
).



Nos
hallamos ahora en una situación paradójica
:




Tenemos a la vez el problema planteado por Gramsci: capitanes sin
ejército y ejército sin capitanes. Y lo tenemos, lo subrayo, a la
vez.



Hay
capitanes que han perdido su ejército. Capitanes como Llamazares,
Alcaraz o Frutos, que, cualesquiera que sean sus méritos personales, han
sido incapaces de mantener cohesionadas sus fuerzas. Son capitanes sin
ejército en el peor sentido de la expresión: no son ellos los dotados de
ideas estratégicas y capacidad de atracción para conseguir un “ejército”
nuevo. Deben ser rebasados políticamente para que lo nuevo pueda nacer.




(Éste puede parecer un juicio duro, pero es sólo un juicio político, no
moral; y por tanto abierto a cambiar según los comportamientos
políticos.)




Pero hay también —y esto es lo más importante— un ejército sin
capitanes. El de los militantes de tantas organizaciones políticas y
sociales —incluida tanta buena gente del PCE y de IU—, por supuesto,
pero también la multitud de personas que perciben la gravedad de los
problemas para los que el empresariado y su clase política carece de
respuesta, y que desean hallar un lugar de inserción en la lucha
política.



Ese
lugar de inserción no puede ser otro que el de un partido de nuevo cuño
que anime comisiones cívicas, estudiantiles, sindicales, locales, en
torno a iniciativas ciudadadanas y rurales de todo tipo, sobre los ejes
centrales de la problemática social de nuestro tiempo
.



***



¿Es
esto viable? ¿Es sólo un sueño?



La
cultura política tradicional del comunismo sin duda verá con reticencia
el proyecto de apostar por un gran cambio. No sólo el PCE: también otros
grupos políticos menores temerán perder su identidad si apoyan a fondo
un proyecto de renovación en profundidad. Porque se trata de eso: de
perder una máscara, una personalidad, que ya no sirve, y aprender a
construir junto con otros una máscara política nueva.



Por
otra parte, siempre la construcción de nuevas identidades en la
izquierda —desde la del común antepasado Pablo Iglesias, a la de las
formaciones anarquistas, etc.— se han dado en medio de luchas sociales
importantes, en momentos en que no podía siquiera imaginarse la apatía
sociopolítica que parece caracterizar nuestro presente.




Pero los desafíos que aguardan al “partido orgánico de la izquierda
social”,
sea cual sea la denominación que encuentre, no son
pequeños: tienen que ver ante todo con la precarización del trabajo, con
el sistema de pensiones, con el dumping social, con los trabajadores
inmigrantes, sus derechos y su incorporación a la lucha de la izquierda
social. Hay que hacer frente y echar abajo el  crecimiento neoliberal de
las desigualdades.



Hay
que hacer frente con desobediencia civil, con gran energía, a las
políticas del sistema que nos comprometen en actividades bélicas, que
violan sus propias leyes, que nos ignoran como personas; hay que hacer
frente a aparatos del Estado, como el judicial, que convierten en una
burla eso que se suele llamar “administración de justicia”. Hay que
transformarlos de raíz.



Hay
que afrontar el final de la era del petróleo barato, con la consiguiente
militarización del tráfico del petróleo y materias primas; afrontar la
pérdida de derechos individuales en beneficio de todo tipo de policías;
hay que afrontar el cambio climático y la escasez de agua buscando
soluciones razonables y cooperativas.



Hay
que afrontar una lógica social que trata de desplazar siempre a mañana
los problemas de hoy, agravándolos y haciéndolos inmanejables: los
problemas de los residuos, de las incompatibilidades productivas.



Es
necesario abordar los necesarios cambios en los modos de vida: la
hiperurbanización, las formas de trabajo que incitan al uso creciente
del automóvil privado. Hay que abordar el problema creado por la
formación de monopolios publicitario-culturales, crear sistemas de
enseñanza que al menos permitan aprender… Y también mantener o conseguir
conquistas elementales: el derecho de las mujeres al aborto, la curación
de las pandemias homofóbica y machista, la conquista del derecho a la
eutanasia.



Eso
y tantas otras cosas, por no hablar de las lacras que afligen a las
poblaciones pobres. Por todo eso, y por la consciencia de que no se
trata de problemas imaginarios, puede ser posible hablar de un nuevo
partido de la izquierda de este país como de un proyecto, y no sólo como
un sueño.




Porque no podemos abandonar todos esos problemas a la gestión de los
empresarios y de sus partidos afines, el Psoe, el PP y los nacionalistas
de derechas. Porque no podemos limitarnos a incidir marginalmente sobre
ellos, ni menos aún podemos mendigar. Por eso es imperativo,
aunque parezca hoy difícil, decir adiós a lo viejo y crear entre todos
algo nuevo.




Ponte a pensar.




Luego hablamos
.


 




¡No
al préstamo de pago en bibliotecas!

El
préstamo de pago en bibliotecas es una obligación con la que la Unión
Europea, que ha impuesto esta norma, se somete a los dictados de los
nuevos soberanos neoliberales (BM, FMI, OMC) que desean convertir todo
acto de los seres humanos en  un acto mercantil. Y los Estados europeos
se someten al dictado del nuevo Dios Neoliberal tratando de evitar
protestas: paga el Estado Español, y traslada a los ciudadanos como
contribuyentes el coste de ese ‘préstamo de pago en bibliotecas’.
Debemos manifestarnos en contra de esta nueva ficción jurídica asociada
a la propiedad intelectual, por mucho que resulte justiciero que ahora
hayan de pagar hasta los que no leen. 
 

Por la lectura



por


José Luis Sanpedro

Cuando
yo era un muchacho, en la España de 1931, vivía en Aranjuez un Maestro
Nacional llamado D. Justo G. Escudero Lezamit. A punto de jubilarse,
acudía a la escuela incluso los sábados por la mañana aunque no tenía
clases porque allí, en un despachito que le habían cedido, atendía su
biblioteca circulante. Era suya porque la había creado él solo, con
libros donados por amigos, instituciones y padres de alumnos. Sus
‘clientes’ éramos jóvenes y adultos, hombres y mujeres a quienes sólo
cobraba cincuenta céntimos al mes por prestar a cada cual un libro a la
semana. Allí descubrí a Dickens y a Baroja, leí a Salgari y a Karl May. 

Muchos
años después hice una visita a un bibliotequita de un pueblo madrileño.
No parecía haber sido muy frecuentada, pero se había hecho cargo
recientemente una joven titulada quien había ideado crear un rincón
exclusivo para los niños con un trozo de moqueta para sentarlos. Al
principio las madres acogieron la idea con simpatía porque les servía de
guardería. Tras recoger a sus hijos en el colegio los dejaban allí un
rato mientras terminaban de hacer sus compras, pero cuando regresaban a
por ellos, no era raro que los niños, intrigados por el final, pidieran
quedarse un ratito más hasta terminar el cuento que estaban leyendo.
Durante la espera, las madres curioseaban, cogían algún libro, lo
hojeaban y a veces también ellas quedaban prendadas. Tiempo después me
enteré de que la  experiencia había dado sus frutos: algunas lectoras
eran mujeres que nunca habían leído antes de que una simple moqueta en
manos de una joven bibliotecaria les descubriera otros mundos.
 

Y
aún más años después descubrí otro prodigio en un gran hospital de
Valencia. La biblioteca de atención al paciente, con la que mitigan las
largas esperas y angustias tanto de familiares como de los propios
enfermos, fue creada por iniciativa y voluntarismo de una empleada. Con
un carrito del supermercado cargado de libros donados, paseándose por
las distintas plantas, con largas peregrinaciones y luchas con la
administración intentando convencer a burócratas y médicos no siempre
abiertos a otras consideraciones, de que el conocimiento y el placer que
proporciona la lectura puede contribuir a la curación, al cabo de los
años ha logrado dotar al hospital y sus usuarios de una biblioteca con
un servicio de préstamos y unas actividades que le han valido, además
del prestigio y admiración de cuantos hemos pasado por ahí, un premio
del gremio de libreros en reconocimiento a su labor en favor del libro.
 

Evoco
ahora estos tres de entre los muchos ejemplos de tesón bibliotecario, al
enterarme de que resurge la amenaza del préstamo de pago. Se pretende
obligar a las bibliotecas a pagar 20 céntimos por cada libro prestado en
concepto de canon para resarcir —eso
dicen— a los
autores del desgaste del préstamo. 

Me
q
uedo
confuso y no entiendo nada. En la vida corriente el que paga una suma es
porque: 



a)    
obtiene algo a cambio.



b)    
es objeto de una sanción.
 

Y yo me pregunto:
¿qué obtiene una biblioteca pública, una vez  pagada la adquisición del
libro para prestarlo? ¿O es que debe ser multada por cumplir con su
misión, que es precisamente ésa, la De prestar libros y fomentar la
lectura?
 

Por
otro lado, ¿qué se les desgasta a los autores en la operación? ¿Acaso
dejaron de cobrar por el libro? ¿Se les leerá menos por ser lecturas
prestadas? ¿Venderán menos o les servirá de publicidad el préstamo como
cuando una fábrica regala muestras de sus productos? Pero, sobre todo:
¿Se quiere fomentar la lectura?, ¿Europa prefiere autores
más ricos pero menos leídos? 

No
entiendo a esa Europa mercantil. Personalmente prefiero que me lean y
soy yo quien se siente deudor con la labor bibliotecaria en la difusión
de mi obra. 

Sépanlo
quienes, sin preguntarme, pretenden defender mis intereses de autor
cargándose a las bibliotecas. He firmado en contra de esa medida en
diferentes ocasiones y me uno nuevamente a la campaña. 

¡NO
AL PRÉSTAMO DE PAGO EN BIBLIOTECAS!

 



Nostalgia
de otro futuro

El
17 de febrero de este año, los 109 diputados del Parlamento kosovar
aprobaron declarar la independencia de su país y el veinte de marzo se
cumplió el quinto aniversario de la invasión de Irak. Estos son dos de
los hechos cuya génesis y significado podemos ahora comprender mejor
gracias al libro escrito por José Luis Gordillo, Nostalgia de otro
futuro
, publicado por la editorial Trotta hace pocas semanas. 

En
relación con el primero de esos acontecimientos, el Consejo Europeo
emitió una declaración en la que se afirma que la autodeterminación de
la antigua provincia serbia constituye un caso sui generis que en
ningún supuesto debe considerarse como precedente. Al amparo de esa
doctrina del caso sui generis los medios de comunicación han
aprovechado para rescribir la historia de la guerra que la OTAN entabló
contra Yugoslavia en 1999. De acuerdo con la versión actual, resulta que
en aquel entonces Kosovo estaba siendo objeto de una limpieza étnica por
parte de los serbios. Los bombardeos de la OTAN sirvieron para proteger
a los albano-kosovares y para que éstos pudieran regresar a sus
hogares. 

Así,
Ramón Lobo, corresponsal en Pristina, escribía en el diario El País
del día 18 de febrero que: “El Kosovo independizado ayer empezó a
nacer con sufrimiento en 1999, entre la brutal represión de las tropas
de Slobodan Milosevic, que expulsaron fusil en mano a la mitad de la
población albanesa (casi un millón de personas), y de las bombas de la
OTAN, que acudió en su socorro.” Y que “Acabada aquella guerra, la
última de las cuatro balcánicas, Serbia se retiró de Kosovo con sus
tropas y sus símbolos dejando atrás un reguero de fosas comunes y
destrucción.” 

La
lectura del libro de José Luis Gordillo nos da, sin embargo, una imagen
de lo que pasó radicalmente distinta de ésta. En primer lugar, el éxodo
masivo de personas empezó después de los bombardeos de la OTAN y no
antes. La intervención armada de la alianza provocó la huida de la
población por miedo a las bombas y facilitó la tarea de los
paramilitares serbios. Por otro lado, no hubo ningún genocidio de la
población albanokosovar: el equipo de investigadores que envió el
Tribunal Internacional de la Haya en 1999 encontró 2000 cadáveres, y
eran tanto de personas serbias como albanokosovares. Lo que hubo en
Kosovo fue una guerra civil y, tras la retirada del ejército serbio, se
siguieron cometiendo numerosos actos de violencia contra serbios,
gitanos y albanokosovares moderados por parte de los paramilitares
albaneses. Como denunció Amnistía Internacional, la OTAN no adoptó
medidas para acabar con esa violencia étnica. 

Si
la intervención de la OTAN no alivió, sino que agravó la situación de la
población de Kosovo, ¿cuál fue la razón real que motivó la acción
armada? La tesis de José Luis Gordillo es que lo que se pretendía era
reafirmar el papel de la OTAN y de las fuerzas norteamericanas en
Europa. Es decir, se trataba de rematar la faena iniciada en Bosnia para
justificar la subsistencia de la organización atlantista y la
persistencia de la intervención estadounidense en el continente europeo.
El decidido apoyo norteamericano a la independencia de Kosovo puede
entenderse dentro de esa misma línea de mantener la presencia de sus
tropas en Europa y crear discordia en el seno de la UE y entre la UE y
Rusia. El hecho de que en Kosovo se haya construido una gigantesca base
estadounidense, la de Camp Bondsteel, abonaría esa interpretación. 

El
segundo acontecimiento, la guerra de Irak, tiene que ser inscrito en el
contexto de lo que José Luis Gordillo denomina “guerras por el
petróleo”. Se trata de toda la serie de acciones armadas que se han
emprendido en los últimos años para controlar ese recurso escaso y
finito. Y como en Oriente Medio se encuentran los dos tercios de las
reservas mundiales de petróleo, para los países occidentales es vital
controlar el suministro procedente de esa zona del mundo. 

Las
guerras por el petróleo responden a un planteamiento a corto plazo. Se
trata de conseguir una ventaja inmediata sobre los demás, pero sin
solucionar el problema de fondo que plantea el fin de la era del
petróleo. José Luis Gordillo utiliza la idea del “plan X” de que hablaba
Raymond Williams en su libro Hacia el año 2000, para caracterizar
esa estrategia: lo que se pretende es conseguir un margen de maniobra
momentáneo, porque se abriga un profundo pesimismo sobre la posibilidad
de solucionar los problemas ecológicos y económicos de fondo. 

Las
dos invasiones de Irak constituyen una manifestación de esa estrategia.
El objetivo que ha perseguido el gobierno norteamericano con ellas es el
de tener acceso al petróleo de ese país e intensificar su presencia
militar en Oriente Medio. Además, entre la primera invasión de Irak y la
segunda tuvieron lugar los atentados contra las torres gemelas y el
Pentágono que dieron inicio a la guerra contra el terrorismo. Esos
atentados fueron, como señala José Luis Gordillo, una especie de nuevo
“Pearl Harbor”, lo que permitió justificar un extraordinario incremento
del presupuesto militar estadounidense. 

Justo
antes de la segunda invasión se produjo lo que en el libro se designa
como la “globalización de la resistencia antimilitarista”. En efecto, el
15 de febrero de 2003 tuvieron lugar manifestaciones en contra de la
anunciada invasión de Irak, que reunieron simultáneamente a millones de
personas en seiscientas ciudades de todos los continentes. Diferentes
encuestas que se realizaron ese mismo año pusieron de manifiesto la
oposición de la población mundial, europea y española a la invasión de
Irak (en España entre el 85 y el 90% de los encuestados se declararon
contrarios a la misma). A pesar de esa oposición, Bush invadió y el
gobierno de Aznar y los parlamentarios del PP le apoyaron. Se verificó,
así un caso (más) de oposición entre la voluntad del pueblo representado
y la de sus (supuestos) representantes, que se resolvió a favor de estos
últimos. 

Pero
la historia no acaba ahí. Como señala José Luis Gordillo, tras la toma
de Bagdad, tuvo lugar un cambio de postura de los gobiernos y políticos
que se habían manifestado contrarios a la guerra. Así ocurrió con Felipe
González y Jordi Pujol o con los gobiernos francés y alemán. Por su
parte, el Consejo de Seguridad de la ONU adoptó las resoluciones 1483 y
1511 que vinieron a legalizar la invasión, atribuyendo la titularidad
del poder político a los invasores. Estas resoluciones marcaron el fin
de las críticas de fondo de Rodríguez Zapatero, el cual manifestó que se
sentía “cómodo” con la resolución 1511. 

La
retirada de las tropas españolas de Irak, tras el acceso del PSOE al
poder fue un gesto de gran importancia. Pero, como señala José Luis
Gordillo, esa retirada fue “compensada” con el aumento del envío de
tropas a Afganistán, en un intento de apaciguar a Estados Unidos por esa
vía. 

Y
en esas estamos todavía: el último acto del ministro de defensa en
funciones, José Antonio Alonso, el 25 de marzo fue solicitar a la
Diputación Permanente del Congreso un nuevo incremento (el segundo) de
las tropas españolas desplegadas en Afganistán que ascenderán a partir
de ahora a 778 efectivos. Todos los partidos votaron a favor excepto IU,
ERC y el BNG. Bueno será recordar este dato en el futuro.


[José A. Estévez Araujo]

 


No
confundir el campo con los campesinos



por Ricardo Natalichio,
Ambiente y Sociedad,
 nº 337, 27 de marzo de 2008


http://www.ecoportal.net

El
conflicto que se vive en Argentina por la rebelión de los productores
rurales y que ha sido reproducido en medios de comunicación de todo el
mundo, requiere de un análisis profundo. En este país el campo y los
campesinos desde hace unos cuantos años no son la misma cosa.
Abordaremos el caso de Argentina, pero este es un modelo que se
reproduce, en mayor o menor medida, en toda América Latina. 

Desde
la década del ‘90, con la presidencia de Carlos Menem, se comenzaron a
producir grandes cambios en el sector agropecuario. La sojización del
campo, trajo aparejada una fuerte concentración de las tierras más
fértiles en manos de los llamados pool de siembra y su consiguiente
éxodo de mano de obra excedente hacia las grandes ciudades. 

Cientos
de miles de familias de campesinos se fueron viendo forzados a abandonar
el campo presionados por un nuevo modelo de agricultura, que no necesita
agricultores. Los pequeños productores fueron siendo sistemáticamente
fagocitados por los pool de siembra y hoy la Argentina toda, es una
inmensa plantación de soja, que ya ocupa casi  el 70% de la superficie
total sembrada. 

Desde
el gobierno se plantea que la suba en las retenciones a la soja, está
pensada como estrategia para desalentar el incremento de este cultivo a
lo largo y a lo ancho del país, ya que los extraordinarios precios
internacionales obtenidos por el monocultivo de la soja, desalientan la
producción de otras siembras como el trigo, el maíz y otros productos
agrícolas necesarios para abastecer al mercado interno. 

Por
otra parte, no olvidemos que los monocultivos incentivan el uso de
fertilizantes y agroquímicos altamente contaminantes. Que producen
desertificación, contaminación del agua y pérdida de biodiversidad. 

Estamos
de acuerdo con que las retenciones, así como están planteadas,
concentran la riqueza en Buenos Aires. Pero la solución a esto pasa por
que el gobierno debe incrementar el gasto nacional en aquellas regiones
que lo necesiten, alentando la diversificación de cultivos y apoyando la
creación, financiación y el trabajo de las PyMEs y los campesinos, que
son los mayores creadores de empleo y productores de alimentos.

Se
ha instalado desde los medios de comunicación la falsa premisa de que el
campo es el que alimenta y financia al país. Esto es una doble falacia,
en todo caso los que proveen de alimentos al país son los campesinos, ya
que el campo sólo produce soja para exportar. Y financieramente, los
ingresos que genera el campo para el país provienen de las retenciones,
que son el motivo de su protesta. 

El
verdadero problema de fondo es la concentración de la tenencia de la
tierra, pero esto por ahora ni se debate. Los alimentos no pueden ser
objeto de ganancias ilimitadas. La Biodiversidad es una riqueza de los
pueblos y la tenencia de la tierra, debe estar en sus manos. 

El
futuro de los campesinos, la sustentabilidad de la tierra, la
contaminación del agua, la pérdida de diversidad biológica, la
desertificación, la soberanía alimentaria; no dependen del porcentaje de
las retenciones, sino de un modelo de país. 

Nos
reencontramos la próxima semana, con una nueva entrega de esta  
publicación.

 

La
biblioteca de
Babel
 

Luciano Canfora
Exportar la
libertad. El mito que ha fracasado
Trad. de
Santiago Jordán Sempere
Ariel, 2008, 119 págs.

Luciano
Canfora viene dedicándose a mostrar el uso ideológico de conceptos
políticos que crean fácilmente adhesión, al estar fuertemente asentados
en nuestro imaginario. Para ello, contrasta el concepto teórico con su
puesta en práctica a lo largo de la historia. Se dedicó al estudio de
los usos y abusos de la palabra democracia en Crítica de la retórica
democrática
y en sobre todo en La democracia. Historia de una
ideología
(a este último, se le vetó su publicación en Alemania).

Prosiguiendo
esta línea de análisis, en Exportar la libertad nos hace un
repaso a otro de los grandes totems de nuestro tiempo: la libertad,
palabra que ha quedado desgastada y ya parece que sirva para designar
cualquier cosa. Por ello Canfora recorre su utilización desde nuestro
origen político mítico, la Grecia Clásica, hasta la reciente guerra de
Irak. En el camino vemos como la perversión de su uso ha servido para el
dominio de las sociedades y para llevar a los ciudadanos a la guerra,
tal es el caso de la Atenas imperialista, del “libertador” Bonaparte,
antaño los soviéticos y ahora los estadounidenses en Afganistán, la
“liberación” de Irak I y II… es decir todo lo contrario de lo que se
podría esperar de una concepción de libertad igualitaria.

Estos
tiempos de desmemoria histórica han llevado a que individuos como
Kissinger y Brzezinski, o sus versiones neocons, hayan sido
quienes han llenado de contenido la palabra libertad y además la han
pretendido exportar. Por esta razón, Canfora nos recuerda en su libro
que “antaño se dijo, y se escribió, que la alternativa al socialismo era
la barbarie. A lo mejor estamos llegando a ese punto”.


[Joan Lara Amat y León]

 



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Revista
mientras tanto

Contenido del número
103

 mientras
ta
nto


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Verano 2007

103


NOTAS
EDITORIALES
La historia interminable: nueva crisis financiera
A. Recio
Dilemas constitucionales en
Venezuela
G. Pisarello
La
sombra de un ciudadano ejemplar
J. Torrell
En la muerte de Lluís Maria Xirinacs
J. Sempere
 


ARTÍCULOS
LOS SERVICIOS SOCIALES Y LA CUARTA PATA (¿COJA?) DEL
ESTADO DEL BIENESTAR EN ESPAÑA
José Adelantado

EL
CUIDADO DE LA DEPENDENCIA: UN TRABAJO DE CUIDADO
Teresa Torns

SINDICATOS Y JÓVENES: EL RETO DE SUS VÍNCULOS
Antonio Antón

DERECHOS
FORMALES Y DERECHOS REALES DE LOS TRABAJADORES EN LA ESPAÑA
DE COMIENZOS DEL SIGLO XXI
Daniel Lacalle

L’ESGLÈSIA CATÒLICO ROMANA A ESPANYA: PODER I PRIVILEGI
Ángel Zaragoza i Tafalla


RESEÑA
Entrada en la Barbarie
Joaquim Sempere

 



mientras
tanto bitartean mientras tanto mentrestant


BCCBBHBCCBBBCBBBCBBBBCCB

 

Contenido del número
104-105

mientras
ta
nto

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2008

104-105

NOTAS EDITORIALES
¿Cambio climático global o crisis socio-ecológica?





A. Recio

Elecciones: ganará la derecha, ¿pero cuál?





J.-R. Capella

La Unión Europea y el arte del doble rasero





G. Pisarello y X. Pedrol

Sucesión y desinformación





J. L. Gordillo

El catolicismo conservador, el pan nuestro de cada día





A. Madrid

En la muerte de Josep Guinovart

J.-R. Capella


 
ARTÍCULOS



LOS COMUNISTAS ANTE LA TRANSICIÓN





Josep Fontana

EL LIBERALISMO HERÉTICO DE PIERO GOBETTI





Giaime Pala y Gianluca Scroccu

EL INIGUALABLE Y DESIGUAL SIGLO XX

Bob Sutcliffe

DEL MARXISMO-LENINISMO AL NEOCOLOQUIALISMO O LAS
PRODIGIOSAS AVENTURAS TRANSPIRENAICAS DE CARLOS SEMPRÚN

José A. Tapia Granados



 MEMORIA HISTÓRICA Y PODERES PÚBLICOS
Presentación


POSIBILIDADES Y LÍMITES DE LAS ‘POLÍTICAS PÚBLICAS DE LA
MEMORIA’

S
ergio
Gálvez Biesca

¿PERSEGUIDOS O PERSEGUIDORES? SOBRE LA NECESIDAD DE
AFRONTAR EL PASADO

Á
ngel
Rozas

LA POLÍTICA ARCHIVÍSTICA DEL GOBIERNO ESPAÑOL DESDE EL
COMIENZO DE LA TRANSICIÓN

A. González Quintana

TEMPUS FUGIT. LAS MEMORIAS DE LA TRANSICIÓN

X
avier
Domènech Sempere


 
RESEÑA
VIEJO Y NUEVO IMPERIALISMO: UN COMENTARIO SOBRE
THE
NEW IMPERIALISM
DE DAVID HARVEY Y EMPIRE OF
CAPITAL
DE ELLEN MEIKSINS WORD

Bob Sutcliffe

OBITUARIO




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Marzo 1, 2008

mientrastanto.e – nº 056 – marzo de 2008

Archivado en: 056, 2008, mientrastanto.e — mientrastantoe @ 7:39 pm

mientrastanto.e Num. 56 del 03-2008

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 mientrastanto.e

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Juana la Loca e IU

Por José Manuel Barreal San Martín


¿Por qué voy a votar?

Cada vez que hay
elecciones a buena parte de la gente de izquierdas, sobre todo a la
más activa en los movimientos sociales, se le plantean las mismas
dudas sobre la oportunidad de votar o no. Y en caso afirmativo, ¿a
quién?…

Es perden les
batalles que no es donen

Por Rafael Pla López

El “falso
autónomo” ya es legal

Por

Jessica
Bolancel Ferrer

Comunicado de JpD
sobre la propuesta de reforma de la ley penal del menor

Jueces para la democracia

Curso de economía
recreativa

Los neoliberales y las nacionalizaciones, por
Lord Blair de Cambridge

La
Biblioteca de Babel

·
Rafael Chirles, Crematorio


·
Victor J. Seidler, Masculinidades. Culturas
globales y vidas íntimas.
Trad. de Josep Sarret Grau del
original Young men and Masculinities

·
D.Held & A.Kaya, Global inequality
 


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· Avance del nº doble 104-105

 



Número
56
Marzo de 2008



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mt.e mientras tanto mt.e
bitartean mt.e mientras
tanto
mt.e mentrestant





 




Juana
la Loca e IU

por
José Manuel Barreal San Martín

Al
hilo del artículo de Juan Ramón Capella “IU, en Invierno”, publicado en
el último mientrastanto.e,  están entrando en el debate algunas
personas en tono discrepante.

Tanto
el artículo mencionado como los discrepantes me animaron a escribir el
presente trabajo. El título resultará algo extraño. Pero, si se sigue
leyendo, veremos que no lo es tanto por las similitudes que intentaré
exponer.

Es
sabido que Juana I de Castilla, más conocida por Juana la Loca, estuvo
muchos años velando el cadáver de su esposo Felipe el Hermoso, del que
“bastó con que se miraran a los ojos para que aflorase una pasión
irrefrenable”. Necesitaba que los monjes abrieran el ataúd  para
acariciar a su marido. Le aterraba pensar que podrían llevar el cadáver
de Felipe a Flandes, y necesitaba constatar a diario que el cuerpo
seguía estando allí.
 

También
IU arrastra un cadáver: el PCE. Al igual que a Juana I de Castilla y su
marido, les bastó mirarse a los ojos para que se encendiera la pasión
amorosa. Una pasión que al día de hoy se traduce en desacuerdos,
desavenencias y si no se remedia, la desaparición de una necesaria
fuerza de la izquierda: Izquierda Unida.
 

IU,
surgió al hilo de las manifestaciones anti-OTAN y bajo los auspicios del
partido comunista de España. Un partido que, desde mi punto de vista,
nunca dejó de tutelar a IU, aunque de cara al exterior se intentase
mostrar lo contrario. Ahora, ya con más claridad, se apuesta por
“resucitar” al PCE y darle, dicen sus “albaceas”, el papel de faro que
guiará a IU en el devenir de la lucha por un mundo mejor. Aquí radica, a
mi entender, el error: pensar que el PCE, que no el comunismo, puede al
día de hoy retomar la “representación” de los colectivos disconformes
con la situación social actual. Entienden, algunas personas en IU, que
el cadáver del PCE  es a la izquierda lo que Felipe el Hermoso (ya
cadáver) era a su esposa Juana. Muestran la heroica historia del  PCE
como moneda irrefutable de que es irrebatible su necesaria presencia. Y
no.
 

Y
¿qué ocurre en IU? Antes de responder quiero mostrar mi respeto a las
personas que conforman tanto IU, como el PCE. No seré yo quien cuestione
sus acuerdos o desacuerdos. Pero sí entiendo que puedo y debo opinar
sobre una  cuestión que está desangrando a una parte importante de la
izquierda para revertir en no se sabe qué mar ideológico. Las respuestas
que se puedan dar a la situación de IU están recogidas en opiniones, que
entiendo  más autorizadas que la mía. A ellas me remito.
 

IU
está en una situación de crisis grave, difícilmente ocultable, […]
especialmente en una situación de crisis interna que viene marcada por
la desnaturalización que sufre desde hace años el proyecto de IU…”
[Pedro Montes, miembro CPF de IU y de Plataforma de Izquierdas:
Rebelión
, 7 de mayo de 2004]
 

La
idea fundamental es reconstruir sobre nuevas bases el proyecto de IU
eliminando lo que no funciona y aportando lo que funciona y las nuevas
experiencias de la sociedad. Todo ello se ha de basar sobre una
reflexión sobre la situación de IU y la izquierda transformadora en el
mundo, sobre un análisis riguroso del nuevo ciclo que ha comenzado,
sobre una discusión a fondo de lo que pasa en IU y a partir de líneas de
trabajo.” [Manuel Monereo:


Rebelión
, 7 de mayo de
2004]
 

Hay
que construir un bloque plural dentro de IU, trabajar conjuntamente con
los movimientos sociales, fundamentalmente con el movimiento de
movimientos y con el movimiento obrero. IU se debe de apoyar en la
juventud…” [Jaime Pastor, miembro de Espacio Alternativo: El Viejo
Topo
, publicado en Rebelión, 10 de mayo de 2007]
 

“[…]
Nacía un proyecto político al calor de las movilizaciones anti-OTAN, con
el Partido Comunista de España como principal fuerza, inmensamente
mayoritario en militancia y recursos. Renunciaba así a ejercer su
presencia en primera línea, algo que como el tiempo ha demostrado
constituyó un error que todavía estamos pagando los comunistas en este
país…” [José Manuel Aláez Fernández fue militante de Izquierda Unida y
del Partido Comunista de España hasta el año 2001: Kaosenlared.net,
17-9-2007]
 

En
mi opinión lo que es un error es pensar que “los comunistas de este
país” están pagando el error. Es tanto como decir que fuera del PCE, no
hay comunistas.
 


Acerquémonos
a
otros autores que, tal vez, puedan ayudarnos a clarificar por dónde
puede ir el futuro de IU.
 

Hoy
creo que no ha salido de la UVI (se refiere el autor a IU), que su
estado se ha agravado. Ha vivido una etapa de conmoción […] auspiciada
tanto por la mayoría de su dirección como por su minoría, y también
desde cargos del PCE. Nadie ha sabido encontrar una política unificadora
ni los modos de un debate satisfactorio, o sea, fecundo. Hay problemas
que no se arreglan formando mayorías y minorías. Que exigen otras
lógicas, y desde luego preservar la unidad, los entendimientos mínimos
[…]. La pregunta es entonces: ¿estamos al principio de algo o asistimos
al final de algo? [...

].

Mi opinión sincera
es que asistimos al final de algo”

[…]

El
PCE, que constituyó la columna vertebral de Izquierda Unida, a la que
entregó además la casi totalidad de su patrimonio, debería ser capaz de
metamorfosearse en otra cosa con dignidad. Metamorfosearse con dignidad
significaría, a mi juicio, no tratar de prolongar su vida como partido,
sino proyectar a su militancia sobre iniciativas sociales con contenido
emancipatorio, para aprender de ellas y, al mismo tiempo, al insertarse
ante todo en ellas, potenciarlas y activarlas.” [Juan-Ramón Capella en
la Revista mientrastanto.e, febrero de 2008]
 

La
situación de IU me recuerda la vivida personalmente, en los años setenta
y ochenta, en la CNT. Cuando los irredentos anarquistas (nada tengo en
contra del anarquismo, todo lo contrario) quisieron tutelar de tal
manera a la organización que consiguieron que en la actualidad se han
refugiado en su torre de cristal. En debates estériles que sólo sirven
para el orgasmo intelectual de quienes los propician.
 

Me
temo que si no se toman en consideración éstas y otras opiniones, al
menos para su debate, en vez de enrocarse en “qué bonito era mi valle”,
la izquierda quedará ya no coja, sino huérfana de instrumentos que
puedan propiciar “otra idea”. Hay gentes de una izquierda alternativa, o
si se quiere anticapitalista, que piensan se está a tiempo de enderezar
el rumbo. Y si no se llama IU —porque lo de “unida”, si no fuese triste,
resultaría cómico—, que se llame de otra manera.
 

Para
finalizar, me parece que si nos planteamos mínimamente en serio la
transformación social, debemos de saber que  el capitalismo —o como se
dice ahora, el neoliberalismo— pone en entredicho a la democracia. Le
interesa en tanto en cuanto cada cuatro años se vota; pero nada más. No
le preocupa que la misma impregne desde el estamento familiar hasta el
sindical, pasando por la institución escolar y por las mismas relaciones
de amistad.
 

Para
que esta democracia pueda ser cambiada en otra republicana y socialista,
o al menos se  vislumbre esa posibilidad, tendrá que “inventarse” un
colectivo que se ponga al servicio de la transformación en un sentido
radical (yendo a la raíz). Es decir, interviniendo activamente para la
construcción de una sociedad alternativa y ecológicamente habitable.

 


¿Por
qué voy a votar?

I 

Cada
vez que hay elecciones a buena parte de la gente de izquierdas, sobre
todo a la más activa en los movimientos sociales, se le plantean las
mismas dudas sobre la oportunidad de votar o no. Y en caso afirmativo,
¿a quién?. 

Las
opiniones abstencionistas suelen plantearse en dos planos: o las
elecciones no sirven de nada, puesto que los partidos son meros
instrumentos del capital o del “poder”, y la de que no existe ninguna
opción que recoja las aspiraciones de los movimientos sociales. O no
vale la pena votar, o aunque valga no encuentro ningún candidato
aceptable. 

Puedo
estar de acuerdo con que lo que se juega en las actuales elecciones no
es ningún cambio sustancial de la estructura política, económica y
social. Y que los partidos de izquierdas son meras máquinas
institucionales con escaso atractivo. Pero es exagerado considerar que
todo es lo mismo y que una victoria de la derecha no cambia nada (me
temo que algunos adictos a las “movidas” confían que con una derecha en
el poder nos vamos a divertir más pues tendremos más razones para
organizar manifestaciones). En primer lugar porque en diversas
cuestiones sensibles los gobiernos de derechas que hemos conocido han
sido brutales: como por ejemplo la mayor caída de gasto social
experimentada en los ocho años de gobierno del Partido Popular. Y en
segundo, porque en la dinámica de los últimos tiempos, marcada por el
predominio ideológico del neoliberalismo, es la derecha la que toma
decisiones drásticas que la izquierda es incapaz de revertir cuando
llega al poder, luego la única forma de no empeorar las cosas es
evitando que el PP llegue al poder. Aunque su programa extremista
seguramente no se aplicará, podemos esperar el bloqueo de las tímidas
reformas sociales recientes, o la creación de un clima permanente de
xenofobia y recorte de libertades si llegan al poder. Apuntarse a
“cuanto mejor, peor” es siempre una estrategia de alto riesgo, que casi
siempre acaba mal. Y aún menos apreciable me parece la postura de
algunos de reconocer que es mejor que no gane el PP pero negarse a ir a
votar. Lisa y llanamente me parece puro elitismo del que se considera en
posesión de una posición de superioridad que le permite evitar mancharse
las manos y dejar que lo hagan otros por él. Nada que ver con un ideal
de sociedad igualitaria por el que pretenden luchar. 

Hay,
a mi entender, una confusión entre la participación electoral y la lucha
por un proyecto social alternativo. Puedo respetar a una persona que
tenga profundas convicciones anarquistas y esté convencido de que no
hace falta ninguna institucionalización de las relaciones sociales.
Aunque me parece una posición ingenua y difícil de sostener dada la
complejidad de nuestras sociedades. Fuera de esta perspectiva, el mundo
deja de ser en blanco y negro y las diferentes esferas sociales deben
ser consideradas de forma diferente. Es evidente que el actual marco
institucional es limitado. Y cambiarlo debe hacerse desde fuera, en
muchos ámbitos. En la organización y acción de movimientos sociales, en
la producción de conocimientos y experiencias que contradigan la
ideología dominante. Dedicarse a estas actividades no implica sin
embargo dejar de influir en el espacio político, el que en parte
condiciona las posibilidades de estas experiencias alternativas. Además
el esfuerzo que pide la participación electoral es muy pequeño y
compatible con cualquier otra tarea social (como se pudo ver en ocasión
del referéndum de la deuda externa que aprovechó la convocatoria
electoral para hacer propagan del 0,7). Cambiar el mundo exige esfuerzo
y perseverancia. Y mucho realismo. Un realismo que no debe perder
ninguna oportunidad de mejorar la situación. Y a mi modo de ver las
victorias de la izquierda han permitido estas pequeñas mejoras y evitado
algún, no todos, los retrocesos. Mis preocupaciones utópicas, mi
implicación en movimientos sociales no creo que queden mancilladas por
poner la papeleta en la urna. Y en cambio algunas de las conquistas del
pasado están amenazadas si mis vecinos y vecinas son tan insensatos como
yo y prefieren abstenerse. 

II 

La
otra cuestión es la de a quién votar. Es evidente que, al menos en el
plano del discurso, Izquierda Unida y sus aliados han constituido la
opción electoral más cercana a las aspiraciones de transformación. Votar
a Izquierda Unida,-Iniciativa Verds-EUiA. ha constituido una forma de
mantener una visibilidad social de esa izquierda alternativa. Creo que
además ha tenido la ventaja de impedir la completa invisibilidad social
de ese amplio espectro social. Un espectro a todas luces castigado por
un diseño institucional que promueve el bipartidismo y regala a la
derecha un suelo de representación inaceptable. 

Ese
proyecto está hoy en peligro. En gran parte por méritos propios.
Algunos, en mi opinión, de nacimiento: su fundación fue menos una
apuesta por crear una organización amplia de toda la gente que había
participado en la movilización contra la OTAN y más la formación de una
coalición en torno a un PCE en crisis (al proyecto se sumaron los
disidentes del PCPE-PCC, y pequeñas formaciones socialistas con escasa
representatividad, no se invitó a la izquierda radical que había tenido
un papel importante en las movilizaciones —LCR-MC— ni se dio espacio a
la Pléyada de independientes en el proceso). Otros de dinámica, una
dinámica interna fratricida y marcada por una crisis interna entre un
PCE que ha sido incapaz de entender la crisis de la tradición comunista
generada por el fracaso de la experiencia soviética y un sector de
políticos mas pragmáticos que han tendido a buscar en el ecologismo la
marca que podía permitirles mantener un espacio alternativo. (Sin contar
con experiencias como la sectaria estrategia de las “dos orillas” que
lejos de promover la consolidación de procesos sociales alternativos lo
único que produjo fue la pérdida de una parte de la base electoral). Una
organización crecientemente reducida a un espacio institucional con
escasa base en los movimientos sociales. Y con una clara pérdida de base
en la clase obrera manual (no sólo la industrial, también entre el nuevo
proletariado de servicios). Las últimas peleas internas, especialmente
en el País Valencià (como mi única referencia es la de la prensa
escrita, la impresión que uno saca es que ninguno de los implicados
puede estar muy orgulloso de su actuación), ponen la coalición en
peligro de perder incluso su grupo parlamentario, su principal espacio
institucional. 

Puestas
así las cosas es comprensible que se defienda que lo mejor es echar el
cierre. Efectivamente si uno piensa en IU como un modelo de
partido-movimiento-productor cultural de izquierdas el modelo ha
fracasado. Si uno piensa que es posible crear algún tipo de organización
que cumpla con estos cometidos, lo mejor es dedicar los esfuerzos a
crearla y esperar que la desaparición de IU le cediera el paso. El
problema es que esta última posibilidad parece hoy por hoy sólo un buen
deseo, no sólo por la debilidad, incluso numérica, de la gente que se
mueve en movimientos alternativos, sino especialmente por el enorme
abismo, y a menudo sectarismo, que existe entre ellos Y que impide
generar un ambiente de suficiente confianza y camaradería para trabajar
en un proyecto común, aunque no para converger en momentos concretos. Lo
verde, lo rojo, lo violeta siguen carentes de un mestizaje necesario,
Por no señalar la inmadurez en cuestiones organizativas, en la forma de
participar, de cooperar, de reflexionar, que a menudo nos impide el
trabajo en común.  Y que obliga a pensar en otra forma, distinta, de
organizar lo alternativo, en un modelo más reticular, menos compacto que
en el pasado, que posibilite, al mismo tiempo, autonomía y cooperación, 
trabajo continuado y debate. Cuando las cosas se plantean de esta forma,
me parece que la cuestión de la representación institucional toma otro
cariz. La fuerza institucional es sólo una parte del proceso. Que, como
todo el mundo, va a ser lo que pueda o sepa (con su capacidad y sus
limitaciones). Y a la que le podremos  pedir sólo un mínimo de
exigencias: que no transija en cuestiones esenciales, que trate de
introducir las reformas posibles, que dialogue con el resto de
movimientos, que le sirva de altavoz. 

Si
adoptamos este último punto de vista, creo que la actuación de IU-IV-EUiA
no ha sido globalmente negativa. Y en muchos casos ha defendido
dignamente muchas causas. Causas que dejarán de plantearse si finalmente
triunfa el bipartidismo. También a mí me gustaría que está coalición
fuera algo más. Pero en la disyuntiva actual creo que seguir votándola
es la única oportunidad de mantener una ventana institucional que nos
permita respirar. Y que su desaparición, lejos de dar nacimiento a nada,
sería una nueva marcha atrás de una izquierda transformadora debilitada
y desorientada. Por eso les seguiré votando, y dedicaré el resto de mis
esfuerzos a apoyar lo que crea que pueda ser útil para consolidar un
proceso social más esperanzador.


[Albert Recio]


Es
perden les batalles que no es donen


por Rafael Pla
López

Juan-Ramón
Capella, en l’article titulat "IU en invierno", dóna per finiquitats
tant al PCE com a IU i propugna la seua dissolució per a, respectivament,
"proyectar a su militancia sobre iniciativas sociales con contenido
emancipatorio" i "poner [sus locales] a disposición de lo que se mueve",
al temps que sentencia que "Para lo electoral, francamente, la suerte ya
está echada".
 

No
vaig a qüestionar que IU té greus problemes, ni que la seua trajectòria
política ha estat erràtica. Però menysprear, tal com estan les coses no
solament en Espanya sinó en Europa, a una organització d’esquerres que
compta amb milers de membres i aglutina a un milió d’electors (al
voltant del 5% dels votants), sembla d’una notòria irresponsabilitat.
Més singular encara és que també vulga posar fi al PCE sense cap
argumentació, cosa que fa palesa la seua concepció de fons, un "movimentisme"
extrem que menysprea el paper de les organitzacions polítiques
d’esquerres fent seu el que s’ha vingut anomenant un "bersteinianisme
d’esquerres" que assumeix el lema de "el moviment és tot, l’objectiu és
res, res, res".
 

Però
si el Consell Polític Federal d’IU del 20 de gener ha demostrat alguna
cosa és que IU continua viva: la gran majoria de les organitzacions
territorials han reaccionat davant d’un intent d’imposició de
candidatures i coalició contra els acords assemblearis d’EUPV, fent
prevaldre la democràcia interna i el federalisme d’IU. I des d’aquesta
base s’enfrontem units a les properes Eleccions Generals (més enllà de
defeccions locals que poden ser vistes amb simpatia pels coaligats d’IU
en Catalunya, que venen apostant sistemàticament per la desaparició del
projecte d’IU com a moviment polític i social plural i alternatiu
d’esquerres per a substituir-ho per altre projecte verd destenyit
encapçalat per ells).
 

La
propera Assemblea Federal d’IU serà decisiva per al projecte de la seua
recuperació com a tal moviment polític i social plural i alternatiu
d’esquerres. El qual, naturalment, haurà de fer el centre de la seua
actuació en l’impuls de moviments socials alternatius, al servei dels
quals ha d’estar el treball en les institucions. Però les condicions per
a desenvolupar aquest projecte no seran les mateixes amb o sense un grup
parlamentari al Congrés dels Diputats. I per aconseguir-ho, superant el
5% dels vots, tots els vots compten, i compten especialment en tant que
les enquestes ens donen al voltant del 5%. I essent cert que els escons
d’IU, per les distorsions del sistema electoral, "costen" globalment més
vots que els dels partits majoritaris, no s’hauríem de deixar enganyar
per fal·làcies estadístiques: els vots són especialment decisius en les
circumscripcions on és més fàcil guanyar o perdre escons, i a més la
composició del grup parlamentari també és important per a reorientar
l’actuació d’IU, i la presència al seu si d’Antonio Montalbán per
València, Sebastián Martín Recio per Sevilla o Joan Josep Nuet per
Barcelona pot ser decisiva.
 

Podria
donar més raons, però millor me remet al meu article "L’alternativa
fictícia i la real" en



http://www.uv.es/pla/altfirea.htm

on explique per què l’alternativa real és si el paper determinant el
juga l’esquerra d’IU o la dreta de CiU. I al text "Para un
Manifiesto-Programa de transición al comunismo" en


http://www.uv.es/pla/pce/mptracom.htm
on explique la
rellevància avui dels objectius comunistes.
 

Naturalment,
en defensa de la llibertat d’expressió demane la publicació d’aquest
article en "Mientras Tanto" y en "Rebelion". I si les seues normes no
permeten la publicació en llengües diferents a l’oficial de l’Estat
Espanyol, em declare disposat a enviar una traducció al castellà.

 


El
“falso autónomo” ya es legal


Por
Jessica Bolancel Ferrer
 

No
hay que congratularse por la esperada aprobación del Estatuto del
Trabajador Autónomo el pasado julio. Esta nueva ley no tiene nada de
nuevo. A pesar de lo que podría parecer, no se otorga ningún tipo de
derecho a estos trabajadores, aunque tampoco ninguna nueva obligación,
lo que es de agradecer. La definición de quién es un trabajador autónomo
es la misma que aparece en el Estatuto de los Trabajadores para
definirlos, pero vista desde un espejo, es decir, por contraposición. 

Cualquier
mente ociosa y malpensante se preguntaría a qué se debe entonces tanto
bombo y platillo, y para qué sirve tal estatuto, además de para gastar
papel. Pues bien, lo único novedoso y bastante regulado (tampoco de un
modo demasiado claro) es la figura del “Trabajador Autónomo
Dependiente”, más conocido como TRADE. 

Esa
misma mente oscura y negativa se preguntará: ¿cómo se ha conseguido esta
cuadratura del círculo? ¿Cómo se puede ser autónomo y dependiente a la
vez? Pues bien, según el legislador desde ahora esto es posible.  

Ahora
bien: ¿quién es un TRADE? Según la ley, lo es el trabajador que no tenga
a cargo trabajadores ni subcontrate (sirve la misma definición para los
Trabajadores por Cuenta Ajena); se diferencíe de los TCA que trabajen a
su lado (sic); disponga de infraestructura (lo es el administrativo que
tiene su propia calculadora); desarrolle su actividad bajo criterios
organizativos propios, sin perjuicio de las indicaciones técnicas de
carácter general que le pueda hacer el cliente (léase empresario, que
como paga, manda); que su retribución sea por resultado (algo ya
permitido por el ET para los representantes de comercio, p.ej.), y por
último, que al menos el 75% de sus ingresos provengan de un mismo
“cliente”. 

Si
hay tantas similitudes entre ambas figuras, ¿habrá alguna diferencia?
Pues sí, aunque en caso de conflicto ambos deben acudir a la
jurisdicción social, al TCA se le aplica normativa laboral, basada en el
principio de trabajador como parte débil de la relación, por lo que la
ley debe protegerle. Sin embargo, al TRADE se le aplica normativa civil,
basada en la igualdad de las partes ante la contratación (sin tener en
cuenta que esa igualdad es sólo formal). A pesar de que el trabajador
contrata con el empresario de modo individual, se beneficia de convenios
colectivos que regularán su salario, vacaciones, motivos de despido,
etc. El TRADE únicamente tiene reconocidos 18 días de vacaciones (que
difícilmente disfrutará, porque nadie obliga al “cliente” a pagárselas);
no tendrá salario fijo ni mucho menos mínimo; deberá negociar si quiere
conseguirlo; no tendrá una indemnización en caso de despido, porque su
relación no es laboral. 

Un
motivo de preocupación añadido para estos trabajadores es que se recoge
la posibilidad de indemnización. Parece lógico que si la relación se
puede romper por cualquiera, el afectado reciba una compensación por las
pérdidas que esto le supone. Pero es que tal como se ha configurado, el
legislador da pie a que el TRADE, además de no cobrar por su trabajo y
de no recuperar los gastos, deba indemnizar a aquel para quien trabaja
por los beneficios que ha dejado de ingresar. Se entiende mejor con el
siguiente ejemplo propuesto por el profesor Manuel Ramón Alarcón: el
TRADE que confecciona unas cortinas para un distribuidor que a su vez
trabaja con unos grandes almacenes, no sólo no cobra por su trabajo y
por las telas que ha necesitado para realizarlo, sino que debe
indemnizar al distribuidor en caso de que el almacén rechace las
cortinas. 

Esta
nueva problemática afectará a los jueces del orden social, que además de
dominar la legislación laboral, ahora deberán desempolvar sus
conocimientos civilísticos y tomar clases aceleradas de derecho
privado. 

En
resumen, nos encontramos ante una nueva fragmentación del derecho del
trabajo y ante lo que algunos se atreven a llamar legalización del
fraude,
pues el TRADE no es otra cosa que lo que los jueces de lo
social venían denominando “falso autónomo”, es decir, el trabajador que
sólo formalmente era autónomo pero con el que el empresario tenía una
relación laboral, que por lo tanto debía protegerse con su debida
indemnización. 

 


Comunicado
de JpD sobre la propuesta de reforma de la ley penal del menor



Jueces para la Democracia 

La
propuesta del Partido Popular de rebajar la edad de responsabilidad
penal de los menores a los 12 años nos parece un error que se fundamenta
en la desconfianza hacia la respuesta que el Estado de Derecho está
dando de forma normalizada a las situaciones de conflicto social y se 
enmarca en un planteamiento populista que supuestamente pretende
resolver conflictos complejos con el derecho penal.  

No se niega que
con los menores de 14 años que cometen un delito haya que


intervenir, pero esa intervención no debe ser penal, sino educativa y
social. Esta intervención no penal tiene posibilidades educativas y
efectos más beneficiosos a medio plazo, tanto para el menor como
socialmente. Hay ámbitos en los que el castigo penal no puede entrar,
como son los casos de los niños o los enfermos mentales, pues el propio
concepto de civilización y de progreso ético y moral impide aplicar una
sanción penal a quienes por ser seres humanos en formación o tener
gravemente alteradas sus facultades precisan intervención educativa o
sanitaria. 

La
propuesta se fundamenta en el denominado “populismo punitivo”,
planteamiento alejado del intento de resolver los problemas de la
delincuencia con rigor, convencido de que las políticas de mano dura son
un caladero de votos en barrios periféricos donde existe un tejido
social deteriorado. Plantear un debate sobre algo tan importante como el
límite de la edad penal en una campaña electoral aleja la posibilidad de
tratar el tema con rigor y serenidad y  puede suponer que empiece una
especie de puja sobre quién es más punitivo, tan perjudicial para la
intervención en menores y jóvenes.  

Tampoco
la medida va avalada por ningún estudio empírico que revele problemas
importantes de inseguridad ciudadana causados por niños de 12 o 13 años,
sino que lo que demuestran estos estudios es precisamente lo contrario.
Los informes de especialistas encargados por el Consejo General del
Poder Judicial apuntan en sentido contrario y evidencian que la
delincuencia violenta de los menores de 14 años es muy